El cielo se cierra sobre Neuquén y la mejor defensa empieza por casa
El Servicio Meteorológico Nacional emitió alerta amarilla por tormentas para la tarde del martes en la Confluencia y gran parte de la provincia. Qué dice el pronóstico, qué aconseja el organismo y por qué este tipo de jornadas se prestan para una revisada casa adentro antes de que la lluvia se haga carne.
Vivo en un quinto piso de un edificio viejo del centro neuquino y, cada vez que el termómetro empieza a bajar de golpe, me asomo al balcón para mirar hacia el río y ver si las nubes ya están comiendo la cordillera. Ayer, apenas levanté la persiana, el aire tenía ese olor húmedo que en la zona del Alto Valle sabemos que significa una sola cosa: la tormenta viene. Y viene con aviso, nada menos. Así que me puse a chequear qué dijo el Servicio Meteorológico Nacional y qué se puede hacer antes y durante la inestabilidad que golpeará a Neuquén entre lunes y martes, con alerta amarilla incluida para buena parte de la provincia.
Un lunes húmedo y un martes para estar atentos
De acuerdo con el organismo, este lunes arrancó con lluvias débiles y dispersas a lo largo de toda la jornada en la capital neuquina, una temperatura máxima que llegará a los 20 grados y una mínima nocturna que se desplomará hasta los 6, con viento del noreste y ráfagas que pueden alcanzar los 41 kilómetros por hora, en un marco de presión atmosférica en torno a los 1010 hPa, un valor que, como me enseñó una vez mi vecina Irma, de 71 años, en Chabuco y Belgrano, ya es marca registrada de que el tiempo va a querer moverse bastante. "Mirá, hija, cuando la presión baja así, mejor tené las botas a mano", me decía ella, con esa sapicué que parece casual pero esconde el ojo del baqueano.
Para el martes 20, en tanto, la situación se vuelve más seria: el Servicio Meteorológico Nacional activó alerta amarilla por tormentas en la Confluencia y en el resto de la región este, además del centro y norte de la provincia, con una mínima estimada de 11 grados y una máxima que apenas rozará los 18, lo que deja a la jornada entera bajo el paraguas del aviso oficial. Según la definición del propio organismo, el nivel amarillo implica posibles fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de actividades cotidianas, una descripción que, sin dramatismos, traduce una sola cosa en la vida real: hay que tomar recaudos.
Qué hacer antes y durante, según el organismo
- Evitar salir de casa mientras dure la tormenta, salvo que sea estrictamente necesario.
- No refugiarse bajo árboles ni acercarse a postes o cables eléctricos durante la lluvia o el viento.
- Asegurar objetos sueltos en patios, terrazas y balcones antes de que lleguen las ráfagas.
- Revisar desagües, canaletas y rejillas para prevenir anegamientos en el interior de la vivienda.
- No circular por calles con agua acumulada ni cruzar cauces o cañadones con caudal, aunque parezcan superficiales.
Desde la vía pública, la advertencia es la misma que repite la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas: el agua estancada y los cauces crecidos son traicioneros, y conviene no tentar a la suerte. Y ya que el período de inestabilidad se extiende, dicen los especialistas, es una oportunidad inmejorable para hacer esa revisada que siempre dejamos para después: estado del techo, conexiones eléctricas exteriores, linternas con sus pilas y botiquín de primeros auxilios al día, esos pequeños gestos que a uno le saca de más de un aprieto cuando se corta la luz o entra agua por la galería.
En lo personal, después de anotar todo esto, volví al balcón y miré otra vez hacia el río. Las nubes ya estaban ahí, grises y bajas, y el Limay empezaba a perder su color verde habitual. Llamé a Irma por el portero eléctrico para preguntarle cómo estaba preparando ella su casa. "Antes que nada, las botas", me contestó, entre risas, del otro lado. Le hice caso. Y ahora que lo escribo, me doy cuenta de que, en el fondo, esa es la mejor manera de encarar una alerta amarilla: con sentido común, con los recaudos oficiales bien claros y con una mano de vecino que sabe de qué habla. ¿Y vos, ya tomaste alguna precaución en tu casa, o tenés algún consejo que quieras compartir?
