Bodegón histórico y cantina italiana: los dos rincones porteños que se quedaron con los World Culinary Awards 2026
El Preferido de Palermo y Cantina Cucina Italiana se consagraron como los mejores restaurantes de la Argentina en sus respectivas categorías. La premiación internacional, con sede en Jamaica, se define por una combinación de voto profesional y voto público.
La séptima edición de los World Culinary Awards, la competencia internacional que desde hace varios años distingue a restaurantes, hoteles y destinos gastronómicos en distintas categorías, tuvo este año a Buenos Aires como gran protagonista del lado argentino. La ceremonia se realizó en Jamaica y el mapa local volvió a quedar en manos de dos direcciones muy concretas de la ciudad, cada una con una historia, un edificio y una de cocina que el jurado y el público parecen haber premiado en simultáneo.
¿Qué hay detrás del Preferido de Palermo?
El primero de los galardonados fue el Preferido de Palermo, instalado en Jorge Luis Borges 2108, casi esquina Guatemala, en un edificio de 1885 que durante décadas funcionó como almacén y despacho de bebidas. El local abrió como restaurante en 1952, atravesó diferentes etapas y en 2019 reordenó su propuesta para volver a parecerse a lo que siempre fue: un bodegón porteño con estética recuperada, mostrador a la entrada y un menú que gira en torno a los platos de siempre. La carta hace punta con milanesas —entre ellas una milanesa de bife de chorizo que suele aparecer en las mesas vecinas de la barra—, tortillas, embutidos artesanales, conservas y cocina casera sin demasiados aspavientos. En la categoría mejor restaurante de la Argentina, compitió contra otros cinco finalistas nacionales y se terminó quedando con el título que en 2024 y 2023 había ganado Don Julio y que en 2025 había sido para Aramburu, dos referencias pesadas de la gastronomía local.
¿Y la cocina italiana que se llevó el otro premio?
El segundo reconocimiento argentino fue para Cantina Cucina Italiana, en Arroyo 841, pleno barrio de Retiro, dentro de un edificio histórico y dentro de un hotel de lujo. El local atraviesa desde junio de 2026 un proceso de renovación acompañado por el chef italiano Roberto Ottini, y la apuesta pasa por recorrer el recetario clásico de las cantinas de la península: antipasti, pastas frescas, risottos, cortes de carne y una carta de postres que tiene al tiramisú como uno de los puntos altos. Ravioles de osobuco al Malbec, lasaña emiliana, risotto de azafrán con hongos y cotoletta alla milanese completan la lista de platos más pedidos. En la categoría mejor restaurante de hotel del país, compitió contra otros siete finalistas de distintas provincias y terminó consagrándose como el ganador argentino.
¿Cómo se eligen los ganadores de estos premios?
Los World Culinary Awards funcionan dentro del mismo grupo empresario que organiza los World Travel Awards, que llevan actividad desde 1994. A diferencia de otras guías, no se definen con un jurado especializado y cerrado, sino que combinan dos mecanismos: una votación abierta al público en general y una votación reservada a profesionales del sector, a la que se le asigna el doble de peso que al voto común. En esta edición, el período de votación estuvo habilitado entre el 25 de junio y el 14 de agosto. Los restaurantes pueden postularse de forma directa, lo que convierte a la competencia en un híbrido entre reconocimiento crítico y elección por demanda efectiva.
¿Por qué importa que Buenos Aires se haya quedado con los dos títulos?
El dato no es menor en un país donde la gastronomía compite en presupuesto, visibilidad y turismo con destinos como Mendoza, la Patagonia o el Litoral. Que un bodegón histórico de Palermo y una cantina italiana dentro de un hotel de Retiro se hayan impuesto por encima de finalistas de varias provincias habla de un momento particular: la cocina porteña tradicional y la cocina italiana clásica vuelven a ser una carta de presentación fuerte frente al resto del país y, sobre todo, frente al circuito internacional de votantes. En un mercado donde las guías suelen inclinarse por propuestas de autor o por cocinas de autor de hotel, premiar al mismo tiempo un bodegón y una cantina italiana histórica es una señal de que el jurado y el público siguen mirando a las raíces. Y lo que queda en juego, hacia adelante, es si esa elección se traduce en más reservas, más turistas y más presión para preservar dos edificios y dos recetas que, por ahora, siguen siendo la mejor postal porteña que encontró un premio internacional este año.
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