Una gira por la provincia con todo pagado: Neuquén apuesta fuerte por el turismo de los abuelos
El programa Huella Mayor llevará a más de 2.000 personas a destinos como Copahue, Villa Pehuenia y Las Grutas, con traslado, alojamiento y comida incluidos. La inscripción es grupal y exige cinco años de residencia.
Me lo contaba la semana pasada Marta Funes, 63 años, vecina del barrio Belgrano de la capital neuquina, mientras hacía fila en la farmacia: "Toda la vida trabajando y nunca pisamos Caviahue. Ahora dicen que te llevan gratis, a mí se me caían las lágrimas cuando me enteré". A Marta, como a tantos otros jubilados de la provincia, le cambió la cara el anuncio oficial de Huella Mayor, el nuevo programa de turismo social que el Gobierno de Neuquén presentó en sociedad en el estadio Ruca Che, con la presencia de más de 1.200 adultos mayores llegados de cada rincón del territorio.
La idea, en pocas palabras, es sencilla y a la vez ambiciosa: que cada neuquino y chaqueña (así le dicen en la zona a las personas mayores, en un cariño del habla cotidiana que en criollo se entiende sin explicar) que cumplió 60 años pueda conocer paisajes de la provincia que nunca vio, sin tener que rascarse el bolsillo para el colectivo, la hostería ni la merienda. Lo que el Estado provincial pone sobre la mesa es el traslado, el alojamiento cuando hace falta, la comida caliente, el acompañamiento durante el recorrido y un calendario de actividades pensadas para el grupo. Lo que pone la gente es, sobre todo, ganas.
A dónde se viaja y cómo se viaja
Los contingentes serán semanales y se calcula que moverán a más de 2.000 personas a lo largo del año. La grilla de destinos es generosa y atraviesa casi todos los climas de la provincia: las termas de Copahue y Caviahue, el sur boscoso con Villa Pehuenia, San Martín de los Andes y Huinganco, la ruta del veranito con Las Ovejas, Manzano Amargo, Varvarco, y hacia el este la villa turística de Las Grutas, en la costa rionegrina, además de Villa El Chocón con su lago y sus museos paleontológicos. En el mismo acto del Ruca Che se sortearon los dos primeros grupos, que viajarán en los próximos días.
- Tener 60 años o más.
- Acreditar al menos cinco años de domicilio en la provincia de Neuquén.
- Presentar una ficha de salud con valoración de autonomía y los apoyos que se necesiten.
- Inscribirse de manera grupal a través de un centro de jubilados, un municipio, una comisión de fomento o una asociación civil. No hay inscripción individual.
Una mesa con muchas patas
El programa lo empuja el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano, pero se sostiene con una red de organismos provinciales que, en los papeles, se comprometieron a articular cada salida: el ISSN, NeuquenTur, el Eproten, el IJAN y la cadena de alojamientos Melewe, a los que se suman acuerdos con prestadores turísticos para abrir hosterías, circuitos y propuestas recreativas en todo el mapa provincial.
“El objetivo es acompañar y llevar de la mano a cada neuquina y chaqueño que no haya conocido todavía la provincia.”Lucas Castelli, ministro de Trabajo y Desarrollo Humano de Neuquén
La cifra que más se repite en la presentación es la de 2.000 beneficiarios a lo largo del año, pero la promesa más fuerte, la que Marta Funes se llevó a su casa en el colectivo de la línea 14, es otra: que nadie se quede afuera por no tener con quién anotarse, por no conocer la ruta o por miedo al viaje largo. Por eso, insisto, la inscripción no es individual: hay que ir con un centro de jubilados, con el municipio o con una asociación civil, porque la idea es que la salida sea también una excusa para juntarse, para charlar en el micro, para sacarse fotos en la nieve de Chapelco o en los piletones termales de Copahue. Como me dijo Marta antes de despedirse, mientras me mostraba el flyer impreso en hojas A4 que alguien le había alcanzado en el club del barrio: "Yo ya les avisé a las chicas del taller de tejido, vamos todas juntas. Aunque sea una vez en la vida, quiero ver el sur con mis propios ojos".
