Treinta kilómetros de corcoveos: cuando la Ruta 40 entre Junín y Zapala se vuelve una prueba de paciencia
El tramo neuquino acumula pozos severos que ya rompieron cubiertas y amortiguadores; Vialidad todavía no anunció un plan de reparación para los sectores más castigados.
Me lo dijo esta mañana Marta, 52 años, mientras esperaba el colectivo en la terminal de Junín de los Andes con un termo porteño de mate cocido en la otra mano: "El año pasado fui a Zapala a visitar a mi hermana y volví con una goma nueva y la rueda auxiliar sin estrenar. Pensé que era mala mía, pero en la radio del pueblo no paran de hablar del tema". Su testimonio, lejos de ser aislado, se repite entre quienes por trabajo o familia circulan por ese corredor del sur neuquino.
Un deterioro que se cuenta por kilómetros
La Ruta Nacional 40, en el tramo que conecta Junín de los Andes con Zapala, presenta unos 30 kilómetros de calzada con pozos de dimensiones considerables, según coinciden quienes transitan la zona. Lo que empezó como un reclamo de viajeros habitués se transformó en una advertencia que ya circula de boca en boca: hay sectores donde los hundimientos son tan grandes y están tan tapados de agua que resulta imposible calcular la profundidad antes de caer en ellos.
“Los pozos están llenos de agua de las últimas lluvias, entonces no se ve el fondo. Pasás despacio y el golpe igual te sacude todo: cubiertas, suspensión, paragolpes. Es un daño seguro."”Marta, vecina de Junín de los Andes
Quienes recorren la ruta mencionan cubiertas reventadas, alineaciones deshechas y, en los casos más serios, roturas de tren delantero. Incluso algunos conductores confesaron haber suspendido planes de viaje en auto por el estado de la traza, y no sólo de la 40: también mencionan la Ruta Nacional 52 y la Ruta Nacional 51 como corredores con deterioros parecidos en la región. El avance de la temporada estival, que suele multiplicar el caudal turístico hacia destinos como San Martín de los Andes o Villa La Angostura, hace temer que la calzada siga recibiendo castigo sin una intervención de fondo. Mientras tanto, en la zona uno escucha cada vez más el término mapuche pachakutiê (tiempo de cambio o vuelta de página), como si el paisaje empezara a pedir un replanteo serio de cómo se cuida la red vial neuquina.
Antes de salir, algunas precauciones que recomiendan los que ya pasaron
Tener a mano el número de auxilio mecánico y los datos de la cobertura del seguro automotor: en varios tramos la señal de celular es limitada y un imprevisto puede dejarte esperando un buen rato. Avisar a alguien de confianza el horario estimado de llegada también ayuda a reaccionar rápido si hay un silencio demasiado largo.
Al final del día, lo que me quedó dando vueltas es la imagen de Marta en la terminal, con el termo en la mano y la frustración dibujada en la cara. Una ruta que debería ser sinónimo de paisajes y de soberanía territorial hoy se volvió, para miles de familias del sur neuquino, en una ruleta rusa con el auto. Si ya recorriste ese tramo o tenés un viaje planeado por la zona, contanos tu experiencia en los comentarios: entre todos podemos armar un mapa actualizado de lo que se encuentra en el camino real.
