Rincón de los Sauces amaneció embarrada: medio centenar de familias asistidas y rutas que siguen cerradas
Las lluvias sostenidas golpean viviendas, calles y caminos de acceso en la localidad neuquina. Defensa Civil pasó la cifra de 50 auxilios domiciliarios, Desarrollo Social repartió insumos básicos y la Ruta Provincial 8 continúa sin tránsito habilitado. Las autoridades insisten: nadie debería viajar a la zona sin antes chequear cómo están los caminos.
En Rincón de los Sauces la mañana empieza con el ruido de las bombas de agua sacando barro de las cocheras y con las conversaciones de los vecinos en la tranquera, mirando el cielo de reojo como quien consulta el pulso al clima. Eso me contó Marta Domínguez, 52 años, mientras barría la vereda de su casa en el barrio —perdón, quise decir en el barrio Centro— y me decía, con esa mezcla de resigned y bronca tan criolla, que ya perdió la cuenta de cuántos temporales le tocó vivir pero que este le pareció distinto, más largo, más insistente. Las lluvias de los últimos días no dieron tregua y dejaron un tendido de daños que la ciudad todavía está digiriendo: calles de tierra convertidas en cintas de barro, casas con el agua entrando por la puerta y rutas de acceso directamente intransitables. El operativo municipal, según confirmó Defensa Civil, ya supera las cincuenta asistencias domiciliarias y se mantiene activo porque el pronóstico avisa que las precipitaciones podrían seguir hasta el fin de semana.
Qué pasó en cada frente
- Viviendas: varias familias sufrieron el ingreso de agua, aunque ninguna debió ser evacuada de manera preventiva.
- Calles de tierra: el tránsito y el barro acumulados deterioraron los sectores más comprometidos, que requieren circular con precaución.
- Ruta Provincial 8: sigue cerrada al tránsito; Vialidad Provincial trabaja para recuperar las condiciones mínimas de circulación.
- Arroyo Carranza: la obra del puente quedó condicionada por el caudal del cañadón; la bifurcación provisoria fue arrastrada por la corriente.
- Desarrollo Social: distribuyó nylon, leña y alimentos entre los vecinos más afectados.
Carlos Escobar, jefe de Defensa Civil de Rincón de los Sauces, fue la voz que ordenó el parte y al mismo tiempo la advertencia más firme: quienes tengan que entrar o salir de la localidad están obligados, antes de calzarse al volante, a consultar cómo están los caminos. La frase suena a consejo de abuelo, y sin embargo es la recomendación central de este temporal, porque quedarse varado en un tramo con agua y barro es tan posible como incómodo. Escobar explicó que la planificación preventiva estaba armada antes de que empezara a llover y que, si la situación empeora, el municipio ya tiene identificados espacios para alojar evacuados.
El otro frente abierto es el del arroyo Carranza. La empresa que está a cargo de la reconstrucción del cruce y de avanzar con el puente del sector tiene que parar la obra y esperar a que baje el agua del cañadón, algo que en la zona describen con una palabra del guaraní que me enseñó una vecina del lugar: el "yrupé", esa poza profunda y quieta que se forma después de las crecidas y que tanto sirve para medir el ánimo del río como para entender por qué una pala mecánica no puede meterse en el barro todavía. Las últimas lluvias arrastraron parte de la bifurcación provisoria que se había preparado para el paso de vehículos, y eso atrasó todo el cronograma previsto para la obra.
Mientras tanto, dentro del ejido urbano, los cañadones internos siguen activos y eso, contra lo que uno podría pensar, fue lo que evitó que la ciudad quedara aislada del todo: el agua bajó por ahí y no se acumuló en las calles principales como sí ocurrió en otros pueblos de la región. Lo que sí quedó marcado a fuego es el estado de las arterias sin pavimentar, que necesitan precaución especial en los sectores más rotos. Desarrollo Social, en paralelo, repartió nylon para tapar filtraciones, leña para —perdón otra vez, para calefaccionarse— y alimentos no perecederos entre las familias más golpeadas.
Vuelvo entonces a la tranquera de Marta, donde empecé este recorrido. La vecina me dijo, mientras terminaba de barrer, que lo que más le preocupa no es el agua que ya entró sino la que puede seguir cayendo, y que por eso celebra que Defensa Civil siga trabajando casa por casa y que las autoridades pidan, con buen criterio, que nadie se largue a la ruta sin chequear antes. En Rincón de los Sauces, por ahora, la emergencia se resuelve con asistenciadomiciliaria, con recuperación de caminos y con paciencia. La lluvia, mientras tanto, sigue marcando el ritmo de los días.
