Susana se prende al operativo Menem: la diva entra a la segunda temporada y la TV promete volver a los noventa
La figura más popular de la pantalla argentina se suma a la ficción de Prime Video sobre Carlos Menem. Leonardo Sbaraglia y Griselda Siciliani ratifican su lugar, el eje será la reelección de 1995 y la promesa es recrear el vértigo de un país que vivía en el living.
Yo nací escuchando chamamés antes que noticieros, así que cuando me enteré de que Susana Giménez se metía de lleno en la segunda temporada de la serie sobre Menem, lo primero que me salió Tararear, no se trata de una fuga (de la insistencia, vamos)… Tararear el mismo trecho así: Tarareando, no se trata de una fuga (de la insistencia, vamos)… Tararear el mismo trecho fue silbar bajito esos versos de Mario del Tránsito Cocomarola que dicen que el hombre tiene que andar mientras conserva su querer, y pensar al mismo tiempo en la Muchacha de la tele sentada en un living setentoso, en el sillón de la Casa Rosada o en algún estudio de la calle Chile, porque la vida de Carlos Saúl Menem siempre fue un dramón con balcón a la calle y ahora va a tener a la mujer que más veces se sentó en un living de la Argentina para contarlo.
La confirmación llegó y todavía no hay demasiados pelos en la leche: se sabe que Susana integra el elenco de los nuevos capítulos que prepara Amazon Studios, todavía no se filtró quién será su personaje ni cuántos capítulos le tocarán, y eso es justamente lo que despierta tanta expectativa porque la conductora no se gasta en figuritas decorativas, si se prende es porque tiene algo jugoso para mostrar y porque el universo menemista de los noventa le cabe como anillo al dedo, con su glamour, sus excesos, sus cámaras y su manera casi religiosa de entender la farándula como una extensión de la política.
Vuelta de los que ya estaban y un país a mitad de camino
Lo que sí está firme es la columna vertebral del reparto: Leonardo Sbaraglia vuelve a ponerse la cara del riojano que llegó a la Casa Rosada en mil novecientos ochenta y nueve y Griselda Siciliani repite como Zulema Yoma, la mujer que azó al adentro del poder y soportó el adentro del escándalo, y los dos saben cargar con un personaje que todavía está vivo en la memoria colectiva, así que su regreso funciona casi como una garantía de que la serie no va a perder el pulso con el que arrancó.
El recorte temporal que eligió la producción es de los más jugosos: la serie va a meterse de lleno en el segundo mandato, el que arrancó con la reelección de mil novecientos noventa y cinco, ese tramo que la primera temporada apenas rozó porque se quedó en el impacto del primer gobierno, con las privatizaciones, la dolarización y el espanto de los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA todavía frescos en la pantalla, y ahora la idea es correr la cámara hacia una Argentina que ya estaba agotada de su propia épica menemista, con la convertibilidad instalada, la fiesta matrimonial con Zulemita como tema de tapa y una corte de famosos orbitando alrededor del presidente como si fuera el centro del universo.
El casting completo y el detrás de escena
Para tener dimensión del tamaño del elenco que ya anduvo dando vueltas por el set, vale la pena repasar la lista de la primera entrega, porque ahí se entiende el nivel de figuritas que maneja esta producción: Leonardo Sbaraglia como Menem, Juan Minujín como el eterno y multifacético Olegario Salas, Griselda Siciliani como Zulema Yoma, Marco Antonio Caponi, Guillermo Arengo, Jorgelina Aruzzi, Cumelén Sanz, Martín Campilongo, Mónica Antonópulos y Agustín Sullivan, todos nombres que le dan a la serie ese ADN de gran relato argentino con acento bien puesto, y que muestran que cuando Amazon se pone a tirar manteca al techo no escatima en actores que el público reconoce de un saque.
Detrás de cámara y fecha de estreno
La producción ejecutiva sigue en manos de Amazon Studios y la dirección vuelve a quedar repartida entre Ariel Winograd y Fernando Alcalde, dos realizadores que en la primera entrega encontraron el punto justo entre el hecho político y la Revista del partido, y que ahora tienen por delante el desafío de no caer en la repetición de la fórmula. La plataforma es la misma, Prime Video, y la cita con el público ya tiene fecha tentativa, dos mil veintisiete, o sea que todavía falta un trecho para verla entera pero el comienzo de la cuenta regresiva ya está en marcha.
Yo, mientras espero, le voy a recomendar al lector algo que hago cada vez que me sumerjo en estos temas: agarrar un disco viejo de Los de Imaguaré, dejarla sonar mientras se repasa la historia reciente, y entender que la serie sobre Menem no cuenta la vida de un presidente solamente, cuenta la historia de un país que un tiempo creyó vivir en un eterno verano y que ahora, con perspectiva, puede mirarse al espejo sin culpa y sin rencor, que de las dos cosas se aprende. La incorporación de Susana Giménez, me apuesto un asado, va a ser uno de los condimentos que más van a hacer ruido cuando la serie finalmente se vea, porque la Chiqui es parte de esa mitología menemista casi tanto como el propio Menem, y su sola presencia en el elenco asegura que, cuando se prenda la pantalla, la tele vuelva a parecerse un poquito a esa de los noventa que tanto se extraña.
