Saltar al contenido
Jueves, 8 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

Seis pizzerías históricas de Buenos Aires donde una porción de muzzarella se paga desde tres mil quinientos pesos

Un relevamiento por San Telmo, Barracas, Boedo, Villa Crespo y otros barrios muestra cómo se mueve el precio de la pizza al corte en la ciudad, con opciones que van de la muzzarella clásica a la fugazzeta rellena, la pizza a la piedra y el acompañamiento de fainá que varias casas todavía regalan.

Por Lisandro OjedaAmbiente y conservación · · hace 10 d
Seis pizzerías históricas de Buenos Aires donde una porción de muzzarella se paga desde tres mil quinientos pesos

En los mostradores de seis pizzerías con décadas de historia en la Ciudad de Buenos Aires, una porción de muzzarella puede conseguirse desde tres mil quinientos pesos, mientras que otras especialidades como la fugazzeta rellena superan los siete mil en un mismo relevamiento. La modalidad de venta al corte, sin mesas ni cubiertos, sobrevive en San Telmo, Barracas, Boedo, Villa Crespo, Villa Ortúzar y Barrio Norte, y se convirtió en una manera de comer barato y rápido en medio de un proceso inflacionario que golpea a los consumidores.

¿Dónde se consigue la porción más barata de muzzarella?

El primer escalón de precios lo comparten Pirilo y El Padrino, ambos con la muzzarella a tres mil quinientos pesos. Pirilo funciona desde 1932 en Defensa 821, pleno San Telmo histórico, y ofrece un abanico de variedades al corte que incluye anchoas, fugazza con o sin queso y fainá. La casa no dispone de mesas ni sillas: la comida se consume de pie, junto a una barra de mármol, con el horno a leña funcionando al fondo como escenario de una escena que se repite desde hace casi un siglo.

El Padrino, en Honorio Pueyrredón 1710, Villa Crespo, cobra la misma cifra por la muzzarella y eleva el ticket a cinco mil quinientos pesos en la fugazzeta con jamón. Abierto en 1978, mantiene la atención de pie y entrega con cada porción o con cada pizza entera un trocito de fainá que puede pedirse simple, picante o de cancha. Esa pequeña oblea de harina de Garbanzo, que en otros locales se vende aparte, funciona como un guiño de lealtad al cliente que paga al contado.

¿Qué pasa con la fugazzeta rellena y los precios más altos?

Para los lectores que privilegian la fugazzeta rellena, la comparación entre dos casas emblemáticas muestra diferencias notables. En La Mezzetta, sobre la avenida Álvarez Thomas 1321, en Villa Ortúzar, la porción cuesta cuatro mil quinientos pesos. La pizzería funciona desde 1939, no tiene sillas y aprovecha el mostrador para vender también pizzas precocidas para llevar, una salida práctica para el público que vive en el barrio o pasa camino al trabajo.

El otro extremo aparece en Antonito, en la esquina de Carlos Calvo y avenida La Plata, en Boedo, donde la fugazzeta rellena se paga siete mil pesos. La muzzarella sale cuatro mil, mientras que la napolitana y la de verdura con salsa blanca se ubican en seis mil pesos. Quien abone en efectivo accede a un descuento del diez por ciento, un detalle clave en un contexto donde cada punto de diferencia cuenta para llegar a fin de mes. El local, que había cerrado sus puertas, reabrió en 2026 con el cocinero Leonardo Díaz y su socio Christian, una señal de que el oficio todavía puede sostenerse en los barrios.

¿Masa al molde, a la piedra o de pie en el salón?

La decisión entre masa fina y pizza al molde se zanja en Los Campeones, fundado en 1954 y situado en la avenida Montes de Oca 856, en Barracas, cerca de la ribera del Riachuelo. Su especialidad declarada es la pizza a la piedra, aunque prepara ambas versiones según el pedido. La muzzarella se vende a cuatro mil quinientos pesos y la fugazzeta a cinco mil quinientos. Desde el local señalan que el mayor movimiento de venta por porción ocurre entre las doce y las quince, la franja en la que el precio bajo se combina con la rotación más alta del día.

El Cuartito completa la recorrida en Talcahuano 937, Barrio Norte, a pocas cuadras del centro administrativo de la ciudad. Inaugurado en 1934 y administrado por la tercera generación familiar, permite elegir entre comer de pie en el mostrador o sentarse en el salón, una flexibilidad que pocos rivales ofrecen. Sus precios rondan los cuatro mil ochocientos pesos para la muzzarella y los seis mil para la napolitana, un escalón intermedio dentro del relevamiento.

¿Qué se juega detrás de cada porción?

Más allá de los números, lo que está en juego es la supervivencia de un formato de venta que define a la Buenos Aires popular. La pizza al corte, consumida de pie junto a una barra o envuelta en papel para llevar, funciona como un termómetro social: cuando los precios suben, la porción se achica o cambia de ingredientes; cuando bajan o se sostienen, el mostrador se llena de oficinistas, estudiantes y retirees que eligen el barrio por sobre las cadenas. Relevamientos como este permiten defender un patrimonio gastronómico que, sin ni subsidios, sigue alimentando a la ciudad desde hace casi un siglo.

  • Pirilo (Defensa 821, San Telmo): muzzarella desde $3.500, abierto desde 1932, sin mesas, con horno a leña.
  • El Padrino (Honorio Pueyrredón 1710, Villa Crespo): muzzarella a $3.500 y fugazzeta con jamón a $5.500, abierto desde 1978, incluye fainá.
  • La Mezzetta (avenida Álvarez Thomas 1321, Villa Ortúzar): fugazzeta rellena a $4.500, funciona desde 1939, vende pizzas precocidas.
  • Antonito (Carlos Calvo y avenida La Plata, Boedo): fugazzeta rellena a $7.000, muzzarella a $4.000, 10% de descuento en efectivo, reabrió en 2026.
  • Los Campeones (avenida Montes de Oca 856, Barracas): pizza a la piedra como especialidad, muzzarella a $4.500, pico de ventas entre las 12 y las 15.
  • El Cuartito (Talcahuano 937, Barrio Norte): muzzarella alrededor de $4.800, napolitana a $6.000, opción de mostrador o salón, administrado por la tercera generación familiar.
LO
Lisandro OjedaAmbiente y conservación

Te puede interesar