Pollo que sobra, tarta que alcanza: combinaciones caseras para estirar la comida sin gastar de más
Con lo que ya está cocido en la heladera y unos vegetales a mano se puede armar otra comida completa, ajustar la humedad del relleno y hasta preparar la masa en casa.
La propuesta es bien concreta y de economía doméstica: cuando quedan restos de pollo en la heladera, no hace falta volver a comprar el ingrediente principal para armar una nueva comida, porque con esa carne, vegetales disponibles y una tapa de masa se puede resolver otra tarta sin grandes gastos ni desperdicio. La idea, en definitiva, es aprovechar lo que ya hay en la cocina y estirar el alimento sin resignar sabor ni textura.
El relleno admite tanto pechuga como pata muslo, ya sea hervido, al horno, a la parrilla o salteado, y se puede combinar con distintos acompañamientos según lo que haya en la alacena. La calabaza asada con queso, por ejemplo, aporta una mezcla cremosa que se integra bien con el pollo desmenuzado, mientras que el choclo amarillo junto con crema de choclo blanco deja un relleno con texturas diferentes. La cebolla, por su parte, sirve como base para una versión más simple, con pocos ingredientes y mucho sabor.
¿Qué otros vegetales se pueden sumar al relleno?
- Zanahoria, espinaca, zapallito y morrón, cortados en tiras o cubos, para aumentar el volumen de la preparación.
- Puré de berenjena, morrón, calabaza o batata como base de acompañamiento de la carne.
- Queso, huevo o crema para unir los componentes y dar consistencia.
¿Cómo evitar que el pollo reutilizado quede seco?
La carne de pollo ya cocida pierde hidratación con el correr de las horas y tiende a endurecerse, sobre todo cuando se cocinó al horno o a la parrilla, de modo que conviene prestarle atención antes de armar la tarta. Una vez cortada en cubos o desmenuzada, la indicación es saltearla con cebolla y morrón y, si durante ese proceso la preparación queda seca, incorporar unas gotas de agua para que la carne recupere terneza y el relleno no termine fibroso ni apagado.
¿Conviene hacer la masa o usar una tapa comprada?
La cubierta se puede resolver con una tapa comprada o con una masa casera de apenas tres ingredientes, y en la versión casera una de las proporciones sugeridas es dos tazas de harina por una taza de líquido, repartida entre agua y aceite, una combinación que da como resultado una base de textura más arenosa, ideal para este tipo de preparaciones. A esa masa, además, se le pueden sumar condimentos a gusto, como orégano, ajo en polvo, ají molido o semillas, de manera que tanto la base como el relleno se adapten a lo que haya en la heladera y a la alacena, y la tarta termine siendo una solución completa para una comida más sin que el bolsillo ni la cocina lo padezcan.
