Pithecanthropus erectus y el cóndor andino: la ruta serrana que reescribe el turismo de introspección en Córdoba
A 41 kilómetros de distancia, Capilla del Monte y San Marcos Sierras se consolidan como un binomio donde el paisaje cordillerano se ofrece como excusa para el silencio, la meditación y la vida vegetariana, en un modelo de escapada que interpela de lleno al turista que ya no se conforma con mirar.
El Pithecanthropus erectus, esa categoría que la paleontología abandonó hace décadas como paso intermedio entre el mono y el hombre, sobrevive todavía en las conversaciones de sobremesa de Capilla del Monte cada vez que alguien levanta la vista hacia el cerro Uritorco y fabula con presencias ancestrales. La localidad cordobesa, atravesada por un imaginario esotérico que la promoción turística ha decidido capitalizar sin demasiados pruritos, lleva años disputándole a Traslasierra el cetro del turismo contemplativo. Ahora, a esa oferta le suma una coordenada precisa: la posibilidad de meditar frente a la mole del Uritorco, el Overo y las Gemelas, en un hospedaje que entendió que el paisaje solo no alcanza para llenar una estadía.
El cordón serrano no termina en Capilla del Monte. Cuarenta y un kilómetros hacia el noroeste, San Marcos Sierras aparece como la contracara fluvial del mismo sistema: allí donde la primera se planta frente a la piedra, la segunda se inclina sobre el río y el monte. Esa vecindad geográfica, que el mapa resuelve en menos de una hora de auto, es la materia prima de una escapada de dos puntas que permite dormir en uno de los pueblos y visitar el otro durante el día, o repartir noches entre ambos sin resignar comodidad.
¿Qué hace diferente a Capilla del Monte en materia de bienestar?
En Terrazas del Uritorco, la dueña Clara Christophersen lleva tres décadas promoviendo lo que ella llama comida consciente. Hace poco decidió abrir Inti Puka, un espacio dentro del hotel pensado para yoga, meditación y trabajo interior. La empresaria lo describe como el resultado lógico de un proceso que empezó con un bar artesano naturista y que hoy pretende ofrecer una experiencia integral: la habitación, la mesa y la sala de introspección como una sola secuencia.
“El Uritorco tiene un atractivo que sigue funcionando como imán. La gente llega buscando hábitos saludables, pero también silencio, y se encuentra con las tres cosas juntas.”Clara Christophersen, dueña de Terrazas del Uritorco
Quien se mueva hacia San Marcos Sierras se topará con otra lógica de hospedaje. La hostería Cielo y Tierra, gestionada por Gustavo Chiozzini y Marisa Wagner, se presenta como una propuesta vegetariana con piscina, parque amplio y una sala específica para meditar. La oferta apunta al mismo perfil de visitante, pero la geografía hace el resto: el río y el monte quedan a distancia de caminata, y el cielo nocturno, sin contaminación lumínica, se convierte en el espectáculo principal.
- Capilla del Monte: Inti Puka funciona dentro de Terrazas del Uritorco, frente a los cerros Uritorco, Overo y las Gemelas.
- San Marcos Sierras: Cielo y Tierra es hostería vegetariana con piscina, parque y sala de meditación.
- Ambos destinos están conectados por 41 kilómetros de ruta serrana y permiten hacer base en uno para visitar el otro.
- San Marcos Sierras conserva un pasado hippie de los años setenta que se suma a la oferta actual de caminatas y observación astronómica.
Lo que está en juego en esta franja del noroeste cordobés es nada menos que la definición misma de escapada de fin de semana. El modelo tradicional de hospedaje con pileta y excursión pautada cede paso a una estadía donde la experiencia interior pesa tanto como el recorrido por el exterior. Capilla del Monte aporta el peso simbólico del Uritorco y la estructura de un hotel que mutó hacia el bienestar; San Marcos Sierras, el contrapunto del río, la noche estrellada y una memoria contracultural que todavía funciona como imán para cierto tipo de viajero. Quien acepte pasar de uno a otro habrá entendido que, en este tramo de las sierras, el principal atractivo no se mira: se respira.
