Mariano Moreno volvió a sembrar zapallo: arrancó la novena temporada del programa que ya reúne a más de 150 familias del interior neuquino
Con kits gratuitos de cuatro variedades y talleres sobre suelo, riego y fecundación, el PRODA relanzó Ciudad Zapallo en el corazón del oeste neuquino. Quienes se perdieron el lanzamiento todavía pueden sumarse retirando su semillas en la municipalidad.
Vuelvo a sentir esa mezcla de asombro y de ternura que me provoca cada vez que un programa público decide poner las manos en la tierra, y esta vez la escena se repite en Mariano Moreno, donde hace apenas unos días arrancó una nueva temporada de Ciudad Zapallo con una postal que a mí, personalmente, me reconcilia con la política bien entendida: vecinos de todas las edades retirando sus bolsitas con semillas, escuchando atentos a los técnicos y planeando, en voz alta, dónde van a hacer el pozo de plantación en el fondo de la casa o en la chacra de un familiar.
Como chaque mañana que vamos al mercado y vemos un zapallo de casi veinticuatro kilos expuesto como trofeo, así arrancó la charla con Marta, mi vecina de toda la vida, que tiene cincuenta y siete años y acaba de pedirle a su nieto que le consiga un balde grande para empezar la siembra en el patio, porque ella dice, y cito textual porque me lo dijo mientras colgaba la ropa: "Marta, si Daniel Panitrull pudo con un piso de casi veinticuatro kilos en Los Hornos, algo estaremos haciendo mal nosotros si no sacamos ni uno de diez".
Qué trae el kit y por qué importa
El programa, que ya lleva nueve ediciones consecutivas y es impulsado por el PRODA, entrega de manera gratuita un kit con cuatro variedades de semillas que cubren un abanico amplio de posibilidades para el productor familiar: zapallo gris plomo, zapallo alargado, zapallo anko y zapallo Atlántico gigante, que es justamente la línea que suele ganar los concursos por su tamaño.
Junto con las semillas, el lanzamiento funcionó como una capacitación inicial que, según me contaron los propios organizadores, no se queda en la entrega del paquete sino que busca que cada vecino se vaya a su casa sabiendo concretamente qué hacer con el suelo, con el agua y con la flor de la planta. Y aquí quiero detenerme, porque a mí me gusta mucho cuando un programa público asume que la semilla sin saber es una semilla desperdiciada, y por eso el contenido del taller abarca los cuatro pilares de cualquier cultivo hogareño: luz, temperatura, agua y suelo, y suma dos temas muy prácticos como son la fecundación manual de la flor femenina y la preparación del pozo de plantación con incorporación de materia orgánica.
- Cuatro variedades en cada kit: gris plomo, alargado, anko y Atlántico gigante.
- Capacitación sobre luz, temperatura, agua y suelo como base del cultivo.
- Técnicas de fecundación manual de la flor femenina para mejorar el cuajado de frutos.
- Preparación del pozo de plantación con materia orgánica, bajo un enfoque agroecológico.
La prueba más concreta de que el programa funciona la dio Daniel Panitrull, vecino del paraje Los Hornos, que en la última edición cosechó un zapallo de casi veinticuatro kilos y se llevó el primer premio, una imagen que a mí me gusta describir porque rompe con esa idea de que cultivar en casa es solo una actividad decorativa o una entretenida de fin de semana, y muestra que con técnicas básicas y un seguimiento mínimo los rendimientos pueden ser absolutamente sorprendentes.
“La propuesta es entregar semillas y saberes al mismo tiempo, para que las familias vuelvan a producir parte de su propio alimento.”Aldo González, director provincial del PRODA
Quiénes participan y cómo sumarse
La convocatoria de este año ya superó los ciento cincuenta vecinos inscriptos, que provienen de localidades del interior neuquino como Mariano Moreno, El Cholar, Loncopué y Chos Malal, lo que muestra que la propuesta no se limita a una ciudad sino que se extiende como una red silenciosa por todo el oeste de la provincia, uniendo a familias que comparten un mismo piso de plantación y una misma expectativa de cosecha.
Para quienes no pudieron asistir al acto de lanzamiento les quiero contar, porque me parece un dato muy importante, que todavía están a tiempo de sumarse: pueden retirar su kit en las oficinas de la Dirección de Economía Circular de la municipalidad de Mariano Moreno, que es donde funciona la sede operativa del programa y donde los técnicos también responden consultas de quienes ya están cultivando.
El cierre de la temporada está previsto para mayo del año que viene, es decir para mayo de 2027, y la forma de cierre no es menor porque el programa mantiene su ritual más querido: un ranking final con premiación a los zapallos más pesados y a las piezas más destacadas, una especie de fiesta popular donde lo que se celebra es, en el fondo, el trabajo paciente de regar, podar y cuidar durante meses, una práctica que, como me dijo Marta mientras doblaba una sábana, nos enseña que las cosas importantes de la vida siguen necesitando su tiempo, y que un zapallo gigante es, en definitiva, una pequeña gran victoria de la paciencia.
