Los primeros noventa días con antipsicóticos: la cuenta regresiva que nadie te cuenta
Un estudio con casi 97.000 pacientes ingleses muestra que el azúcar en sangre y el peso se disparan sobre todo en los primeros tres meses de tratamiento, y que las mujeres y quienes ya tienen prediabetes son los más expuestos. Especialistas piden controles metabólicos antes de empezar y durante ese período crítico.
A Susana le diagnosticaron esquizofrenia a los 52 años y, como a tantos, le dieron una receta, una cita para el mes siguiente y un abrazo de la familia que no terminaba de entender qué estaba pasando. Tres meses después, cuando volvió al consultorio, había subido ocho kilos y el médico le preguntó si había cambiado la dieta. No había cambiado nada: apenas un plato menos por la ansiedad, pero el fármaco olanzapina, uno de los más usados en estos casos, le estaba modificando el metabolismo en silencio. La historia de Susana, una vecina de Lanús que pidió reservar su apellido, no es una excepción aislada: es casi la regla que acaba de confirmar un estudio masivo publicado en The Lancet Psychiatry.
La investigación, liderada por el argentino Juan Carlos Bazo-Alvarez, docente de University College London, siguió durante más de dos décadas a cerca de 97.000 adultos ingleses que comenzaron un tratamiento con antipsicóticos de segunda generación entre 2000 y 2023. La pregunta era simple pero largamente evitada: ¿cuándo empieza exactamente el cuerpo a resentir estos medicamentos? La respuesta, medible y contundente, es que el verdadero sacudón metabólico se concentra en los primeros noventa días.
Cifras que marean y que obligan a mirar la primera etapa
Los investigadores compararon la velocidad con que subían el azúcar en sangre y el peso antes y después de iniciar la medicación. En esos tres meses iniciales, el azúcar en sangre se elevó aproximadamente catorce veces más rápido y el peso unas nueve veces más rápido que en el período previo al tratamiento. Es como si el cuerpo pasara de una pendiente suave a una rampa pronunciada en apenas un trimestre. Y la pendiente no es igual para todos: entre los cuatro fármacos analizados —olanzapina, quetiapina, risperidona y aripiprazol—, la olanzapina fue la más agresiva, con un azúcar que se disparó unas cincuenta veces más rápido y un peso que creció unas diez veces más rápido en ese mismo tramo.
- Olanzapina: azúcar hasta 50 veces más rápido y peso hasta 10 veces más rápido en los primeros 90 días.
- Mujeres: el azúcar subió unas 24 veces más rápido contra unas 10 veces en los varones.
- Personas con prediabetes previa: 19% desarrolló diabetes tipo 2 en dos años, frente a 3% entre quienes tenían glucosa normal.
- Controles sugeridos: peso y glucemia antes de iniciar el tratamiento y de nuevo durante los primeros meses.
“Nuestro estudio muestra que los primeros noventa días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso. Con esta información en mente, los profesionales de la salud deberían verificar tanto el peso como el nivel de azúcar en la sangre antes de comenzar el tratamiento y nuevamente durante los primeros meses posteriores.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente de University College London
El especialista, en diálogo con este portal, insistió en que la detección temprana no es un lujo sino una necesidad clínica concreta, porque permite actuar antes de que los cambios se vuelvan difíciles de revertir. En esa línea, agregó que, al verificar de manera temprana, los médicos pueden detectar problemas antes y ofrecer apoyo, consejos o tratamiento para ayudar a prevenir problemas de salud más graves más adelante. El hallazgo, difundido el 14 de octubre, se apoya en datos del sistema de salud británico y vuelve a poner sobre la mesa un tema que suele quedar tapado por el estigma: los antipsicóticos salvan vidas, pero también exigen un acompañamiento médico que contemple el metabolismo desde el primer día.
En el barrio de Susana, mientras tanto, la receta ya se reescribió: le sumaron metformina, le pidieron una caminata diaria de media hora y le agendaron un control glucémico para el mes siguiente. Ella, que nunca se había medido el azúcar antes de empezar con la olanzapina, ahora sabe que aquellos primeros tres meses no fueron solo el comienzo de un tratamiento psiquiátrico, sino el inicio silencioso de otra pelea que también hay que ganar. Por eso, y aunque a veces cueste, vale la pena pedir ese análisis de sangre antes de la primera pastilla y volver a pedirlo a los noventa días: lo que se detecta a tiempo, se trata a tiempo, y en salud mental esa diferencia puede ser enorme.
