La tarde se viene con todo en Neuquén: el cielo se prepara para descargar con fuerza sobre seis departamentos
Mientras la radio de la cocina empieza a repetir la misma advertencia que ya suena conocida, una vecina de Chos Malal revisa las gomas del techo y confirma que esta vez no se puede salir. Lo que hay que saber para pasar las próximas horas sin sobresaltos.
Son las dos de la tarde en una casa de barrio en Chos Malal, la radio suena bajito en la cocina y afuera el viento empieza a mover las hojas del jacarandá con una insistencia que a esta altura ya nadie ignora. Marta, 52 años, vecina del lugar desde que nació, está parada en el patio con las manos en la cintura mirando hacia el cielo del oeste, ese que se va poniendo cada vez más oscuro. Uy, esto se viene feo, me dice mientras acomoda los baldes que dejó apoyados contra la pared desde la última tormenta. Acá le decimos oñomiháta al temporal que llega de golpe, y uno ya sabe, cuando el viento empieza a soplar así de raro, hay que empezar a guardar todo lo que esté suelto. La palabra en guaraní significa, más o menos, aguacero repentino, y en la zona la usan como una manera de avisar sin decir demasiado.
Qué dice el alerta y a quiénes les toca hoy
El Servicio Meteorológico Nacional emitió un alerta naranja que alcanza a seis departamentos del interior neuquino: Loncopué, Picunches, Ñorquín, Añelo, Pehuenches y Chos Malal. Para esta tarde y la noche se prevén tormentas con fuerte actividad eléctrica, caída de granizo y ráfagas de viento que pueden ser intensas. Las lluvias, según el parte oficial, podrían acumular entre 20 y 50 milímetros en pocas horas, con la posibilidad de que en algunos puntos puntuales se supere incluso ese umbral.
En paralelo, otros departamentos quedaron bajo alerta amarilla, es decir, con condiciones peligrosas pero menos severas. Se trata de Confluencia, Picun Leufu, Catán Lil, Collón Curá, Zapala y los sectores bajos de Aluminé, Huiliches y Lácar. Allí se esperan acumulados de entre 10 y 20 milímetros, con granizo ocasional y ráfagas de viento. En las zonas cordilleranas más altas no se descarta incluso la caída de nieve.
Lo que recomiendan hacer en casa y en la calle
- Quedarse en el domicilio el mayor tiempo posible y solo salir en caso de necesidad concreta.
- Mantenerse lejos de puertas y ventanas, y retirar o asegurar objetos sueltos que el viento pueda arrastrar.
- Revisar desagües y sumideros del patio para evitar anegamientos cuando el agua caiga con fuerza.
- Si entra agua a la vivienda, cortar la electricidad y desconectar los electrodomésticos antes de cualquier otra maniobra.
- No transitar por calles anegadas: el agua puede ocultar pozos, objetos cortantes oCableado y alcanzar niveles peligrosos en minutos.
- Buscar refugio sólido ante la primera señal de tormenta: una casa, un comercio o un vehículo cerrado, lejos de árboles y de espacios abiertos.
El kit de emergencia, ese aliado que muchos postergan
Para quienes están en las zonas bajo alerta naranja, la recomendación pasa también por tener listo lo que se conoce como kit de emergencia. La lista es la de siempre, pero justamente por repetida suele quedar en el tintero: agua potable para al menos un día y medio por persona, alimentos no perecederos, un botiquín de primeros auxilios, una radio a pilas para seguir las comunicaciones, una linterna, y los teléfonos celulares cargados al máximo. También conviene tener anotados a mano, en papel y no solo en la agenda del celular, los números de Protección Civil, Bomberos y Policía.
Volvamos un momento al patio de Marta, en Chos Malal, donde empezamos esta nota. Mientras acomoda los baldes y mira cómo el cielo se cierra, me cuenta que el kit lo tiene listo desde hace años, después de un temporal que le inundó la casa y la dejó a oscuras tres días seguidos. Desde entonces, me dice mientras cierra la puerta del quincho, cada vez que suena esta alerta yo ya sé qué hago. La tarde se viene brava en el centro-oeste de Neuquén, y mientras las nubes terminan de armarse, en varias localidades la prudencia más simple sigue siendo la misma: quedarse en casa, con las cosas a resguardo y la atención puesta en lo que pueda pasar.
