Jonathan Lipnicki, el nene de Jerry Maguire que se animó a ponerse oscuro en Venecia
El actor que arrancó su carrera a los seis años junto a Tom Cruise presentó en el Festival de Venecia Primetime, el thriller de Lance Oppenheim donde encarna a un adulto detenido en un operativo de Chris Hansen, papel que Robert Pattinson lleva al cine. La película cosechó una ovación de siete minutos y lo muestra en un desnudo frontal que, según contó, lo intimidó más que cualquier otro momento de su carrera.
Me acuerdo perfecto de la primera vez que vi a Jonathan Lipnicki en una pantalla grande, allá por el 96, cuando era pibe y el cine todavía se miraba en una butaca de plaza con pochoclo caliente. Tenía seis años, cara de bueno absoluto y la desfachatez de plantarse delante de Tom Cruise para discutirle un contrato en Jerry Maguire. Lo que no podía imaginar nadie, ni siquiera él, es que tres décadas después estaría en la Mostra de Venecia, en un papel que nada tiene que ver con aquel nene rubicundo: el de un adulto que cae en uno de los operativos televisivos del periodista Chris Hansen por intentar encontrarse con un menor. Les cuento de qué se trata Primetime, la película que lo junta con Robert Pattinson y que ya genera conversación mucho más allá de la alfombra roja.
Una historia real convertida en thriller psicológico
El filme lleva la firma de Lance Oppenheim, un director que hasta ahora se había movido casi exclusivamente en el terreno documental y que acá debuta en la ficción. La idea es simple y a la vez incómoda: recrear el mecanismo de los programas que conducía Hansen, donde supuestos menores eran en realidad señuelos adultos y las cámaras registraban la llegada de los sospechosos y el interrogatorio en vivo. La película pone el foco en los límites de ese formato, en la zona gris entre la búsqueda de rating, el trabajo periodístico y la actuación de las fuerzas de seguridad. La propuesta se presentó a comienzos de septiembre en el Festival Internacional de Cine de Venecia y se llevó una ovación de siete minutos, un termómetro que en la Mostra suele pesar más que cualquier crítica escrita.
Pattinson se mete en la piel de Hansen, mientras que Lipnicki interpreta a uno de los hombres que caen en la trampa cuando va a concretar la cita. Es un papel arriesgado para alguien que se crió profesionalmente haciendo de hijo entrañable, y el propio actor lo reconoce. En la rueda de prensa veneciana, Lipnicki, que hoy tiene 35 años, fue categórico cuando le preguntaron por qué había aceptado: "Había rezado por un material oscuro", dijo, con la sinceridad que solo se permite alguien dispuesto a romper su propia imagen pública.
La escena que lo intimidó más que el resto
Lo que más ruido generó en la cobertura internacional fue una escena de desnudo frontal del actor, incluida en la película. Lipnicki explicó que no era la primera vez que se mostraba así en un proyecto: ya lo había hecho en la obra teatral Lost Girls. Pero esta vez, por el contexto del personaje y por la carga moral que carga la historia, la experiencia le resultó intimidante. No es para menos: ponerse en la piel de alguien que está a punto de ser confrontado por la cámara en vivo por un delito grave exige una entrega física y emocional que va mucho más allá de un desnudo común. En sus propias palabras, se notó que la decisión le costó, y eso le terminó dando al momento una incomodidad que funciona a favor del filme.
De Ray Boyd a un papel que incomoda
Vale la pena repasar el viaje. Lipnicki arrancó en 1996 con Jerry Maguire, donde hizo de Ray Boyd, el hijo de Renee Zellweger, y se llevó un Critics Choice Award y un Young Artist Award por su actuación infantil. Al año siguiente llegó un pequeño clásico familiar, El pequeño Vampiro, y en 1999 le puso el cuerpo y la voz a Stuart Little, una apuesta técnica enorme que recaudó cerca de 300 millones de dólares en todo el mundo y tuvo su correspondiente secuela. Después, como les pasa a muchos chicos que arrancan muy temprano, su presencia en la pantalla grande se fue espaciando. Durante su etapa adulta apenas dos películas protagonizadas por él llegaron a los cines, y Primetime es la segunda, dato que dice mucho del tipo de proyectos que elige y de lo selectivo que se volvió su regreso por la alfombra roja.
Si me piden una recomendación personal, les digo que le sigan el rastro a Primetime, que todavía no tiene fecha de estreno en la Argentina pero ya está dando que hablar en festivales. A mí me deja pensando en algo que suele repetirse en esta profesión: los actores que arrancan siendo soles de la industria infantil son los que más cuesta ver de adultos, no por falta de talento sino porque cargan con una imagen que cuesta romper. Lipnicki lo intenta con un papel extremo, en una película que se anima a discutir un formato televisivo polémico y que, por lo que se vio en Venecia, no le tiembla el pulso a la hora de incomodar al espectador. Habrá que ver cómo la recibe el público cuando llegue a las salas, pero lo que dejó claro en la rueda de prensa es que está dispuesto a que lo veamos, literalmente, sin filtros. Y eso, para un ex nene prodigio del Hollywood de los 90, es toda una declaración de principios.
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