Cuatro años después, el abrazo que devolvió a Chaves y Zaira a la misma vereda
El reencuentro de las modelos durante un desfile dejó en claro que la distancia había quedado atrás: hubo complicidad al aire, bromas con el movilero y hasta un viaje compartido en camioneta que selló la nueva etapa del vínculo.
Soy Aníbal Benítez, desde Cultura y espectáculos, y permítanme arrancar como me sale el alma chaqueño: como dice aquella letra de chamamé que me persigue desde la infancia, los caminos del destino son raros, pero cuando se acuerdan de uno, lo cruzan en el momento justo. Y algo de eso parece haber pasado esta semana, cuando Paula Chaves y Zaira Nara, dos mujeres que fueron mucho más que amigas — fueron comadres, confidentes, casi hermanas —, volvieron a verse las caras delante de las cámaras y dejaron en claro que los casi cuatro años de silencio habían llegado a su fin.
El cruce ocurrió en el marco de un desfile, en un jueves que ya se perfila como uno de esos momentos que la televisión argentina guarda en la memoria colectiva. Chaves estaba en pleno reportaje cuando se hizo notar que Zaira estaba a pocos metros. Lo que podía haber sido un saludo protocolar se transformó, casi sin querer, en una escena de reconciliación pública que nadie anticipó pero que muchos celebraron.
Una frase que cerró cuatro años de distancia
Lo que más me conmovió, lo confieso, fue la manera en que Paula resumió el estado actual del vínculo. Con esa claridad que la caracteriza, dejó una de esas frases que quedan flotando en el aire: "No hay orgullo. No hay rencor. Hay mucho cariño y mucho amor". Pocas veces una declaración tan breve dice tanto sobre un proceso largo y, a juzgar por los rumores que circularon durante este tiempo, también doloroso.
Zaira, por lo demás, eligió el camino de la complicidad explícita. "Nos amamos", lanzó ante la insistencia de las preguntas, y después bajó el tono de la charla con una ironía que desarmó al propio periodista: "Basta, no nos gusta hablar de nuestra vida privada". Esa frontera entre lo público y lo íntimo fue quizás lo más interesante de la jornada, porque dejó en claro que las dos están dispuestas a mostrar el reencuentro, pero no a entregarlo en bandeja.
La historia detrás del deshielo
- El primer acercamiento se había producido meses atrás, cuando ambas coincidieron de manera casual en el atelier de una diseñadora que las viste a las dos.
- Según contó Zaira en esa oportunidad, "hubo un acercamiento, a veces la vida te cruza en momentos puntuales. Fue lindo para las dos, hay mucho cariño".
- Paula, en tanto, describió ese primer paso como una cuestión "del destino" y pidió preservar los detalles: "Es un tema nuestro y queremos preservarlo".
- El alejamiento se había extendido por casi cuatro años, desde 2021, y fue uno de los episodios más comentados del ambiente artístico local.
- Durante ese período las modelos evitaron cuidadosamente coincidir en eventos públicos, y cada aparición por separado generaba especulaciones.
Como verán, querido lector, no fue un volantazo de un día. Cuando uno mira el archivo con detenimiento, se da cuenta de que el reencuentro del jueves fue la culminación de un proceso que llevaba meses cocinándose a fuego lento, en ateliers y en conversaciones que no llegaron a las cámaras hasta que fue el momento justo.
La camioneta, las risas y la broma de la exclusiva
Hay una escena que me parece extraordinaria y que resume el espíritu de todo lo ocurrido: cuando terminó el reportaje, Chaves le ofreció a Zaira acercarla en su camioneta hasta su auto, que había quedado estacionado a unas veinte cuadras del lugar por un operativo policial. Las dos, entre cómplices y risueñas, le propusieron al movilero "la exclusiva" de ese viaje compartido. El periodismo del corazón argentino tiene estas licencias que a mí, personalmente, me enternecen: a veces la mejor nota es la que se cuenta en clave de humor, sin solemnidad ni declaraciones ampulosas.
"Está todo muy bien, por suerte", dijo Chaves antes de subirse a la camioneta, y esa frase corta, casi de despedida, me parece la mejor postal de una jornada que quedará registrada como el día en que dos amigas de toda la vida volvieron a elegirse. No hay vencedores ni vencidos en una historia así: hay, simplemente, dos mujeres que entendieron que el cariño acumulado pesa más que cualquier orgullo pasajero.
“Nos amamos.”Zaira Nara, en vivo durante el desfile
Si me permiten una recomendación personal, antes de cerrar esta columna: sigan de cerca la próxima aparición pública de ambas. Cuando el deshielo es genuino, se nota en los gestos pequeños, en los cruces de miradas, en la manera de nombrarse. Y algo me dice que esto que vimos el jueves no fue un capítulo aislado, sino el inicio de una nueva etapa que, ojalá, les dure mucho tiempo. Porque en un ambiente donde las amistades suelen ser tan frágiles como los contratos que las sostienen, ver a dos comadres reencontrarse después de cuatro años es, créanme, una pequeña noticia para el alma.
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