El Principito vuelve a volar al cine: Tyldum dirigirá una versión con acción real y el héroe animado por computadora
La novela de Saint-Exupéry tendrá una nueva adaptación que combinará actores con el personaje principal recreado por efectos visuales, con guion del ganador del Óscar por Slumdog Millionaire y el aporte conceptual del dibujante Joann Sfar
Tengo que confesarles que la noticia me llegó mientras sonaba, de fondo, esa versión de Kilómetro once que tantas veces me acompañó en las sobremesas de mi casa de Corrientes, y no pude menos que pensar en aquel zorrito de Saint-Exupéry que también se hizo amigo del Principito a fuerza de pedir, despacito, que lo domesticara. Porque de eso se trata, en definitiva, cada vez que una nueva generación de cineastas decide acercarse a ese librito tan chiquito y tan enorme: de domesticar de nuevo la historia, de volver a vincularse con ella, de hacerla propia en un idioma distinto. Y eso, exactamente, es lo que está ocurriendo con el anuncio de que El Principito tendrá una nueva película que combinará acción real con efectos visuales, bajo la dirección del noruego Morten Tyldum y un guion escrito por el británico Simon Beaufoy, aquel que se llevó el Óscar por Slumdog Millionaire y que ya nos había hecho emocionar con Full Monty.
El proyecto, según pudo saberse, se encuentra en fase de preproducción y por ahora no tiene fecha de estreno confirmada, una prudencia que me parece razonable cuando se trata de adaptar una obra que, desde 1943, no dejó de multiplicar lectores en cada rincón del planeta. La idea es que la mayor parte del filme se resuelva con actores y locaciones de carne y hueso, mientras que el personaje del pequeño príncipe será generado por computadora, una decisión que abre un montón de preguntas interesantes sobre cómo traducir a un ser tan etéreo, tan filosófico, tan dibujado por la mano del propio Saint-Exupéry.
El cómic de Sfar y la herencia del escritor
Lo más atractivo del anuncio, al menos para mí, es que la película no se va a apoyar únicamente en la nouvelle original, sino que incorporará elementos del cómic que el francés Joann Sfar realizó hace ya una década, aquel libro ilustrado con esa línea tan suya, tan suelta, tan musical, que parecía sacada directamente del taller de un soñador. Sfar, justamente, va a participar en el desarrollo conceptual del filme y, al celebrarse el arranque de la preproducción, no dudó en agradecer a la familia Saint-Exupéry por confiar otra vez en su mirada, después de aquella historieta. Y uno entiende ese agradecimiento: no es poca cosa que los herederos de un autor tan celoso de su obra le abran la puerta, de nuevo, a un adaptador.
“El libro conserva su capacidad de conectar con lectores de distintas edades; vinculamos esa permanencia con la infancia y con las verdades que representa el pequeño protagonista”Simon Beaufoy, guionista
El guion, según se informó, se escribirá junto con Le Petit Prince Groupe, la entidad que administra el legado de Antoine de Saint-Exupéry, y eso le da al proyecto un marchamo de seriedad que a mí, particularmente, me deja más tranquilo. No es cualquier cosa: estamos hablando de una de las obras más traducidas, más regaladas y más releídas de la historia de la literatura, esa que muchas maestras primarias argentinas supieron leer en voz alta con una cadencia que a mí, nacido en los setenta, todavía me resuena en la memoria cada vez que alguien pronuncia la frase esencial.
Lo que Tyldum vio en la historia
Tyldum, a quien el público masivo conoce por títulos como The Imitation Game y Passengers, fue bastante explícito a la hora de contar qué le interesa del material: dijo que su lectura del libro gira alrededor del amor, de las pérdidas y del duelo, y que también puso el foco en la esperanza, en los deseos personales y en la aventura como ejes del relato. A mí esa declaración me pareció especialmente honesta, porque coincide con algo que uno, ya entrado en años, descubre al releer El Principito: que no es un libro para chicos, como a veces se dice con cierto tono condescendiente, sino un libro sobre la condición adulta contada desde los ojos de un niño. Y eso, créanme, a los cuarenta, a los cincuenta, a los sesenta, se aprecia de un modo completamente distinto.
- Stanley Donen dirigió en 1974 una versión con actores que se convirtió en un clásico de fantasía musical.
- Mark Osborne estrenó en 2015 un filme animado que combinó distintos recursos visuales y le dio nueva vida al relato.
- La nueva producción apostará por sumar acción real y un protagonista generado por computadora.
- El equipo creativo combina a un director noruego, un guionista británico y el universo gráfico de un autor francés.
Frente a estos antecedentes, lo que se viene no es una competencia contra el filme de Donen, que muchos vimos de chicos en un canal de aire, ni contra la película animada de 2015, que también tuvo su paso por las salas locales, sino una nueva conversación con el mismo texto, una manera de volver a preguntarle al Principito qué tiene para decirnos hoy. Y yo, que cada tanto vuelvo a esas páginas amarillentas que guardo en la mesa de luz, les confieso que la expectativa ya me ganó. Si me preguntan a mí, y sé que no me lo preguntaron, le diría al director, si alguna vez lee estas líneas, que no le tenga miedo al silencio: en El Principito, como en los buenos chamamés, lo que no se dice también suena.
