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Jueves, 15 de octubre de 2026
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El dólar se recalienta en las pizarras y la inflación de septiembre acelera una décima, hasta el 1,9%

El Banco Nación vendió el oficial a $1.535 y el blue se acomodó en $1.550; para consumos en el exterior con tarjeta, el tipo de cambio aplicado trepó a $2.007,20. El INDEC reportó una suba mensual de precios del 1,9% y un acumulado del 23,6% en lo que va del año.

Por Ramona InsaurraldeCampo y ganadería · · hace 2 h
El dólar se recalienta en las pizarras y la inflación de septiembre acelera una décima, hasta el 1,9%

Les tengo que ser honesta: cuando una va a la carnicería del pueblo y ve los números en la pizarra, siente que el bolsillo se ajusta más rápido de lo que uno quisiera. Esta semana pasó algo parecido en el mercado cambiario. El dólar minorista cerró la rueda del jueves en $1.535 para la venta en el Banco Nación, mientras que la punta compradora se ubicó en $1.485. La cotización se mantuvo estable durante la jornada, sin sobresaltos respecto de los días previos, en un escenario donde el campo y la ganadería miran con atención cada movimiento de la moneda, porque después llega la tranquera y el precio del kilo vivo se acomoda distinto.

En el mercado informal, las cosas se movieron con una brecha esperada pero siempre molesta. El dólar blue operó a $1.503,50 para la compra y a $1.550 para la venta, una diferencia que, aunque parezca chica en el papel, se traduce en centavos que duelen cuando uno tiene que pagar un insumo al contado o saldar una cuenta con un proveedor de la zona.

Dólar tarjeta: cómo se calcula y por qué terminó en $2.007,20

Para quienes compran en moneda extranjera en el exterior o contratan servicios fuera del país, rige el llamado dólar tarjeta. Tras la eliminación del impuesto PAIS, su valor se obtiene aplicando el 30% de percepción a cuenta de Ganancias sobre el tipo de cambio minorista. Con esa fórmula, el jueves quedó en $2.007,20 por unidad, un número que pesa sobre el turismo, las plataformas de streaming y cualquier gasto en el extranjero que haga una familia argentina.

  • Dólar oficial (Banco Nación, venta): $1.535.
  • Dólar blue (venta): $1.550.
  • Dólar tarjeta: $2.007,20.
  • Inflación de septiembre: 1,9% mensual.
  • Acumulado enero-septiembre: 23,6%.
  • Riesgo país: 611 puntos.
  • Bitcoin: US$82.228,87.
  • Ether: US$2.371,61.

Inflación: una décima más que en agosto

El INDEC confirmó que la inflación de septiembre alcanzó el 1,9% mensual, una aceleración respecto del 1,7% registrado en agosto. En los primeros nueve meses del año, el índice acumula un alza del 23,6%, un número que, comparado con la última seca grande que nos pegó duro en el campo, parece otra tormenta: en aquel momento, el golpe fue productivo y climático, y ahora el golpe llega por el lado de los precios al consumidor, con los rubros de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; Educación; Comunicación y Salud encabezando las subas mensuales.

El riesgo país, elaborado por JP Morgan, cerró la jornada en 611 puntos, con una suba por tercera rueda consecutiva, empujada por la caída de los bonos soberanos: los títulos bajo ley local retrocedieron hasta 1,4% y los Globales cayeron hasta 0,5%. En el segmento cripto, Bitcoin cerró a US$82.228,87 y Ether a US$2.371,61, cotizando de forma continua, sin pausas por feriados ni fines de semana, algo que muchos productores jóvenes ya miran como referencia a la hora de diversificar ahorros o pensar en alguna inversión chica fuera del peso.

Mientras escribo esta nota, miro el cielo por la ventana del casco y pienso en cómo impacta todo esto en el productor de a pie. El que tiene que comprar un tanda de maíz para terminar de engordar el rodeo, el que renegocia un alquiler de campo en pesos, el que piensa en vender la zaga de terneros y se pregunta si le conviene aguantar un mes más. El nivel de inflación acumulada y la estabilidad relativa del dólar son datos que pegan de lleno en el poder de compra de los argentinos, y el pronóstico de lluvias para los próximos días aparece como la otra variable que define el humor de la ganadería: si el pasto responde, las decisiones se postergan; si el agua vuelve a esquivar la zona, el cálculo se vuelve urgente. Como me dijo un viejo productor del paraje La Querencia, mientras acomodaba un lote de vaquillonas: «acá lo que manda es el clima y el precio del kilo, lo demás es decoración». Y uno, escuchando eso, entiende que la pizarra del dólar y la del INDEC terminan siempre en el mismo lugar: en la tranquera.

RI
Ramona InsaurraldeCampo y ganadería

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