Dos embalses neuquinos y un cupo que pocos respetan: la cuenta regresiva antes del 1 de noviembre
Piedra del Águila y Alicurá permiten pescar cinco arcoíris por persona hasta el 31 de octubre, solo de día. Los controles en la Ruta 237 ya dejaron un detenido con 42 truchas en el baúl y un salto de infracciones que llamó la atención de Fauna.
Amaneció con esa frescura que todavía se mete en los huesos y Norma, mi vecina de 52 años, ya estaba acomodando las cajas de plástico en la camioneta del cuñado. Va cadafindezca noviembre al mismo camping de la costa del Limay, se acomoda la mesa, prende el fuego y se queda mirando el agua hasta que se va la luz. Pero esta vez me dijo algo que me llamó la atención: «Estoy esperando el 31 para ir a Piedra del Águila, porque después ya arranca la veda general y tengo que esperar al 1 de noviembre». Lo dijo como al pasar, mientras acomodaba las cucharitas en una bolsa con cierre, y me hizo entender que hay una ventana chica, con reglas muy específicas, que se le está escapando a más de uno.
La ventana que se abre antes de noviembre
Quien quiera madrugarle al calendario tiene que saberlo: los embalses Piedra del Águila y Alicurá mantienen habilitada su Zona 2 hasta el 31 de octubre inclusive. El cupo es de cinco truchas arcoíris por permiso, y la pesca se permite únicamente en horario diurno. Después de esa fecha, el 1 de noviembre abre la temporada general 2026-2027 en la mayoría de ríos y lagos de la provincia, y el escenario se amplía de manera considerable, incluyendo opciones de devolución obligatoria en muchos ambientes.
La Dirección Provincial de Fauna neuquina difundió estas condiciones como una suerte de recordatorio amable antes de que se empiecen a colmarse los campings. Es, también, un gesto de transparencia: las reglas están, son públicas y se pueden verificar en cualquier oficina de Fauna o a través del permiso provincial vigente.
La Ruta 237 como corredor de control
La Ruta Nacional 237, que une la capital neuquina con la cordillera y bordea varios de los embalses más concurridos, se convirtió en los últimos meses en el lugar donde la teoría se choca con la práctica. Personal de Fauna y de la División Brigada Rural y Montada del Limay realizan operativos conjuntos en distintos puntos del corredor. La propia Dirección informó que la cantidad de actas labradas cayó un 60 por ciento respecto de la temporada anterior desde que se intensificaron los patrullajes, una cifra que muestra que los controles están funcionando pero que también deja ver que la infracción seguía siendo alta antes.
42 truchas en el baúl y un sumario abierto
Esta semana, a la altura del kilómetro 1304, los agentes detuvieron un Chevrolet Prisma y se encontraron con 42 truchas arcoíris en el baúl, varias ya sin cabeza y listas para freezer. La cifra multiplicaba por más de ocho el cupo legal que rige en los embalses habilitados y dejó al conductor sumariado bajo la Ley Provincial de Fauna Silvestre Nº 2539, una norma provincial que prevé sanciones serias para quien excede los cupos o captura fuera de temporada.
No fue un caso aislado. En mayo pasado, sobre el kilómetro 1353 de la misma ruta, se secuestraron 31 truchas. En marzo, tres vehículos terminaron incautados junto a truchas faenadas y carne de ciervo. Los antecedentes dibujan un patrón: la 237 es un corredor de control habitual, y quienes se exceden en la captura suelen cruzarse con un operativo antes de llegar a destino.
- Verificar el permiso provincial vigente y llevarlo impreso o en el celular, según lo que exija el puesto de control.
- Consultar en Fauna las condiciones específicas del embalse al que se va a ir, porque las reglas cambian según el espejo de agua y la zona.
- Respetar el cupo de cinco truchas arcoíris por permiso en Piedra del Águila y Alicurá hasta el 31 de octubre, sin excepciones.
- Pescar solo en horario diurno: lo que se saca fuera de ese rango se considera infracción, aunque la cantidad parezca menor.
- Circular con la documentación del vehículo y el permiso a mano en la Ruta 237, donde los controles son habituales.
- Recordar que devolver el pescado cuando la pesca es del tipo «catch and release» es tan importante como el cupo en sí.
Norma, mi vecina del principio, mientras terminaba de acomodar las cucharitas me dijo algo que me quedó dando vueltas: «Yo quiero ir a pescar, no quiero quilombo con la ley». Tiene razón. La Patagonia neuquina ofrece una oportunidad concreta para los que se organizan con tiempo: dos embalses habilitados, un cupo claro y horarios definidos. Lo que cuesta entender es por qué alguien con espacio en el baúl y con cinco truchas permitidas igual decide cargar 42 y jugarse una infracción que puede terminar en un sumario serio. La diferencia entre una salida tranquila y un expediente abierto sigue siendo, esta temporada más que nunca, una decisión que se toma mucho antes de clavar el primer anzuelo.
