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Jueves, 8 de octubre de 2026
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Doce series para todos los tiempos, del suspenso al abrazo familiar

Un recorrido por ficciones que van del plano secuencia de El colapso a los cuatro veranos de Los Durrell en Corfú, pasando por pesquisas nórdicas, conspiraciones británicas y duelos universitarios que conmueven.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 9 d
Doce series para todos los tiempos, del suspenso al abrazo familiar

Les confieso algo, querido lector: cada vez que alguien me pregunta qué serie ver, siento que me están pidiendo que elija una banda de mi propio corazón musical. Y como buen entrerripero trasplantado a la redacción, siempre termino tarareando una zamba antes de responder. Pero hoy no hay chamamé que valga, porque la selección que nos reúne viene con la precisión de un disco bien grabado: doce ficciones para todos los ánimos, desde el vértigo del colapso social hasta la tibieza de un cumpleaños en Yorkshire.

La duración como punto de partida

Si andan con el reloj ajustado, El colapso es una invitación breve y demoledora: ocho episodios de unos veinte minutos, rodados en plano secuencia, donde cada capítulo cuenta una historia independiente de personas que buscan sobrevivir al derrumbe de la sociedad. Es cine puro comprimido en formato serie, ideal para una noche de lluvia y mate.

Para quienes tengan el alma más paciente, Los Durrell ofrece cuatro temporadas enteras, basadas en la obra autobiográfica de Gerald Durrell. Allí una familia británica decide dejar Inglaterra y probar suerte en la isla de Corfú, con los enredos, los animales y los paisajes que ya son parte de la historia grande de la televisión.

Tres caminos para el suspenso

El suspenso, claro, también tiene su lugar en esta lista, y lo hace con tres voces bien distintas:

  • La ruta del dinero, producción danesa que arranca con el hallazgo de un trabajador muerto en un parque eólico y despliega una investigación sobre prácticas empresariales. La fotografía del norte europeo le da una solemnidad que a mí, particularmente, me recuerda a esas películas que mirábamos los domingos por la tarde.
  • Glue, creada por Jack Thorne, lleva el misterio a un pueblo rural inglés: el cadáver debajo de un tractor expone los secretos más íntimos de un grupo de adolescentes. La dirección es austera, casi documental, y por eso duele el doble.
  • Utopia, de Dennis Kelly, es la apuesta más febril: unos usuarios de un foro dan con el manuscrito de una novela gráfica que parece anticipar catástrofes, y una organización empieza a perseguirlos para hacerse con él. Con conspiraciones así, uno termina revisando la propia correspondencia.

Vínculos, pérdidas y amistades que se quedan

Las historias más humanas, y para mí las más necesarias, son las que cruzan vínculos y pérdidas. En The Virtues, Stephen Graham se pone en la piel de Joseph, un hombre que vuelve a Irlanda para enfrentar un trauma de la infancia y reencontrarse con su hermana. Es de esas ficciones que piden silencio en la sala y un pañuelo a mano.

Big Boys, en tanto, aborda el duelo desde la vida universitaria: Jack llega a la facultad después de un año encerrado en su casa tras la muerte de su padre, y conoce a Danny, su compañero de cuarto. Con el correr de las tres temporadas, la risa y la lágrima se dan la mano como en las mejores comedias costumbristas.

En Leonard y Hungry Paul, Alex Lawther y Laurie Kynaston protagonizan una amistad adulta atravesada por una muerte, una boda y un romance que modifica las rutinas de sus personajes. Quienes busquen otro ritmo, más cercano al costumbrismo entrañable, encontrarán en Todas las criaturas grandes y pequeñas, con sus seis temporadas, el devenir del joven veterinario James Herriot en los campos de Yorkshire.

La mirada de Russell T. Davies y un cierre bien británico

El recorrido se completa con dos creaciones de Russell T. Davies y una sorpresa revelación. Queer As Folk retrata a tres hombres gays en Manchester con la crudeza y la ternura que marcaron a toda una generación. Nolly, por su parte, le entrega a Helena Bonham Carter el papel de Noele Gordon, la estrella televisiva que cambió la pantalla británica. Y Such Brave Girls se centra en las hermanas Josie y Billy y su madre soltera, con un humor ácido que funciona como contrapeso ideal a tanta intensidad dramática.

Como ven, la grilla es amplia y generosa. Si me permiten una recomendación en primera persona, les sugiero empezar por la serie que más les duela el alma en este momento: si están cansados, vayan por Big Boys o por Leonard y Hungry Paul; si quieren tensión, déjense llevar por La ruta del dinero; y si andan con el corazón entero, regálense Los Durrell completos, una temporada por noche, con un buen vino y la certeza de que están viendo una de las historias familiares más bellas que se hayan filmado. Quedan a gusto, y yo, mientras tanto, vuelvo a poner el disco de chamamé que dejé sonando al empezar esta nota.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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