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Spider-Noir se quedó sin segunda temporada, pero sus cinco Emmy le dieron una despedida a la altura de su propia estética

El showrunner Oren Uziel reveló que la idea era sacar a Ben Reilly de Nueva York y llevarlo al corazón del cine negro clásico, con la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo. La cancelación llegó a dos días de una gala que terminó siendo una celebración inesperada.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · 11 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Les tengo que contar una de esas historias que duelen y, al mismo tiempo, llenan de orgullo, porque pocas veces una cancelación y una fiesta conviven en la misma foto con tanta elegancia. La serie Spider-Noir, esa revisitación del Hombre Araña que el estudio MGM Plus y Prime Video habían empujado con la estética del policial negro de los años treinta, se quedó sin segunda temporada en el peor momento posible: a sólo dos días de la entrega de los premios Emmy. Y sin embargo, esa misma gala terminó siendo un homenaje luminoso a lo que el equipo había construido durante meses de rodaje y de obsesión por el claroscuro.

Yo sigo de cerca cada movimiento del género negro en la pantalla, y créanme que lo que propuso Oren Uziel, el showrunner de la serie, para una eventual segunda entrega era una promesa que hoy queda flotando en el aire como el humo de un cigarrillo en un departamento neoyorquino de 1933.

Ben Reilly, listo para emigrar

Uziel lo dijo con todas las letras: si la decisión hubiera dependido exclusivamente de él, el detective Ben Reilly habría abandonado la Gran Manzana. "Si fuera por mí, probablemente habría sido otra ubicación", confesó el creador, y dejó entrever que la nueva locación soñada era Los Ángeles, esa meca del cine negro que mamó del hard boiled tanto como de las novelas de Raymond Chandler y de James M. Cain.

  • Los Ángeles como sede de la nueva historia, ciudad que ya cuenta con una riquísima tradición de cine negro ambientado en colinas, mansiones y promesas falsas.
  • Europa como alternativa, con la posibilidad de explorar el policial del Viejo Continente y sus climas más opresivos.
  • La Segunda Guerra Mundial como horizonte histórico inevitable, dado que la primera temporada arranca en 1933 y la lógica temporal empujaba hacia el conflicto más cataclísmico del siglo XX.
  • El detalle simpático de que la propia primera temporada se filmó en Los Ángeles simulando ser Nueva York, así que la mudanza hubiera significado, además, dejar de fingir.

Como verán, la idea era redonda: sacar al personaje de una Nueva York que ya se había explorado a fondo y llevarlo a geografías donde el lenguaje del género también había dado sus mejores páginas. "¿Los Ángeles por Los Ángeles? ¿Qué tan genial habría sido eso?", se preguntó Uziel, y uno, como espectador, no puede más que asentir con nostalgia.

Una cancelación y cinco Emmy, todo junto

Lo que me sigue pareciendo asombroso, y se los digo con la emoción a flor de piel, es cómo la industria a veces es capaz de arruinarte la semana y, a la vez, regalarte la noche más inesperada. La serie se alzó con cinco premios Emmy: efectos especiales, fotografía, diseño de títulos, edición de sonido y rendimiento de especialistas. Con ese palmarés, Spider-Noir entró en los libros récords como la ficción cancelada tras su primera temporada que más estatuillas se llevó a casa.

“Pensé que el momento del anuncio iba a ser decepcionante al principio. No quería que la gente fuera a esta gran noche teniendo que preocuparse o pensar en algo triste. Pero la verdad es que se convirtió en una especie de gran celebración de lo que logramos juntos.”Oren Uziel, showrunner de Spider-Noir

El propio Uziel lo resumió con una frase que vale la pena repetir: "Cuando ganamos el primer premio nos emocionamos mucho, y luego empezó a convertirse en una bola de nieve". Y así es como, a veces, una derrota creativa se transforma en una victoria simbólica que el equipo va a poder contar durante décadas.

¿Puede revivir el proyecto en otra plataforma?

Sobre esa posibilidad, el showrunner se mostró cauto y honesto, que es la postura que más le honra. "Aún no hemos llegado a eso. Literalmente no conozco los vericuetos legales y las complicaciones de algo así, pero imagino…", dijo, y dejó la frase abierta, como acuerdos entre estudios y plataformas son laberintos donde los derechos de personajes como Spider-Man suelen tener más capas que una novela de Dashiell Hammett.

Mientras tanto, a ustedes, queridos lectores, les recomiendo algo que me parece un ejercicio hermoso y al mismo tiempo melancólico: vuelvan a ver los ocho episodios de esta primera temporada, presten atención al trabajo de fotografía y de sonido que el Emmy acaba de premiar, y fíjense cómo esa Nueva York filmada en Los Ángeles ya estaba cargando, sin que lo supiéramos, con la despedida de un mundo entero. Yo, por mi parte, voy a seguir soñando con esa segunda temporada que nunca fue, con Ben Reilly caminando por las calles de un Los Ángeles de postal, con la guerra asomando en el horizonte, y con esa música de saxofón que, les prometo, ya me suena en la cabeza cada vez que pienso en lo que pudo haber sido.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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