Asesinos con paraguas y un imperio que se caía a pedazos: el Assassin's Creed que la historia se llevó puesto
Portafolios de exdesarrolladores dejaron al descubierto el prototipo de un título que Ubisoft y Tencent cocinaban para PC y consolas: mundo abierto en la China del 206 a. C., una asesina enfrentándose a Xiang Yu y un arma tan inesperada como un paraguas giratorio. Todo quedó en el tintero de la saga.
A veces los archivos que se filtran sin permiso terminan contando más que los comunicados de prensa con bombos y platillos, y lo que apareció en los últimos días en LinkedIn tiene esa pinta de revelación que uno lee dos veces para asegurarse de que entendió bien: estamos hablando de Assassin's Creed Destiny, un juego principal de la saga que Ubisoft venía armando en sociedad con el gigante chino Tencent y que nunca fue anunciado formalmente, porque fue cancelado antes de cruzar la línea de salida.
Lo que se vio en estos portafolios de exintegrantes del equipo no es un trailer ni una pieza de marketing, sino material de prototipo: capturas, videos jugables y hasta fragmentos de interfaz de una versión que nunca vio un jugador, y que permite reconstruir, aunque más no sea a grandes trazos, qué tipo de experiencia se estaba cocinando en los escritorios de Montreal y de quién sabe qué oficina de Tencent.
La caída de los Qin como escenario
A diferencia de Assassin's Creed Jade, la apuesta móvil de la franquicia que recorre la misma región y que viene acumulando demoras como si fueran sellos en un pasaporte, Destiny estaba pensado como un juego de mundo abierto a gran escala para PC y consolas, con la ambición propia de un título numerado de la saga. La época elegida era el año 206 a. C., ese momento bisagra en el que la guerra civil hace añicos la dinastía Qin y le abre la puerta a la dinastía Han, con Liu Bang trepando al trono entre escombros y traiciones.
En el centro del metraje aparece una asesina metida de lleno en un asedio ligado al caudillo Xiang Yu, con todo el sabor de una posible pelea de jefes contra ese personaje histórico, que en cualquier manual de historia aparece como un general de los tiempos de los Reinos Combatientes. Lo curioso es que el juego no se tomaba demasiado en serio los manuales: entre las mecánicas que se filtraron aparece un arma tan fuera de serie como un paraguas giratorio, que servía como herramienta de combate y como elemento estético al mismo tiempo.
- Prototipos de mundo abierto ambientados en la antigua China, con entornos aún sin texturas definitivas pero con movimientos de personaje ya muy elaborados.
- Una protagonista femenina en plena escena de asedio vinculada al caudillo Xiang Yu, con pelea de jefes incluida.
- Un paraguas giratorio como arma principal, una rareza dentro del arsenal habitual de la saga.
- Selección de personaje entre un protagonista masculino y uno femenino, con la posibilidad de manejar a ambos al estilo de Assassin's Creed Shadows.
- Identidad visual con símbolos de yin-yang y caligrafía china en menús y HUD, dándole una estética diferenciada dentro de la franquicia.
Un capítulo más de una saga en reorganización
La cancelación de Destiny no cayó como un rayo en cielo despejado, porque la franquicia viene atravesando una seguidilla de reacomodamientos internos que ya preocupan a los fans más atentos. Assassin's Creed Jade, el título para celulares que también pisa la antigua China, lleva acumulados varios retrasos prolongados, como si la fecha de estreno fuera una fecha tentativa que se corre cada vez que alguien pestañea. Mientras tanto, Assassin's Creed Hexe, otro de los proyectos en carpeta, también registró cambios en su equipo creativo, algo que en la industria suele leerse como un llamado de atención.
Por ahora, las capturas y los videos de Destiny quedan como un registro digital de algo que no llegó a existir, un poco como esos discos de estudio que nunca ven la luz y que igual sobreviven en los archivos. La pregunta queda picando entre los seguidores de la saga, y me parece justo dejarla planteada para el final, como cuando uno termina de comer un buen asado y todavía queda el último trago de vino sobre la mesa: ¿la antigua China justificaba un juego de mundo abierto dentro de Assassin's Creed, o la cancelación termina siendo un alivio disfrazado de decepción? Yo, si me preguntan en confianza, creo que un Assassin's Creed con paraguas giratorio en plena caída de los Qin era una locura que daba ganas de jugar, aunque más no sea para ver hasta dónde se animaba la franquicia a romper sus propios moldes.
