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Martes, 20 de octubre de 2026
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A los 61 años se fue Marcela Ortiz, la modelo y actriz que protagonizó la boda que paralizó a la televisión argentina en los noventa

Perdió el control de su auto en Villa La Ñata, terminó en una zanja y la Justicia investiga si una afección cardíaca se cruzó en el camino. Su hija Shelsian confirmó la noticia en las redes y abrió el duelo de una figura que había elegido alejarse de los flashes hace décadas.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 2 h
A los 61 años se fue Marcela Ortiz, la modelo y actriz que protagonizó la boda que paralizó a la televisión argentina en los noventa

Tengo que decirlo de entrada, con la misma tristeza con que me enteré mientras preparaba el café de la mañana: la noticia golpea porque le pone nombre y apellido a una de esas presencias que uno guardaba en el archivo mental de la tele de los noventa, esa etapa en la que la pantalla era literalmente la plaza del pueblo y todo lo que pasaba allí terminaba en la mesa del domingo, cuando la familia se sentaba alrededor de la fuente de la pizza y alguien decía «¿viste lo que pasó anoche?». Marcela Ortiz tenía 61 años cuando perdió la vida en un accidente de tránsito ocurrido en Villa La Ñata, localidad del partido bonaerense de Tigre, y esa cifra, los 61, no es un dato más en la biografía: es la confirmación de que la chica de las tapas de revistas de principios de los noventa ya era una mujer grande, con una hija adolescente que hoy despide a su madre en las redes y que tendrá que cargar con el dolor de haber perdido de un momento a otro, en una zanja, a la persona con la que compartía la vida cotidiana.

Lo que se sabe hasta ahora del episodio es bastante crudo y, al mismo tiempo, todavía está envuelto en esa zona gris que obliga a ser prudente con las palabras. Según lo que pudo reconstruir la investigación inicial, Marcela circulaba en su vehículo cuando, por razones que la Justicia todavía no terminó de establecer, perdió el control y terminó dentro de una zanja. Los peritos trabajan sobre dos hipótesis que no se excluyen entre sí: por un lado, las condiciones del camino y la mecánica del siniestro; por el otro, la posibilidad de que haya sufrido una afección cardíaca previa al impacto, un dato que de confirmarse cambiaría por completo el enfoque de lo ocurrido, porque lo que hoy se presenta como un accidente de tránsito podría reordenarse como una descompensación que le sacó el dominio del volante en el peor momento. Será la pericia la que termine de cerrar esa historia.

La boda que transmitió Canal 9 con Silvio Soldán

Para entender quién fue Marcela Ortiz en el imaginario colectivo hay que retroceder a 1993, el año en que contrajo matrimonio con el actor Raúl Taibo en una ceremonia que no fue un casamiento más: fue un evento que se transmitió en vivo por Canal 9, con la conducción de Silvio Soldán y por iniciativa de un productor que sabía cómo transformar lo privado en un fenómeno de masas, Alejandro Romay. En aquella Argentina que aún no conocía el cable Masivo, ni la fragmentación de la audiencia ni el streaming, la boda de Marcela y Raúl reunía frente al televisor a familias enteras que comían mientras miraban a la novia vestida de blanco entrar a la iglesia, y ese fue, cuatro o cinco canales y todo lo que pasaba allí era «el», con perdón de la palabra.

El cuento de hadas duró poco. La separación llegó y trajo cola, como suele pasar cuando dos personajes famosos se desenamoran y además tienen que dividir lo que construyeron juntos: hubo un juicio por los bienes gananciales que expuso a la pareja durante meses, mucho más allá de lo que había durado el romance. Después de ese ruido, Marcela se fue alejando de los medios, dejó de pisar las redacciones de espectáculos y eligió un perfil bajo que la mayoría de sus antiguos compañeros de generación jamás terminaron de entender, aunque con el tiempo uno les termina dando la razón, porque a veces la mejor decisión que puede tomar alguien que fue famoso es, justamente, dejar de serlo.

“Hoy me toca despedir a mi mamá. Gracias a todos los que me escriben y se preocupan. Estoy destruida.”Shelsian, hija de Marcela Ortiz

Lo que todavía no se sabe

  • El resultado de la pericia sobre la posible afección cardíaca previa al impacto.
  • La mecánica exacta del siniestro y si hubo intervención de otro vehículo o condiciones climáticas que complicaran el tramo.
  • Las circunstancias en las que Marcela cayó a la zanja y cuánto tiempo permaneció allí hasta que fue hallada.

Yo no la conocí personalmente, y aclaro esto porque a veces los que escribimos sobre la gente que se va tenemos la tentación de inventarnos una cercanía que no existe, y a mí no me gusta esa costumbre. Pero sí me acuerdo de haber cruzado alguna frase con ella en una redacción del microcentro porteño, hace muchísimos años, cuando todavía se entraba a las productoras sin cita previa y bastaba con preguntar «¿está Fulano?» para terminar tomando un café en el pasillo con cualquiera. Marcela Ortiz fue parte de esa Argentina televisiva que miraba todo el país al mismo tiempo, esa camada que incluye a Raúl Taibo, a Silvio Soldán en su mejor momento de conductor cálido y al propio Romay como hacedor de audiencia a fuerza de ocurrencias. Se fue de esa misma forma abrupta con la que tantas veces le tocó vivir los sobresaltos de la fama, y ahora queda el deber de recordarla no por el escándalo de la separación ni por la boda del 93, sino por la mujer que eligió criar a su hija lejos de los flashes, la que después de los papeles de la revista se reinventó en silencio y la que, sin haberlo buscado, terminó teniendo un final que todavía nos cuesta procesar.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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