Volvió Venkman: Bill Murray se sube a una camioneta eléctrica y la convierte en el Ecto-1 del siglo XXI
La marca Rivian lanzó una actualización de software con estética cazafantasmas para sus modelos R1S, R1T y R2, y nada menos que Bill Murray se puso otra vez al volante para presentarla. Estética ochentosa, minijuegos en la pantalla y un modo especial para la noche de Halloween.
Tengo que confesar algo antes de arrancar a escribir esta nota, y es que la primera vez que escuché la voz del doctor Peter Venkman en el contestador automático de mi casa, allá por los primeros años de la década del ochenta, todavía era un pibe que se sentaba en el living con los ojos pegados al televisor los domingos a la noche. Por eso, cuando me crucé con la noticia de estos días, sentí que el tiempo se daba una vueltita de campana y volvía a acomodarse, como cuando uno se reencuentra con un viejo compinche en un bar del barrio después de décadas sin verse. Por eso le digo al lector, con la mayor honestidad del mundo: cuesta mantenerse neutral frente a lo que les voy a contar.
Un regreso con onda setentosa y enchufe de veinte amperes
La marca estadounidense de vehículos eléctricos Rivian decidió celebrar la cercanía de Halloween como sabe hacerlo el marketing moderno, es decir, montando un espectáculo que mezcle nostalgia, humor y una buena inyección de capitales. Y para eso fue a buscar nada menos que a Bill Murray, el actor eterno de los Cazafantasmas, que otra vez se calzó el smoking desvencijado y el sarcasmo del doctor Peter Venkman para subirse a una camioneta R1S decorada como el Ecto-1 original, ese vehículo imposible que todos recordamos circulando por las calles de Nueva York cada vez que algún fantasma se animaba a hacer de las suyas.
El comercial que sirve de presentación dura apenas setenta segundos, pero alcanza y sobra para recuperar el clima exacto de la película de 1984. Murray atiende una llamada de emergencia desde la supuesta Ecto-R1 y, claro, vuelve a ganarse la pantalla con esa media sonrisa que construyó una carrera entera. Lejos quedó aquel debut cinematográfico que marcó a toda una generación y, sin embargo, cuando uno lo ve en acción parece que no hubiera pasado ni un solo día desde aquellos rodajes en los estudios de los viejos grandes estudios de Hollywood. Esa es, creo yo, la gran asignatura que casi nadie cumple como William: la de envejecer sin dejar de ser el mismo.
Lo que trae la actualización y por qué no es un truco
- Un minijuego bautizado "Mallow Mash", en el que los ocupantes pueden aplastar Mini-Pufts directamente sobre la pantalla central del vehículo.
- Efectos de sonido y visuales tomados del universo de la franquicia, incluido el fantasma Pegajoso como protagonista invitado.
- Un modo "Trick or Treat" pensado para repartir caramelos, que enciende barras de luz y sonidos cada vez que alguien disfrazado se acerca al vehículo.
- Detalles gráficos escondidos dentro del sistema para que el usuario los descubra explorando, en plan Easter egg.
- Iluminación de cabina y barras exteriores rediseñadas con la estética de los Rayos de Neutrones y la Trampa de Fantasmas.
El paquete llega en clave de actualización de software, algo que parece trivial pero que, mirándolo bien, representa uno de los cambios más interesantes que trajo la nueva industria automotriz. Las camionetas eléctricas R1S, R1T y el modelo más chico R2, lanzado a principios de este año, reciben en simultáneo el contenido, que estará disponible hasta el 2 de noviembre, justo a tiempo para el clásico truco o trato del hemisferio norte. Me parece una decisión inteligente, porque no es lo mismo comprar un auto que recibir, cada cierto tiempo, una sorpresa que mejora la experiencia sin tener que pisar un concesionario.
A mí, particularmente, lo que más me llamó la atención es la lectura cultural del asunto. Rivian no eligió cualquier franquicia para vestir su software: eligió una que lleva casi medio siglo tocando la fibra sensible de varias generaciones, una saga que nació como comedia y terminó convertida en verdadero mito pop. Esa decisión de marketing, aun siendo claramente comercial, tiene algo de celebración comunitaria, algo que a los argentinos nos suena mucho cuando los chamameceros más grandes se suben a un escenario después de décadas de ausencia. Hablo, claro está, sólo en términos de método: Murray es el Ramón Ayala de esta historia, y la pantalla central de la camioneta, la guitarra criolla que vuelve a sonar después de muchos años en el estuche.
Voces a favor, lecturas críticas y la pregunta del millón
“Estos cruces entre franquicias clásicas y tecnología eléctrica son una buena manera de hacer más llevadera la transición hacia la movilidad eléctrica, porque desdramatizan el cambio y lo conectan con emociones que la gente ya tiene incorporadas.”Opina el editor de esta sección
“También hay otra lectura posible: a la larga, este tipo de operativos puede parecer un poco accesorio si la marca no entrega buen producto, buen servicio y buena red de carga. La nostalgia convoca, pero no sostiene una relación de consumo si el día a día no acompaña.”Opina el editor de esta sección
Yo me quedo, como siempre me pasa en este oficio, con la imagen del inicio: Bill Murray, otra vez de smoking, otra vez listo para correr fantasmas, ahora al volante de una camioneta eléctrica. Por eso se lo recomiendo al lector sin dudarlo: si tiene la posibilidad de subirse a una Rivian estos días, aunque sea por una prueba de manejo, hágalo, porque no todos los años se tiene la oportunidad de ser pasajero del doctor Venkman en una Ecto-R1 y que, encima, el tanque se llene enchufándolo a la pared. La vida, a veces, nos regala pequeñas reinvenciones de la nostalgia. Y un servidor, ya lo saben, es de los que no se las pierde.
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