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Jueves, 8 de octubre de 2026
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Voluntariado en la Patagonia chilena: el llamado de un geoparque que canjea trabajo por paisaje

El Geoparque Kütralkura, cerca de Lonquimay y a un paso de la frontera con Argentina, abre inscripciones para 2026. No es un empleo: a cambio de tareas de conservación, ofrece cama, comida y excursiones durante un mínimo de cuatro semanas.

Por Paola MezaSociedad y vida · · hace 23 d
Voluntariado en la Patagonia chilena: el llamado de un geoparque que canjea trabajo por paisaje

A veces uno se imagina la vida en otra parte mientras lava los platos después del trabajo, y esa imagen tiene forma de montaña nevada, de cocina a leña y de silencio bien lejos de la ciudad. Esa fantasía, que comparten muchos porteños y patagónicos hartos del ruido, tiene ahora una posibilidad concreta: el Geoparque Kütralkura, reconocido por la Unesco y ubicado en las cercanías de Lonquimay, en la Patagonia chilena, muy cerca del límite con la Argentina, abrió una convocatoria de voluntariado para el año 2026 y ya recibe postulaciones de personas interesadas en sumarse a sus tareas de conservación, ecoturismo y educación ambiental.

Antes de ilusionarse conviene tener claras las reglas de juego, porque la propuesta no es un empleo remunerado ni un retiro espiritual con wifi. Quienes participen trabajan cinco días a la semana, unas treinta horas en total, y a cambio reciben alojamiento en habitación compartida, las tres comidas diarias, el uso de cocina, lavandería y bicicletas, más tours y excursiones gratuitos dentro del predio. Al finalizar la estadía, el equipo entrega un certificado de participación.

Qué se hace y en qué condiciones

Las tareas concretas se definen semana a semana, según las necesidades del lugar, y una parte importante de las actividades se realiza al aire libre, en un clima que no perdona: la región suele registrar temperaturas muy bajas y nevadas que pueden complicar los desplazamientos, sobre todo en invierno. Por eso, además de las ganas, hace falta cierta tolerancia al frío y predisposición para trabajar en condiciones cambiantes.

Lucía tiene 47 años, vive en un tercer piso de un edificio de Caballito y sueña con pasar un mes entero respirando aire de lenga y araucaria. Como ella, cualquier ciudadano argentino mayor de 18 años puede postularse, siempre que tenga hasta 60 y maneje inglés fluido o, como mínimo, un español nivel principiante si su lengua materna es otra. Las postulaciones son individuales: no se aceptan parejas ni grupos de amigos que quieran asegurarse de caer juntos en el mismo lugar. La permanencia mínima es de cuatro semanas y puede estirarse hasta doce, si la convivencia y el trabajo funcionan.

Ahora bien, lo que el programa no cubre también hay que leerlo con la misma atención con la que uno lee la letra chica de un alquiler. Los pasajes hasta Chile, el seguro de viaje, el transporte interno y los trámites migratorios corren por cuenta del voluntario, y la conexión a internet es básica, algo que puede complicar a quien pretenda estudiar o trabajar en remoto al mismo tiempo. Para algunos perfiles, esa limitación es una liberación; para otros, un problema. La recomendación es sopesarla antes de enviar el formulario.

“La experiencia es trabajo duro y gratificante, pero conviene tener en cuenta que los días de descanso no siempre quedan acordados con anticipación, así que hay que ir con actitud flexible.”Voluntaria argentina que pasó por el programa

Otros participantes que pasaron por el lugar coinciden en que el esfuerzo se compensa con creces cuando uno levanta la vista y ve los volcanes nevados a la distancia, comparte la mesa con gente de distintos países y vuelve a su casa con la sensación, como le gustaba decir a mi abuela cuando hablaba de su paso por el sur, de que la cabeza quedó más liviana. La convocatoria para 2026 ya está abierta y la inscripción se realiza de manera individual a través de los canales oficiales del Geoparque Kütralkura. Para Lucía, como para tantos lectores que en algún momento fantasean con cambiar la rutina por un tiempo, la pregunta ya no es si la propuesta es linda, sino si están dispuestos a pagar el precio de la incomodidad para ganar, a cambio, un poco de esa Patagonia que todavía parece otra forma de vivir.

PM
Paola MezaSociedad y vida

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