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Villarrica en alerta amarilla: el gigante que comparten Chile y la Patagonia argentina vuelve a moverse

El Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile elevó el nivel de alerta del volcán Villarrica tras detectar un repunte de sismicidad, incandescencia y temperatura en el cráter. Las localidades turísticas neuquinas más cercanas, como San Martín de los Andes y Junín de los Andes, permanecen por ahora sin afectación directa, mientras Protección Civil de Neuquén mantiene un seguimiento permanente del fenómeno.

Por Lisandro OjedaAmbiente y conservación · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El Vulcán Villarrica, conocido también por su nombre mapuche y catalogado científicamente como un estratovolcán activo de 2.847 metros de altura, volvió a inquietar a los servicios geológicos de la región luego de que el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin) decidiera modificar la alerta técnica del macizo, que pasó de verde a amarilla como consecuencia del análisis de datos obtenidos por la Red Nacional de Vigilancia Volcánica y procesados por el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur, más conocido por su sigla Ovdas.

¿Qué cambió dentro del cráter para que se elevara la alerta?

Los registros procesados en las últimas jornadas mostraron un aumento de la actividad sísmica y superficial por encima de los valores considerados habituales, lo que configura un escenario que los vulcanólogos describen como de inestabilidad por encima del umbral de base, aunque todavía lejos de los parámetros que justificarían una escalada hacia el naranja o el rojo.

  • Incremento de la sismicidad volcánica por encima del registro histórico reciente.
  • Aparición de incandescencia visible en el interior del cráter, asociada a la presencia de un lago de lava cercano a la superficie.
  • Emisión de piroclastos balísticos, es decir, fragmentos de roca proyectados a corta distancia desde el centro eruptivo.
  • Señales acústicas compatibles con explosiones menores, captadas por la red de monitoreo.
  • Alza de la temperatura superficial del cráter, confirmada mediante imágenes satelitales.

¿Por qué la decisión se tomó del lado chileno y no en la Argentina?

El volcán Villarrica se emplaza en territorio chileno, en la Región de La Araucanía, a pocos kilómetros de la frontera con la provincia de Neuquén, y por esa razón la administración del nivel de alerta y de la zonificación de peligros corresponde a Sernageomin, que además coordina la respuesta con el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres de Chile, conocido como Senapred, que estableció una Alerta Temprana Preventiva para las comunas de Villarrica, Pucón, Curarrehue y Panguipulli con el objetivo de reforzar la vigilancia local y el monitoreo de condiciones de riesgo en esas zonas.

Del lado argentino, la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos de Neuquén confirmó que el escenario actual no genera afectación directa sobre territorio provincial y que los efectos observados se mantienen acotados al sector chileno, en las cercanías del cráter, por lo que las localidades neuquinas más próximas al macizo, entre ellas Junín de los Andes, San Martín de los Andes y Aluminé, continúan funcionando con normalidad.

¿Qué puede pasar si la actividad sigue en aumento?

Los principales riesgos asociados a una eventual erupción del Villarrica, según la literatura geológica disponible, son la caída de ceniza volcánica sobre extensas áreas, los flujos de material volcánico canalizados por los ríos que nacen en el edificio y la formación de lahares, esto es, corrientes de agua, sedimentos y detritos generados por el derretimiento repentino de nieve o hielo de la cima, cuya velocidad y poder destructivo dependen del volumen de agua liberado, de la pendiente del terreno y de la cantidad de material incorporado durante el descenso.

La dispersión de ceniza, en tanto, queda condicionada por dos variables que suelen escapar al control humano: la intensidad del evento eruptivo y la dirección y velocidad del viento en el momento de la emisión, variables que pueden llevar el material particulado hacia el lado argentino en cuestión de horas o mantenerlo confinado en territorio chileno durante días, según los modelos de transporte atmosférico.

¿Qué se espera en las próximas semanas?

Desde el Sernageomin se informó que el monitoreo del volcán continuará de manera permanente y que, en cuanto se disponga de mayor información sobre la evolución de la actividad, se llevará adelante un nuevo análisis de la zonificación de peligros, lo que podría traducirse en una actualización del mapa de riesgo y, eventualmente, en una revisión del perímetro de exclusión si los indicadores técnicos lo justifican.

En el Mientras tanto, las autoridades neuquinas insisten en su mensaje de calma responsable: no hay motivos para suspender planes turísticos ni para modificar la operatoria de los pasos cordilleranos que conectan con Chile, aunque recomiendan a residentes y visitantes mantenerse atentos a los comunicados oficiales y evitar difundir rumores que magnifiquen la situación más allá de lo que indican los instrumentos de medición.

Lo que está en juego no es solo una montaña que se mueve en silencio del lado chileno, sino la confianza de miles de personas que cada invierno y cada verano planifican sus vacaciones en la Patagonia argentina tomando como referencia la quietud aparente de este coloso compartido, y por eso cada dato técnico que sale de Ovdas se traduce, casi de inmediato, en una decisión política, turística y económica que atraviesa dos países, dos comunidades y un mismo cordón andino.

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Lisandro OjedaAmbiente y conservación

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