Varicela en dos escuelas neuquinas: lo que hay que mirar en el carnet de vacunación
El Ministerio de Salud de Neuquén confirmó 17 casos entre estudiantes de la EPET 17 y la EPET 20. Cuáles son los síntomas, cómo se contagia el virus y por qué la cartera sanitaria pidió revisar las dosis pendientes en los chicos que este año cumplen cinco.
Lo que empezó como un sarpullido que Ana llevó y trajo del aula sin darle mayor importancia terminó convirtiéndose, en cuestión de días, en una preocupación compartida por varias familias del barrio. Ana tiene 43 años, es mamá de un chico que cursa en una de las escuelas técnicas de Neuquén capital y me cuenta por teléfono, mientras despacha un mate, que la primera sensación fue de desconcierto. "Hasta que no apareció la médica epidemiología explicándonos de qué se trataba, yo pensé que era cualquier cosa menos varicela", me dice, todavía con el tono de quien recién está procesando lo que pasó. Y lo que pasó, según confirmó el Ministerio de Salud de Neuquén, es que se detectaron 17 casos de varicela entre alumnos de la EPET 17 y la EPET 20: ocho en la primera y nueve en la segunda. Los estudiantes afectados se encuentran en buen estado general, aislados y con tratamiento para sobrellevar las molestias, según precisaron desde la cartera sanitaria.
Cómo se reconoce la enfermedad y de qué manera se transmite
La varicela es una infección causada por el virus varicela-zóster y suele avisar antes de mostrar su cara más visible. Puede arrancar con fiebre, dolor de cabeza, cansancio, malestar general o una pérdida de apetito que, en los más chicos, muchas veces se confunde con un cuadro viral cualquiera. Después de esos primeros indicios aparecen manchas rojizas que, con el correr de las horas, se transforman en ampollas con líquido, pican mucho y, finalmente, se convierten en costras. Lo que pocas veces se dice, y que a Ana le llamó la atención cuando se lo contaron en el centro de salud, es que la persona contagiada puede empezar a transmitir el virus uno o dos días antes de que broten las lesiones en la piel y sigue contagiosa hasta que la última ampolla se transforma en costra. El virus viaja en las gotitas que se expulsan al toser o estornudar y también por el contacto directo con el líquido de esas ampollas.
Qué hacer ante un contacto estrecho y por qué importa el carnet
Después de estar cerca de alguien con varicela, los síntomas pueden tardar entre 10 y 21 días en aparecer, una ventana lo suficientemente amplia como para que la enfermedad se cuele en una escuela, en un club o en una casa sin que nadie lo note al principio. Por eso, la recomendación de los especialistas es clara: si alguien convivió con un caso confirmado, conviene estar atento y consultar a un profesional ante la primera sospecha. La herramienta más eficaz para prevenir, coinciden las autoridades, sigue siendo la vacunación. El calendario nacional incluye dos dosis gratuitas y obligatorias durante la infancia. La particularidad que señaló la cartera neuquina es que los chicos nacidos en 2021, que este año cumplen 5, son uno de los grupos con menor cumplimiento del esquema. En criollo, eso significa que hay un montón de libretas a medio llenar y que, en muchos casos, los padres ni se acuerdan de la segunda dosis. Revisar el carnet, entonces, no es un trámite: es la forma más concreta de saber si un chico está protegido o si le falta algo.
Cuidados en casa y señales a las que prestar atención
- Para aliviar la picazón, siempre bajo indicación médica, se pueden utilizar baños de avena o lociones calmantes.
- Conviene mantener las uñas limpias y cortas para evitar que el rascado provoque lastimaduras e infecciones en la piel.
- Está contraindicado dar aspirina a niños y adolescentes con varicela por su vínculo con el síndrome de Reye.
- En adolescentes, adultos, embarazadas o personas con defensas bajas, un profesional evaluará si corresponde un tratamiento específico.
- Ante fiebre persistente, ampollas que no evolucionan o un estado general que empeora, la consulta médica no debe postergarse.
En las escuelas afectadas se hicieron seguimientos, se brindaron recomendaciones a las familias y se evaluó a los contactos considerados estrechos, de acuerdo con lo informado por el Ministerio de Salud. Ana me dice que, después del susto inicial, en la casa respiraron más tranquilas cuando entendieron qué tenían que mirar en el carnet y qué señales seguir de cerca. Y resume, con esa mezcla de alivio y prudencia que comparten muchos vecinos de la zona, lo que terminó siendo la enseñanza más concreta de este episodio: la varicela es una enfermedad vieja, conocida y, en la enorme mayoría de los casos, leve, pero necesita que las familias se sienten un rato a revisar papeles, a hacer preguntas y a no dar nada por hecho. A veces, como me dijo ella antes de cortar, "no es cuestión de asustarse, sino de ocuparse a tiempo".
