Saltar al contenido
Jueves, 8 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Una noche en el Español para celebrar la danza de los que ya pasaron los sesenta

El Baile Infinito se presenta el sábado 10 de octubre a las 21 en el Cine Teatro Español de Neuquén, con entrada a cambio de un alimento no perecedero y un elenco integrado por mayores de 60 años que construyen la obra desde sus propios recuerdos.

Por Paola MezaSociedad y vida · · hace 1 d
Una noche en el Español para celebrar la danza de los que ya pasaron los sesenta

Me cruzo a doña Elsa, 67 años, en la verdulería del barrio y me cuenta, mientras elige tomates, que el sábado tiene un plan distinto al de cualquier sábado. Va a ir al teatro, sí, pero no a mirar: va a estar en el escenario. Me lo dice con esa mezcla de pudor y orgullo que tienen los que hacen algo que les cambia la vida y todavía no se lo terminan de creer. El Baile Infinito, me repite, como si el nombre solo ya contuviera una promesa.

La función es el sábado 10 de octubre a las 21 en el Cine Teatro Español, en avenida Argentina 235 de Neuquén, y la entrada es a la neuquina, a la vieja usanza de la solidaridad concreta: cada persona que quiera ocupar su butaca debe llevar un alimento no perecedero. No hay venta online, no hay tarjeta, no hay QR. La cita es con la bolsita en la mano y el alma dispuesta.

Cómo conseguir las localidades

  • Las entradas se retiran el mismo sábado 10 en la boletería del Cine Teatro Español, en avenida Argentina 235.
  • Primera franja: de 10 a 13, ideal para los que madrugan o pasan por el centro a la mañana.
  • Segunda franja: de 18 a 21, para los que prefieren llegar directo con la merienda hecha.
  • El aporte es individual: un alimento no perecedero por cada asistente, sin excepción.

La dinámica es sencilla y, justamente por eso, hermosa: lo que se junca la comida se transforma en un puente entre el teatro y la mesa de alguien que lo necesita. Una manera vieja, vieja, de hacer comunidad, como decía mi abuela cuando hablaba de las colectas del barrio. En guaraní, algo parecido se diría ñemity (esfuerzo compartido), aunque en Neuquén suene más a esa costumbre criolla de ayudar con lo que se tiene a mano.

Qué se va a ver sobre el escenario

La obra nació de una convocatoria abierta a mayores de 60 años que quisieran sumarse a un proceso de creación colectiva. No se buscó un cuerpo de baile entrenado: se buscó a vecinos como doña Elsa, que se animaron a mover sus cuerpos y sus historias. A lo largo de los ensayos realizaron ejercicios corporales, improvisaciones y exploraciones de movimiento, y cada uno fue volcando en la escena sus recuerdos, sus gestualidades y sus modos de habitar el mundo.

El resultado es una pieza de danza contemporánea que toma en serio las particularidades de cada cuerpo: las rodillas que piden pausa, los brazos que todavía se acuerdan de un tango, la memoria de un vals de bodas, la picardía de un paso aprendido tarde. La puesta trabaja con el movimiento como lenguaje y con los recuerdos como materia prima, y construye a partir de ahí algo que es a la vez artístico y profundamente humano.

La producción está a cargo de la Fundación BPN, con el apoyo del Gobierno de la provincia del Neuquén y del Banco Provincia del Neuquén. Una red institucional que, en este caso, se pone al servicio de un proyecto que pone en el centro a quienes suelen quedar afuera de los escenarios.

Así que elijan: temprano, con el sol todavía tibio, o ya caída la tarde, cuando Neuquén se empieza a prender de luces. Saquen los sitios la entrada, lleven su alimento no perecedero y Dense el gusto de ver bailar a los que aprendieron que nunca es tarde para subir a un escenario. A doña Elsa la voy a estar buscando con la mirada entre bambalinas, y apuesto a que más de uno, al salir a la calle, va a caminar como si tuviera quince años menos. A veces, una noche de teatro basta para eso.

PM
Paola MezaSociedad y vida

Te puede interesar