Una noche de octubre donde la radio se vuelve a encontrar con su propia gente
Prandi y Novaresio toman otra vez la posta de los Martín Fierro de la Radio, que se entregan el 6 de octubre en Parque Norte; antes, Záffora y Varela animarán la alfombra roja.
Yo sabía que la radio no iba a quedarse callada. Sabía que en algún momento iba a volver a juntarse, a reconocerse en una noche larga, de esas que se estiran hasta que amanece y uno todavía está comentando quién ganó, quién se emocionó y quién se quedó con las ganas. Y esa noche ya tiene fecha: el martes 6 de octubre, en el Goldencenter de Parque Norte, la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas, esa APTRA que tantas veces nombramos de memoria y otras tantas discutimos, volverá a entregar los Martín Fierro de la Radio, esta vez con la producción de Red Cube al hombro y con un elenco de conductores que, a esta altura, ya es casi una familia para el género.
Porque en el escenario principal, como me lo confirmó un cable que todavía conservo doblado en cuatro, estarán Julieta Prandi y Luis Novaresio, dos voces que el público argentino reconoce a primera escucha, dos maneras distintas de pararse frente al micrófono. Para Novaresio, además, no será una experiencia nueva: viene de compartir la conducción de la edición anterior, la de julio de 2025, cuando le tocó animar la velada junto a Pamela David. Prandi, en tanto, vuelve a este tipo de galas después de un tiempo, y lo hace con ese tono suyo entre cálido y punzante que tantas veces le sirvió para entrar y salir de los temas sin romper nada.
Una alfombra roja con firma propia
Antes de que se abran las puertas del salón y empiece el ruido de los flashes, el movimiento se va a vivir en la alfombra roja. Allí estarán Guido Záffora y Paula Varela, dos periodistas que conocen el oficio de preguntar sin pisar, de sacarle una frase al entrevistado sin que el invitado se sienta arrinconado. La dupla se ocupará de recibir a los nominados, de seguir el paso de las figuras que vayan llegando y de ir tejiendo esa previa que, para mí, muchas veces termina siendo más rica que la ceremonia misma, porque uno ahí ve a la gente como es, todavía sin el maquillaje de la gala puesto.
Los premios, como cada año, reconocerán a los programas y profesionales que se destacaron durante 2025, en un universo que abarca desde las históricas emisoras de AM hasta las FM más jóvenes, sin olvidar a los medios digitales que en los últimos tiempos se fueron metiendo de lleno en la conversación radial. Las nominaciones, según me adelantaron, se van a definir por el voto de los socios de APTRA entre el 14 y el 24 de septiembre, una ventana corta en la que se cocina lo que después veremos anunciado sobre el escenario.
- Martín Fierro de Platino: el reconocimiento más alto de la gala, estrenado en la edición de julio de 2025 y que en aquella oportunidad recibió FM Aspen.
- Oro de AM: distinción que reconoce al mejor programa de amplitud modulada; en la última entrega fue para Un buen momento, el ciclo deportivo de Radio La Red conducido por Marcelo Palacios.
- Oro de FM: el premio mayor para la frecuencia modulada; en julio de 2025 quedó en manos de Nadie nos para, el ciclo de Beto Casella en Rock & Pop.
- Categorías por rubro: distinciones a figuras de AM, FM y medios digitales vinculados a la radiofonía, con nominaciones definidas por los socios de APTRA entre el 14 y el 24 de septiembre.
A mí, que llevo años prendido a la radio como otros se prenden al mate, me gusta pensar en estas galas como una suerte de retrato de cuerpo entero de un oficio que en la Argentina nunca se termina de apagar. Recuerdo cuando los Martín Fierro de la Radio se entregaban en otra escala, en otra épica, y sin embargo el alma era la misma: reconocer a quienes le hablan al país desde un micrófono, con un reloj al lado y un disco por poner. Por eso, esta vez que se viene, me permito hacerles la misma pregunta que le hago a cada amigo con el que hablo de radio: ¿a quién te gustaría ver recibir un Martín Fierro este año? Yo tengo mis candidatos, claro que los tengo, pero eso se lo cuento tomando un café, mientras suenan las primeras emisoras de la madrugada.
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