Sábado, 5 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Economía /

Agosto cerraría con una inflación más fría: las consultoras la ubican entre 1,4% y 1,9%

Alimentos y bebidas tiraron hacia abajo el Índice de Precios al Consumidor, pero los servicios privados, el combustible y el dólar mantienen la presión sobre los próximos meses.

Por Ramona InsaurraldeCampo y ganadería · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Las mediciones semanales que relevan las consultoras privadas coinciden en algo que hacía meses no se veía con tanta nitidez: la inflación de agosto habría desacelerado de manera clara respecto del 2,1% de julio. Cinco firmas que siguen semana a semana la evolución de los precios en los principales puntos de consumo del país ubicaron el registro del mes pasado en un rango que va del 1,4% al 1,9%, con alimentos y bebidas como el rubro que traccionó la baja y con los servicios privados, el combustible y el tipo de cambio como las variables que pueden sostener la presión sobre los precios en los meses que vienen.

La Fundación Libertad y Progreso aportó la estimación más baja, con 1,4%, seguida por EcoGo, que la calculó en 1,5%; C&T Asesores Económicos la proyectó en 1,6%, Analytica en 1,7% e Invecq cerró el rango con 1,9%. Si el número se confirma cerca de esos valores, se trataría del registro mensual más bajo en lo que va del año y una señal concreta de que el proceso de desinflación avanzó durante agosto, aunque sin llegar a consolidarse todavía.

Alimentos, el ancla de la moderación

El rubro de alimentos y bebidas fue, por lejos, el principal responsable de que el indicador se moviese hacia abajo. Según la Fundación Libertad y Progreso, ese capítulo del índice subió apenas 1,1% durante agosto, una variación acotada si se tiene en cuenta el peso que tiene dentro de la canasta que mide el Indec. EcoGo detectó un alza todavía menor: 0,3% en la última semana del mes, lo que le permitió bajar su proyección general en 0,1 punto porcentual respecto de la semana anterior. Invecq, por su parte, registró una caída de 0,1% en los precios durante la cuarta semana, una señal de menor presión hacia el cierre del mes.

En el promedio de las últimas cuatro semanas, las verduras acumularon una suba de 5,6% y las frutas, de 2,6%, mientras que carnes y derivados treparon 0,7% y otros alimentos, 0,9%. Esos incrementos quedaron por encima del promedio del rubro, aunque no alcanzaron para revertir la tendencia general a la baja. La dinámica muestra un cambio respecto de meses anteriores, cuando los productos frescos eran los que más empujaban al índice hacia arriba.

Servicios privados, combustible y dólar, las variables que siguen

El capítulo de servicios privados mantiene una dinámica distinta y explica por qué la desaceleración no se siente con la misma intensidad en el bolsillo. Internet y telefonía celular registran subas superiores al 2% mensual, por encima del índice general, y tienen un peso creciente en los gastos fijos que enfrentan las familias cada mes.

El combustible suma una cuota extra de incertidumbre para septiembre. El barril de Brent, que es la referencia que mira el mercado local, cerró la semana pasada en torno de los 95 dólares, por encima de los 90 dólares que YPF había tomado como base para el último ajuste en surtidor. Esa diferencia de alrededor de cinco dólares por barril deja abierta la posibilidad de un nuevo aumento en el precio de la nafta y el gasoil, que se trasladaría tanto al transporte como a la cadena de distribución de alimentos y podría comprometer parte de la baja lograda en las góndolas.

Qué se espera para septiembre y lo que resta del año

Para los próximos meses, los economistas no anticipan una caída rápida ni pronunciada. Ricardo Delgado, de Analytica, proyecta que la inflación se moverá en una banda de entre 1% y 2% hasta fin de año, con registros en la zona del uno coma, y para septiembre estima un resultado similar al de agosto o apenas por encima. Sebastián Menescaldi, de EcoGo, coincidió en que la inercia sigue siendo alta y que el piso todavía no está cerca. En la práctica, la salida de la última seca grande en los precios parece haber quedado atrás, pero el ritmo de enfriamiento es lento y depende, en gran medida, de que el tipo de cambio se mantenga estable y de que el precio internacional del petróleo no pegue otro salto. Hasta que el pronóstico de lluvias no acompañe en el campo y hasta que la presión cambiaria no ceda, la desinflación seguirá siendo, como dicen los productores cuando miran el cielo, más una promesa del horizonte que una cosecha ya embolsada.

RI
Ramona InsaurraldeCampo y ganadería

Te puede interesar