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Sábado, 10 de octubre de 2026
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Una mañana en Mariano Moreno para volver a sembrar la tierra del zapallo

El municipio lanza la segunda edición del concurso Ciudad Zapallo con capacitación y entrega gratuita de semillas. Productores experimentados y vecinos sin experiencia pueden sumarse el martes 13, a las 10, en el Balneario Municipal.

Por Paola MezaSociedad y vida · · hace 1 h
Una mañana en Mariano Moreno para volver a sembrar la tierra del zapallo

Me lo contaba el otro día Marta, mi vecina de toda la vida, mientras regaba las plantas del patio: tiene 52 años, dos hijos ya grandes y una preocupación que repite cada vez que pasamos al tema: “Yo de chica ayudaba a mi abuelo en la quinta, pero hoy no sé ni por dónde empezar con una huerta”. Su reflexión, que parece chiquita y de conversación de vereda, es exactamente la misma que movió al municipio de Mariano Moreno a abrir las puertas del Balneario Municipal el próximo martes 13 de octubre, a las 10 de la mañana, para lanzar la segunda edición del Ciudad Zapallo 2026-2027, un concurso que entrega kits de semillas sin costo y que está pensado tanto para quienes llevan décadas trabajando la tierra como para los que nunca sembraron ni una lechuga en una maceta.

De qué se trata la convocatoria

La propuesta, organizada por la municipalidad junto al PRODA, contempla una jornada de capacitación presencial que arranca temprano y se extiende durante toda la mañana. No hace falta inscripción previa: alcanza con acercarse al Balneario Municipal con ganas de aprender. Los materiales para arrancar, incluyendo las semillas, se reparten ese mismo día entre los anotados, así que el que llega con la camiseta limpia, vuelve con el kit bajo el brazo y la tarea empezada.

  • La cita es el martes 13 de octubre, desde las 10 de la mañana, en el Balneario Municipal de Mariano Moreno.
  • La entrada es libre y gratuita; no requiere inscripción previa.
  • Se entregan kits de semillas en el momento a quienes se sumen al concurso.
  • Pueden anotarse tanto productores con experiencia como vecinos que quieran tener su primera huerta.
  • Habrá una capacitación presencial a cargo del municipio y del PRODA.

La historia del primer ganador y el eco del Valle del Covunco

El cara a cara más fuerte de la primera edición es Daniel Ceferino Panitrul, un ladrillero de 57 años que trabaja en el barrio Los Hornos, a unos ocho kilómetros del centro de Mariano Moreno. Panitrul lleva más de dos décadas produciendo ladrillos, primero en el taller de otro y desde 2008 en el propio, sobre el arroyo Covunco. Hace tres años, empujado por las semillas que entregó el municipio, armó una huerta en el mismo predio donde amasa los ladrillos, y la pobló con papas, tomates y zapallos. En la última temporada cosechó un zapallo de 23,560 kilos que le valió el primer puesto del certamen inaugural.

“La producción de ladrillos me ayudó a vivir.”Daniel Ceferino Panitrul

El podio de esa primera edición lo completaron Antonio Moscoso, de Covunco Arriba, con un ejemplar de 19,260 kilos, y Mariano Villagra, también de Los Hornos, con uno de 14,760 kilos. Carolina Gez, responsable del área de Producción municipal, que acompañó a los huerteros durante todo el ciclo anterior, lo resumió con una frase que me quedó dando vueltas: “Cuando hay política pública y manos dispuestas, la tierra responde”.

Por qué el zapallo y por qué el Covunco

Hay una razón histórica que explica por qué este concurso lleva ese nombre y no otro. El Valle del Covunco fue asiento de una antigua colonia agrícola y pastoril, y el zapallo fue durante años uno de sus cultivos emblema, casi un emblema ko’ẽ (palabra en guaraní que significa “amanecer” o “comienzo”) de la zona. La idea del programa es retomar esa práctica desde las familias, poner al vecino en contacto con la tierra y, de paso, recuperar un cultivo que identifica al lugar. Por eso el municipio no apunta solamente a los productores rurales: también convoca a quienes viven en el pueblo y quieren empezar con una huerta familiar, por pequeña que sea.

Mientras escribo esto, sigo pensando en mi vecina Marta de 52 años, la misma que me decía que no sabía por dónde arrancar. La respuesta, parece, la tiene a mano el martes que viene, en el Balneario Municipal, a las 10 de la mañana: se acerca, se anota, se lleva sus semillas y, si le pinta, se suma al concurso. Y yo, la verdad, ya casi me veo yendo con ella, porque entre los dos siempre hubo una certeza compartida: que las cosas buenas de la vida, como las huertas y como las conversaciones en la vereda, empiezan siempre por un primer paso chico, de esos que se dan una mañana cualquiera de octubre.

PM
Paola MezaSociedad y vida

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