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Jueves, 8 de octubre de 2026
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Una escuela con corazón de barrio: el colegio que Shakira levantó en Cartagena y todavía late después de una década

La cantante puso más de 3,6 millones de dólares, casi la mitad de la obra, para edificar la Institución Educativa Lomas del Peyé, que desde 2014 recibe a más de mil chicos y abre sus puertas a las familias del barrio La María en Cartagena de Indias.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 11 d
Una escuela con corazón de barrio: el colegio que Shakira levantó en Cartagena y todavía late después de una década

Voy a abrir esta nota como se abre una guitarreada en Corrientes, con esa zamba vieja que dice que nadie es dueño de nada y que lo único que queda son las cosas buenas que uno deja sembradas. Porque de eso se trata esta historia: de un colegio que abrió sus puertas en febrero de 2014 en el corazón del barrio La María, en Cartagena de Indias, y que diez años después sigue siendo una de esas semillas que uno quiere contar cuando el ánimo está apocado y el noticiero se vuelve plomo. Le digo Lomas del Peyé, que es como le dicen los vecinos, y le digo Shakira, aunque muchos la conocen por su nombre artístico; acá me interesa la mujer que, junto con la Fundación Pies Descalzos, decidió meter la mano en el bolsillo grande para que en una tierra de necesidades los gurises pudieran estudiar con biblioteca, con comedor y hasta con cancha.

Lo concreto, para no perdernos en el relato: la cantante colombiana aportó 3,68 millones de dólares para la construcción de la Institución Educativa Lomas del Peyé, una cifra que representa el 46 por ciento del presupuesto total de la obra, que cerró en ocho millones de la moneda estadounidense. El resto del financiamiento corrió por cuenta de actores públicos y privados que se sumaron a la iniciativa. La sede fue pensada para albergar a 1700 estudiantes, aunque en su funcionamiento cotidiano recibe a algo más de mil chicos y chicas por año, según los registros que comparte la propia fundación. La propuesta educativa recorre toda la escolaridad obligatoria: primera infancia, primaria y secundaria, con aulas especializadas que en cualquier otro barrio serían un lujo y acá son una necesidad.

Un terreno enorme, una escuela con forma de pueblo

El predio ocupa 7780 metros cuadrados y adentro se reparten 55 espacios con funciones distintas: aulas comunes, aulas especializadas, comedor, biblioteca, instalaciones deportivas y un centro de uso comunitario que se pensó, desde el primer día, como un lugar para las familias del barrio La María. Esa es la parte que más me gusta subrayar, porque conozco de memoria lo que significa un edificio escolar que cierra sus rejas a las cuatro de la tarde y deja a la cuadra sin vida: acá pasa todo lo contrario, la escuela late de mañana a la noche, y cuando los chicos se van a sus casas, llegan los padres, los abuelos, los vecinos a hacer actividades, reuniones y talleres. Es, si me permiten la comparación gaucha, una suerte de club del pueblo pero con pizarrones y proyector.

  • Aporte de Shakira a través de la Fundación Pies Descalzos: 3,68 millones de dólares, equivalentes al 46 por ciento del costo total.
  • Presupuesto global de la construcción: 8 millones de dólares, con financiamiento complementario del sector público y del privado.
  • Capacidad proyectada: 1700 estudiantes; concurrencia real: más de mil por año, desde primera infancia hasta secundaria.
  • Infraestructura: 55 espacios en 7780 metros cuadrados, con biblioteca, comedor, áreas deportivas y un centro comunitario para las familias.
  • Empleo generado durante la obra: entre 350 y 400 puestos directos, de los cuales el 60 por ciento quedó en manos de vecinos de barrios cercanos.
  • Inauguración: febrero de 2014. En 2024, la fundación cumplió diez años de aquella apertura y renovó su compromiso de seguir ampliando el acceso a la educación en la zona.

El detrás de obra, contado por los que la levantaron

Hay un dato que a mí me hace ruido de fonda chaqueña, de esas reuniones donde alguien se pone de pie y levanta la copa: durante la etapa de edificación se crearon entre 350 y 400 puestos de trabajo directos, y seis de cada diez fueron ocupados por gente de los barrios vecinos. Piensen lo que significa eso para una zona donde conseguir un empleo formal es, muchas veces, una odisea. No estamos hablando sólo de ladrillos y de aberturas: estamos hablando de que albañiles, electricistas, plomeros y ayudantes pudieron llevar un sueldo a su casa mientras se levantaban las paredes que después iban a cobijar a los pibes. Esa decisión, que parece menor en un balance, es de las cosas que cambian de verdad el pulso de una cuadra.

Hace diez años, en febrero de 2014, se cortó la cinta y entraron los primeros alumnos. En 2024, la Fundación Pies Descalzos conmemoró el aniversario de aquella sede y volvió a ratificar el objetivo de seguir trabajando para ampliar el acceso a la educación y mejorar las condiciones de aprendizaje en los barrios más postergados de Colombia. Lo dijo la fundación en sus propios balances, y lo repito yo acá, con esa tranquilidad del que cuenta algo que vio de cerca o que le contaron fuentes de las que se puede fiar: cuando una escuela se planta en un barrio y se queda, no es una metáfora, es literalmente un ancla. Por eso me gusta cerrar esta nota como la empecé, con la modestia del que sabe que su palabra se la lleva el viento, recomendándole a quien esté leyendo que, si alguna vez pasa por Cartagena de Indias, se dé una vuelta por el barrio La María, se siente en una plaza cercana y mire a los chicos entrar y salir de Lomas del Peyé. Va a entender, sin que nadie le explique, por qué a veces las cifras grandes, como esos 3,68 millones de dólares, terminan midiendo cosas chicas y entrañables: una puerta abierta, un libro nuevo, un almuerzo caliente, un trabajo digno. Y eso, señoras y señores, es de las pocas noticias que a mí, en lo personal, me reconcilian con la jornada.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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