Siete horas en el Frey: la caminata que terminó en camilla y lo que enseña a quienes hacen trekking en la montaña
Una turista de 36 años se lesionó en el sendero al refugio Frey y protagonizó un rescate que movilizó a guardaparques, brigadistas y rescatistas durante casi toda una tarde. Las autoridades del Parque Nacional Nahuel Huapi aprovecharon el episodio para refrescar las cuatro claves que pueden evitar un mal momento en la montaña.
Me lo contaba esta semana Marta, 52 años, mientras esperaba el colectivo en Bariloche, con las botas todavía embarradas de la última salida al lago Gutiérrez: "Yo siempre digo que la montaña te da, pero te cobra caro si vas apurada". La palabra en guaraní que se le escapó, paisaje, le salió como quien resume en una sola sílaba todo lo que está bien y todo lo que puede salir mal cuando uno se pone frente a un sendero andino. Y esa sensación es exactamente la que volvió a quedar flotando en el aire del Parque Nacional Nahuel Huapi después del operativo del último fin de semana.
El sábado al mediodía, una mujer de 36 años, nacida en Buenos Aires, marcó al 911 desde un tramo del camino al refugio Frey. Iba acompañada por familiares y amigos y, vale aclararlo, tenía el Registro de Trekking al día. En algún punto entre el desvío hacia Playa Muñoz y el ascenso final al refugio, una lesión en la pierna la dejó imposibilitada de continuar por sus propios medios. A partir de ese llamado se puso en marcha un dispositivo que iba a demandar casi siete horas de trabajo continuo.
Un operativo que sumó a todos los que estaban en la montaña
Participaron siete brigadistas del Departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias del parque, dos guardaparques de la Zona Centro y seis integrantes de la Comisión de Auxilio, entre ellos un paramédico. Los equipos subieron en un camión URO y una camioneta RAM hasta donde el vehículo podía llegar, estabilizaron a la turista en el lugar y la bajaron en camilla por varios kilómetros hasta Playa Muñoz. Desde allí una embarcación la cruzó hasta la seccional, donde la esperaba una ambulancia que la dejó en buenas condiciones generales cerca de las 19:30.
El episodio, según aclararon desde la propia Intendencia del parque, no fue un hecho aislado. En los días previos se habían registrado otras intervenciones por visitantes que habían encarado actividades de montaña sin haber contemplado del modo adecuado las características del recorrido. Es decir, no se trató de un caso excepcional sino de una secuencia que terminó con un rescate formal.
Las cuatro recomendaciones que repasaron las autoridades
- Completar el Registro de Trekking antes de partir: ese formulario es lo primero que mira un equipo de emergencia cuando alguien no vuelve a la hora prevista y es la base de cualquier búsqueda.
- Calcular los tiempos reales de caminata pensando en las horas de luz que quedan para el regreso, y no solo en lo que tarda la ida, porque en la cordillera la noche cae rápido y el sendero se vuelve otro.
- Adecuar el equipamiento al terreno: calzado con buena suela, ropa impermeable de abrigo y una mochila con agua y comida suficientes para lo que pueda extenderse la jornada.
- Evaluar con honestidad las propias capacidades físicas antes de animarse a un sendero de dificultad alta, porque la montaña no negocia con el cansancio ni con los errores de cálculo.
Estas medidas, como reconocieron en el parque, no borran la posibilidad de un accidente. Pero hacen algo muy concreto: achican el tiempo de respuesta y mejoran las condiciones en las que los rescatistas pueden trabajar cuando algo se tuerce. En una zona donde los accesos son largos, el clima cambia en minutos y la noche llega antes de lo que uno imagina, esa diferencia puede ser enorme.
Cuando le pregunté a Marta qué fue lo primero que hizo al volver de su última caminata, me dijo, mientras subía al colectivo con una media sonrisa: "Anotar la hora a la que llegué, así la próxima vez sé cuánto me llevó de verdad". Esa chica porteña lesionada en el Frey tuvo la suerte de que alguien la escuchara del otro lado del teléfono y de que medio parque se moviera para ir a buscarla. Quienes hacemos trekking sabemos que ese lujo no es gratis: se paga con planificación, con registro y con el respeto básico que la montaña siempre va a pedirnos. Por eso, si tenés un recorrido pendiente, te dejo la pregunta que les dejé a varios lectores esta semana: contanos cómo te preparás antes de salir, porque cada experiencia compartida puede ahorrarle un susto a alguien más.
