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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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Rose Belmont se calza el látigo en un París gótico que revive la maldición de Drácula

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 2 h
Rose Belmont se calza el látigo en un París gótico que revive la maldición de Drácula

Yo soy de los que todavía se quedan mirando la pantalla cuando un castillo gótico empieza a dibujarse pixel a pixel, y tengo que confesar que la noticia de Castlevania: Belmont's Curse me arrancó esa sonrisa cómplice que solo aparece cuando una saga vuelve a sus raíces con argumentos de sobra para justificar la espera, porque el juego que llega el 15 de octubre no se limita a rescatar la fórmula Metroidvania sino que decide ponerla en las manos de Rose Belmont, hija de Trevor, y ubicarla en un París de 1499 que arde bajo una nueva oleada de criaturas salidas de las sombras, un escenario que los propios desarrolladores describen como el inicio de algo más grande dentro del linaje de los cazavampiros.

La sangre nueva del clan Belmont

Hay un detalle que me parece de los más celebrables y que conecta este título con la historia grande que la franquicia viene contando desde hace décadas, y es que la acción arranca 23 años después de Castlevania III: Dracula's Curse, lo que permite ver a una Rose ya crecida, con una agilidad y una libertad de movimiento que la diferencian de sus ancestros, porque si Trevor y sus predecesores se caracterizaban por la contundencia del látigo y la exploración metódica, acá el arma central cumple una doble función que me parece brillante: sirve para pelear y también para desplazarse, balancearse y abrirse paso por sectores del mapa, algo que le da a la protagonista una identidad propia sin traicionar el ADN de la casa.

Y acá viene uno de los puntos que más disfruto como viejo jugador del género: la exploración mantiene ese esquema clásico que tanto nos gusta, con caminos bloqueados que se abren al conseguir nuevas habilidades, atajos que aparecen cuando uno vuelve sobre zonas ya visitadas y desvíos que se vuelven más largos de lo esperado, porque el diseño del mapa está pensado para premiar la curiosidad, y créanme que no hay nada más lindo en un metroidvania que llegar a un acceso imposible, anotarlo mentalmente y volver tiempo después con la herramienta justa para abrirlo.

Los Arcanos y el bestiario de siempre

El sistema de Arcanos es, a mi entender, la joyita del título, porque cada jefe que derrotamos queda sellado en una de las cartas de tarot que porta Rose y se transforma en una habilidad, un poder o una acción especial, así que imaginen lo que significa cruzarse en el camino a La Muerte, a Medusa o a Carmilla, figuras que arrastran décadas de folklore dentro de la franquicia, y pensar que después de vencerlos se convierten en herramientas que vamos a usar para explorar el resto del mapa, algo que resignifica cada enfrentamiento porque ya no se trata solo de sobrevivir sino de sumar piezas a un rompecabezas que después nos abre puertas en otros rincones del juego, y a ese sistema se suman armas clasificadas en siete categorías y reliquias con efectos ofensivos y defensivos, de modo que cada uno puede adaptar a la protagonista a su propio estilo, algo que siempre celebro porque es la marca registrada de un buen metroidvania: que nos deje jugar como se nos dé la gana.

Hay un detalle que no puedo dejar de mencionar porque me parece justo con los fans que seguimos la saga desde hace años, y es que la dirección artística recupera esa combinación de arquitectura gótica, penumbra y elementos fantásticos que es prácticamente la seña identitaria de la casa, y a eso se suma una banda sonora que acompaña la exploración con temas que se quedan dando vueltas en la cabeza bastante tiempo después de que uno apaga la consola, algo que los melómanos del género sabemos valorar como se merece.

Ahora bien, tampoco quiero ser complaciente porque mi laburo es contarles cómo es la cosa y no venderles humo, y por eso les comento que entre los puntos menos resueltos aparece el clásico problema del backtracking en ciertos tramos del recorrido, ya que recorrer caminos conocidos es parte inevitable del género pero hay momentos en que la sensación de déjà vu se hace un poco larga y eso puede probar la paciencia de más de uno, un aspecto que seguramente la comunidad irá comentando en los próximos días cuando el juego llegue a las tiendas.

La recomendación del cronista

Castlevania: Belmont's Curse sale el 15 de octubre para PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC, y si me preguntan a mí, les digo que tiene todo para convertirse en una de esas joyitas que los seguidores de la saga vamos a recordar dentro de muchos años, porque combina el regreso de los Belmont con una protagonista con personalidad propia, un bestiario que nos retrotrae a los mejores títulos del linaje y un sistema de Arcanos que le da una vuelta de tuerca muy interesante al combate, así que ya saben, anótenlo en la agenda, porque cuando una nueva Belmont se calza el látigo en un París gótico, uno no se lo quiere perder.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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