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Jueves, 8 de octubre de 2026
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Levinton volvió al estudio de Es mi sueño y habló de la denuncia: "Mis abogados se ocupan"

El cantante de Turf se reincorporó a las grabaciones del concurso que conduce Guido Kaczka tras una ausencia prevista por su agenda. Antes de entrar al estudio, se refirió a la causa que tiene abierta y confirmó su continuidad en el jurado.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 2 d
Levinton volvió al estudio de Es mi sueño y habló de la denuncia: "Mis abogados se ocupan"

Yo quiero ser el payaso que alegra al pueblo, dice la vieja zamba de Ramón Ayala, y esa frase me vuelve a la cabeza cada vez que veo a Joaquín Levinton parado frente a un micrófono, sea en un escenario del conurbano o en la puerta de un canal de televisión. El Chino, como lo conocen sus compañeros desde hace décadas, regresó a las grabaciones de Es mi sueño, el concurso de canto que conduce Guido Kaczka, después de una ausencia que él mismo se encargó de aclarar: estaba prevista por compromisos laborales, nada más. Su vuelta sirvió para confirmar dos cosas en un mismo movimiento: que sigue ocupando una de las sillas del jurado y que, pese a la denuncia por abuso sexual que pesa sobre él, eligió plantarse cara a cara con la prensa antes de cruzar la puerta del estudio.

Lo que había quedado flotando en las redes durante esos días de ausencia era justamente esa doble lectura. Algunos celebraban su continuidad, otros cuestionaban que un programa de prime time mantuviera a un figura denunciada en un lugar tan visible. La realidad, según reconstruyó la producción, es más simple y más incómoda a la vez: Levinton no se fue por el escándalo, se ausentó por la agenda que tenía pactada, y cuando esas obligaciones se terminaron, volvió. No hubo renuncio, no hubo pausa meditativa ni comunicado ampuloso. El cantante de Turf reapareció, saludo a la gente que lo esperaba en la calle y dijo lo que quería decir, que es una manera muy de rockero barrial de manejar los temas personales: ponerles un límite y seguir.

Las frases que dejó antes de entrar al estudio

“Me encanta volver a trabajar. Me encanta hacer lo que hago.”Joaquín Levinton

Esa declaración, breve y sin adornos, resume bastante de lo que es Levinton hace más de treinta años. El líder de Turf arrancó con la banda a mediados de los noventas, cuando la escena del rock argentino todavía se medía en fanzines fotocopiados y recitales en pubs de Boedo, y de a poco fue construyendo un público que lo sigue con la misma lealtad con la que él defiende su idea de canción: directa, con estribillo pegadizo, pensada para que la gente la cante en una reunión familiar o en una cancha de fútbol. En la charla con la prensa dijo justamente eso, que hace tres décadas procura alegrar a quien lo escucha y que esa misma intención es la que lleva al jurado del programa.

Consultado por el vínculo con el conductor, fue igual de frontal. Confirmó que hablo con Kaczka antes de reincorporarse y describió el clima interno con una frase que vale por mil análisis de programas de televisión: "Acá todos me apoyan, todos me quieren y no hay mucho más que decir". En un equipo que trabaja jornadas largas, con la presión de los puntos del rating y la convivencia diaria con cantantes que se juegan todo en un escenario, ese tono de elenco compacto dice bastante del lugar que Levinton ocupa dentro del ciclo.

La causa judicial y el límite que eligió poner

Cuando le preguntaron por la denuncia por abuso sexual, Levinton describió su situación como "una pesadilla" y fue categórico respecto de cómo prefiere manejarla: sus abogados siguen el expediente, la discusión legal no se traslada a la pantalla y él no piensa abrir el tema en una nota individual. "Considero que la acusación es muy seria y eso merece seriedad", señaló antes de ingresar al estudio. La frase marca una frontera clara entre su trabajo en la televisión y un proceso judicial que, por el momento, sigue su curso en sede penal.

Hay que recordar que, en un descargo previo, el cantante ya habia negado haber mantenido una relación de pareja con la denunciante y había enmarcado el vínculo como algo breve. Esa postura, sumada a la decisión de delegar todo en sus letrados, configura la estrategia que eligió para atravesar el caso: hablar lo justo, no polemizar en público y reservarse el derecho de que sea la Justicia la que se expida. Para los televidentes, el dato concreto es otro: el próximo lunes, cuando el programa salga al aire con las grabaciones en las que participo, Levinton seguirá sentado en el jurado, con la misma lapicera y la misma tarea de siempre.

Si me permiten la recomendación de los viernes a la noche, yo les diría que miren Es mi sueño con el mismo entusiasmo con el que uno escucha un chamamé en una cocina correntina: prestando atención a la melodía, pero también a lo que se dice entre estrofa y estrofa. La vuelta de Levinto al jurado no es solo una noticia de chimentos, es la confirmación de que un tipo que lleva treinta años cantando sigue eligiendo subir a un escenario, ahora con una silla de plástico, una planilla y un micrófono, en lugar de quedarse en su casa esquivando cámaras. Y eso, más allá de los papeles judiciales que corren por separado, también dice algo de cómo se para un artista cuando la vida se le complica.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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