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La inflación pisó el freno en agosto, pero la comida y la pobreza siguen corriendo más rápido

El INDEC marcó 1,7% en el índice general, la marca más baja del año; sin embargo, los alimentos treparon 1,8% y la Canasta Básica Total saltó 2,6%, dejando en evidencia que el alivio todavía no llega a los hogares más vulnerables.

Por Ramona InsaurraldeCampo y ganadería · 11 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El Instituto Nacional de Estadística y Censos confirmó esta semana que el Índice de Precios al Consumidor avanzó 1,7% en agosto, el registro más bajo de 2024 y una señal que el Gobierno tomó como aire fresco después de varios meses con números todavía elevados. Aun así, cuando se baja del promedio general y se mira la realidad cotidiana de las familias, el panorama se vuelve bastante más incómodo, porque la comida volvió a subir levemente por encima del indicador general y la línea que separa a un hogar de la pobreza se movió con una velocidad mucho mayor.

Los alimentos y bebidas no alcohólicas treparon 1,8%, una décima por encima del 1,7% del índice general, un detalle chico en los papeles pero que pesa en el changuito de quienes todos los días cargan la bolsa. El dato más llamativo, sin embargo, fue el de la Canasta Básica Total, que mide lo mínimo que necesita una familia tipo para no caer bajo la línea de pobreza: esa canasta saltó 2,6% en agosto, prácticamente un 50% por encima del promedio, lo que vuelve a mostrar que la desaceleración del índice no se traduce de manera automática en una mejora concreta para los sectores de menores ingresos.

Tarifas y dólar: los otros termómetros del mes

El rubro que más empujó hacia arriba el índice en agosto fue el de servicios públicos, con un alza de 2,8%, lo que confirma que la quita de subsidios y los ajustes tarifarios siguen pasando la factura en el bolsillo, sobre todo en los hogares del AMBA donde la electricidad y el gas llegaron con las facturas más pesadas del año. En paralelo, el escenario cambiario aportó una cuota de calma relativa: el dólar minorista cerró el viernes a $1.530 en el Banco Nación, el mismo valor que la semana anterior, mientras que el promedio de entidades que difunde el Banco Central se ubicó en $1.531,73 para la venta y $1.480,30 para la compra.

El dólar informal, en tanto, se mantuvo en $1.545 y apenas ganó cinco pesos en toda la semana, una suba del 0,3% que los operadores describen como una virtual quietud. Detrás de esa estabilidad se vio un mercado mayorista muy activo: en el segmento de contado se operaron USD 835,4 millones, uno de los montos más altos del año, lo que hizo presión a la baja y dejó al mayorista cerrando en $1.508,50, con una caída de $4,50 respecto de la rueda previa. La lectura que hacen las mesas de dinero es que, con oferta abundante, el techo cambiario quedó momentáneamente contenido.

Construir y financiarse, cada vez más lejos

  • Construir una vivienda de 100 metros cuadrados demandó en agosto un desembolso superior a los 238 millones de pesos, según los indicadores privados que relevan costo de obra y materiales.
  • Con un ingreso medio formal, hacer frente a esa obra implica aproximadamente diez años de trabajo sin consumir un solo peso del salario, una cuenta que vuelve a mostrar la brecha entre el crédito hipotecario y los salarios en pesos.
  • Bancos y billeteras virtuales vienen recortando la oferta de préstamos personales y financiaciones en tarjeta ante una mora que, según las propias entidades, todavía no logra normalizarse.
  • La estrategia de las entidades pasa por endurecer los requisitos de acceso y privilegiar las refinanciaciones de deudas ya existentes, antes que abrir nuevos cupos de crédito al consumo.

En el fondo de todo esto aparece un dato que los números macro no siempre reflejan con claridad: los salarios perdieron poder de compra en los últimos años, los gastos fijos subieron y muchas familias terminaron recurriendo al financiamiento después de haber agotado el colchón de ahorros. Eso explica por qué, aun con una inflación que empieza a mostrar signos de desaceleración, las entidades financieras siguen siendo cautelosas y priorizan refinanciar la deuda existente antes que abrir el grifo del crédito nuevo.

Mientras tanto, las consultoras agropecuarias y las estaciones meteorológicas consultadas en la región pampeana vienen siguiendo con lupa las primeras señales del cambio de estación: los modelos de pronóstico empiezan a mostrar para las próximas semanas un patrón más inestable sobre el Litoral y la zona núcleo, con chances concretas de lluvias entre moderadas y abundantes, algo que podría empezar a darle algo de aire a la planificación forrajera de los próximos meses, aunque todavía es temprano para cantar victoria después de la última seca grande.

RI
Ramona InsaurraldeCampo y ganadería

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