Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

El Walkman dorado: Sony reinventa la obsolescencia con un reproductor de casi seis mil dólares

La marca japonesa presentó el NW-WM1ZM3, un equipo de alta fidelidad con chasis de cobre y tornillos bañados en oro que llegará al mercado en enero de 2027. La pregunta que sobrevuela al lanzamiento es si estamos ante un salto en la experiencia de audio o ante un objeto de lujo para unos pocos.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 1 h
El Walkman dorado: Sony reinventa la obsolescencia con un reproductor de casi seis mil dólares

Yo no me voy a cansar de repetirlo: la nostalgia tiene precio, y a veces ese precio es sideral. Porque miren lo que acaba de pasar: Sony acaba de presentar el NW-WM1ZM3, la nueva versión de su línea Walkman Signature Series, y el aparato en cuestión no es cualquier cosa, ni mucho menos. Estamos hablando de un reproductor de audio portátil de alta gama que llega al mercado con un precio de preventa de 5.899 dólares y que estará disponible, si todo se cumple como está previsto, en enero de 2027. Casi seis mil dólares por un reproductor de música. Hay que decirlo despacio para que la cifra entre bien, porque a mí todavía me cuesta asimilarlo.

Un chasis pensado para puristas del sonido

Pero acá no estamos frente a un capricho estético ni frente a un ejercicio de marketing vacío, y eso hay que reconocerlo. El nuevo Walkman de la marca japonesa está construido sobre un chasis de cobre libre de oxígeno, conocido en la jerga como OFC, con un nivel de pureza del 99,99 por ciento, maquinado con una precisión que la propia Sony describe como obsesiva. Los tornillos que unen las distintas piezas reciben un tratamiento especial de baja resistencia y, detalle que ya forma parte del ADN de esta línea, están bañados en oro. Según explica la compañía, ese acabado garantiza una conexión a tierra más estable, y el resultado, siempre en palabras de la firma, se traduce en graves más definidos, un escenario sonoro más amplio y unas frecuencias altas que se presentan, prometen, con una fluidez particular.

A mí esto me hace acordar a esas conversaciones de sobremesa que se daban en los años ochenta, cuando el "Chango" Farías Gómez explicaba que el verdadero sonido se construía en los detalles que casi nadie veía, en la madera del instrumento, en la cejilla, en el calce de la cuerda. El paralelismo no es caprichoso: tanto en el chamamé como en la alta fidelidad japonesa, lo que separa lo bueno de lo excelente está muchas veces en lo invisible, en lo que no se ve pero se siente.

  • Motor de remasterización DSD, una tecnología propietaria de Sony que procura recuperar información de las grabaciones digitales.
  • Pantalla táctil de 5,5 pulgadas para navegar por las bibliotecas de audio.
  • Batería con una autonomía de hasta 35 horas, pensada para sesiones de escucha prolongadas.
  • Sistema operativo adaptado para priorizar la reproducción de archivos en alta resolución.

A esos datos hay que sumarle un detalle que a los ojos de cualquier observador desprevenido puede parecer menor pero que a los melómanos de ley les va a dibujar una sonrisa: la presencia del motor de remasterización DSD, una tecnología propietaria de la casa que procura, en palabras simples, recuperar información de las grabaciones digitales y devolverles parte de la calidez del formato analógico. La pantalla táctil de 5,5 pulgadas permite moverse con cierta comodidad por bibliotecas que, en este segmento, suelen ser extensas. Y la batería, según los números oficiales, aguanta hasta 35 horas de reproducción continua, lo que en la práctica significa que uno puede irse el fin de semana a lo de la tía Rosa en el campo y volver sin haber tenido que recargar el aparato ni una sola vez.

Ahora bien, sería injusto no poner las cosas en perspectiva. No es la primera vez que Sony incursiona en este terreno: en 2022 la marca había lanzado el NW-WM1ZM2, un modelo que en su momento arrancó con un precio cercano a los 3.200 dólares y que hoy, con el correr de los años, se puede conseguir en el mercado de segunda mano por alrededor de 1.500 dólares, una cifra que, comparada con la del sucesor, suena casi razonable. Para los que siempre quisimos entrar al mundo de la alta fidelidad portátil y no nos animábamos por el desembolso inicial, el modelo anterior empieza a aparecer como una puerta de entrada más amable.

Una inversión, un capricho o un objeto de colección

Hay algo que me parece importante decir, y lo digo desde la honestidad más absoluta: el NW-WM1ZM3 no es un producto para todo el mundo, ni pretende serlo. Es, en los hechos, un objeto de colección tanto como un equipo de audio. El propio posicionamiento de la marca lo confirma: cuando una empresa decide que su reproductor de música va a salir al mercado con tornillos bañados en oro, no está compitiendo con el teléfono celular que todos llevamos en el bolsillo, está compitiendo con el reloj de pulsera que se hereda de generación en generación, con el anillo que se luce en una fecha especial, con ese tipo de adquisiciones que se hacen una vez en la vida y que quedan en la familia durante décadas.

Por eso, antes de cerrar esta nota, me permito compartir con ustedes una reflexión en primera persona, como suelo hacer cada vez que el tema lo amerita: si alguno de ustedes, queridos lectores, está pensando en dar el salto y tiene el dinero disponible para hacerlo sin desatender otras prioridades, mi consejo es que se acerque a un buen dealer de audio, que pruebe el equipo con sus propios auriculares y con su propia música, y que después decida con el bolsillo y con el oído. Y si el presupuesto no alcanza, no se aflijan: el modelo anterior sigue siendo una opción legítima, y la música, como bien nos enseñó don Andrés Chazarreta, no necesita de doradas paredes para sonar bien. Le basta con un buen silencio y con alguien que la escuche de verdad.

Y a vos, ¿te tienta pagar casi seis mil dólares por la experiencia de audio que promete este Walkman dorado, o sentís que el precio lo convierte directamente en un artículo de lujo fuera del alcance cotidiano? La conversación, como siempre, queda abierta.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

Te puede interesar