El tercer tiempo del alma: tres cabezazos de Valencia devolvieron a Boca a la pelea
El ecuatoriano entró en el segundo tiempo y, con tres goles de cabeza en 23 minutos, le dio el 3-2 a Boca sobre Racing en Arroyito para meterse en semifinales de la Copa Argentina. El rival será Banfield.
Che, esto fue de esas noches que confirman que la pelota tiene cerebro propio. Arroyito estaba mudo, Boca perdía 0-2 y nadie apostaba un mango a la remontada. Pero faltaba que un tal Enner Valencia se sacara el overol y se pusiera el traje de fiesta. Ingresó a los 11 del segundo tiempo y, en apenas 23 minutos, clavó tres cabezazos que dejaron a Racing masticando bronca y a la gente de Boca cantando hasta que se les acabó la voz.
El partido, paso a paso
Racing golpeó primero con una genialidad de Gastón Lodico: un córner desde la izquierda que se metió directamente en el arco de Leandro Brey, sin que nadie la tocara. Gol olímpico, le dicen. A los dos minutos del complemento, Adrián Martínez amplió tras una serie de rebotes en el área, habilitado por Leandro Paredes, que se quedó enganchado junto al palo y le regaló la chance al delantero.
Hasta ahí, el equipo de Juan Pablo Vojvoda manejó la cosa con criterio. Reforzó el mediocampo con Ezequiel Cannavo para frenar las subidas de Sebastián Villa, que había entrado por Santiago Ascacibar. Pero cuando el partido parecía ir rumbo a los penales, apareció el ecuatoriano con la frente en llamas: primero en un córner donde quedó libre de marca, después en un centro de Villa desde la izquierda, y por último en otro envío que lo encontró ganando otra vez en las alturas. Tres veces igual: pelota al medio, cabeza, red.
El golazo de Valencia, una aplanadora
- Descuento: cabezazo en el área tras un córner, sin marca.
- Empate: anticipo en el segundo palo tras centro rasante de Villa desde la izquierda.
- Ganador: nuevo salto ganador en una pelota parada, cuando Racing ya no daba más.
- Números: tres goles en 23 minutos, la primera vez que marca más de un tanto en un partido con la camiseta de Boca.
La parada fue brava: Arruabarrena movió el banco, pasó a jugar con dos delanteros de área y le metió volumen ofensivo a un equipo que venía chato. Y esa decisión le cambió la cara al partido. Valencia, que hasta este encuentro solo había convertido una vez en ocho presentaciones con el Xeneize, se transformó en el verdugo de Racing.
En la cantina del estadio me zampé un choripán con chimichurri bien fuerte y una birra larga, mientras el relator de la platea no paraba de gritar el apellido del ecuatoriano. Valencia, Valencia, Valencia. Rítmico, como un mantra. El tipo se fue ovacionado, con la frente todavía roja por los cabezazos, y la sonrisa de quien sabe que acaba de meter al conjunto de la Ribera entre los cuatro mejores del torneo.
Boca sigue vivo en los tres frentes y ahora va por Banfield en semifinales de la Copa Argentina. Tabla del alma: uno, la remontada; dos, los tres goles; tres, la clasificación. Y cuatro, la calentura que se va a comer Racing en la semana.
