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Jueves, 8 de octubre de 2026
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"El precio de la red": Sorkin regresa a Facebook con un Zuckerberg que no se saca el personaje ni en los cortes

El guionista de "La red social" asume la dirección de la secuela, prevista para octubre de 2026, y cuenta cómo Jeremy Strong construyó una interpretación tan absorbente que mantuvo la voz y la postura del creador de Facebook incluso fuera de cámara.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 16 d
"El precio de la red": Sorkin regresa a Facebook con un Zuckerberg que no se saca el personaje ni en los cortes

Me llega la noticia y, la verdad, se me viene a la memoria esa sensación que tenía cuando escuchaba por primera vez un chamamé de Tarragó Ros en la radio de la cocina de mi vieja: algo conocido, entrañable, que vuelve para instalarse otra vez en el living de la casa. "El precio de la red", la secuela de "La red social", no es un remake ni una repetición: es, en todo caso, la revisita de un personaje y de una época que quedaron grabados en la memoria colectiva de cualquiera que haya pisado una sala de cine entre 2010 y 2015. Y lo que vuelve, esta vez, viene con Aaron Sorkin otra vez al timón, ahora con el peso extra de sentarse en la silla del director mientras sostiene el lapicón del guion.

Una pieza complementaria, no una competencia

Porque a Sorkin le importa dejar algo en claro desde el arranque: "El precio de la red" no viene a pelearle el lugar a la película de David Fincher, sino a conversar con ella. La historia de Facebook que vimos hace quince años encontró un molde cinematográfico poderoso: un guion eléctrico, una dirección seca y precisa, una partitura que parecía escrita a pedido de Trent Reznor y Atticus Ross. Esta nueva entrega, en cambio, se propone como una pieza complementaria de aquella, y eso ya marca un tono distinto. No se trata de repetir el golpe, sino de abrir otra puerta sobre el mismo edificio.

El estreno en cines está anunciado para el 9 de octubre de 2026, así que todavía hay margen para que la maquinaria promocional vaya soltando de a poco las cartas. Lo que se conoce hasta ahora es que la trama se apoya en otro episodio de Facebook, aunque sin que se haya precisado todavía cuál es el acontecimiento puntual que organiza el relato. Esa indefinición, lejos de molestarme, me genera expectativa: es el equivalente cinematográfico a cuando un trovador te dice "voy a cantar un tema nuevo" y todavía no te adelanta la letra.

Jeremy Strong, o cómo no salir nunca del personaje

  • Realizó una preparación extensa por su cuenta antes de incorporarse al rodaje, trabajando la composición sin la presencia permanente del director en esa etapa inicial.
  • Modificó su voz y su forma de caminar para componer a Zuckerberg, y sostuvo esa caracterización incluso en los intervalos entre escenas, cuando la cámara ya no estaba rodando.
  • Mantenía una dinámica distante con sus compañeros de elenco durante las pausas, limitada a lo indispensable del trabajo, y Sorkin se encargó de avisarles con anticipación que esa conducta era parte del método y no un desaire personal.
  • El director vinculó esa decisión con la idea que Strong había construido sobre cómo se relacionaría el personaje con quienes lo rodeaban dentro de la ficción.

Yo a este tipo de decisiones las miro con el respeto del que escucha a un artesano del sur chaqueño explicarte por qué elige un tipo de madera y no otro para tallar un instrumento: puede sonar exagerado desde afuera, pero tiene su lógica interna. Sorkin, en lugar de pedirle al elenco que entendiera la distancia, la previsión. Les dijo, de antemano, que no esperaran a Jeremy Strong compartiendo mates y chistes entre tomas, porque el Jeremy que verían en los cortes seguiría siendo Mark Zuckerberg. Y esa fue, en los hechos, un modo de cuidar al grupo: explicar antes para no tener que explicar después. Me parece un gesto muy humano de un director que, cuando se lo propone, escribe escenas tan afiladas que a veces uno se olvida que del otro lado hay un tipo con humor y con códigos.

“No debían esperar que Strong compartiera bromas o momentos de distensión entre tomas. Esa conducta corresponde a una elección interpretativa, y la anticipé a los otros intérpretes porque era parte de cómo había pensado al personaje.”Aaron Sorkin

Un director que vuelve a un viejo conocido

Lo que más me interesa destacar, en esta primera lectura, es que Sorkin vuelve a un terreno que conoce como pocos. Ya escribió el guion original de "La red social" y ganó un Oscar por eso. Ahora se anima a dirigir la secuela, con la mochila de tener que dialogar con una película que ya es un clásico moderno. Y elige como protagonista a un actor que viene de construir papeles tan intensos como los de "Succession", donde Kendall Roy le valió reconocimiento mundial. La combinación, al menos sobre el papel, tiene la textura de un encuentro entre dos obsesivos: uno que escribe como si cada parlamento fuera el último, y otro que vive el personaje como si no existiera un afuera posible. Resta ver cómo se traduce eso en pantalla, pero la promesa está ahí, intacta.

Si me preguntan a mí, les digo que voy a estar en la sala el 9 de octubre de 2026, con el mismo ánimo con el que uno va a ver a un conjunto de música litoraleña que tiene un disco nuevo después de muchos años: sin pedirle que sea igual al anterior, pero esperando que conserve ese ADN que lo hizo especial. Facebook ya pasó por el cine una vez y dejó huella; ahora le toca a "El precio de la red" mostrar si la historia tiene más para dar. Mi recomendación, mientras tanto, es volver a ver "La red social" con ojos frescos, porque esta secuela no se entiende sin esa conversación previa. Y si se cruzan con algún chamamé de fondo en la sala de espera del cine, no se sorprendan: a veces el río vuelve, y trae cosas nuevas.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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