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Jueves, 8 de octubre de 2026
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El Pirata se llevó el clásico en una baldosa y dejó a Talleres con la bronca en la garganta

Belgrano ganó 1 a 0 en el Kempes con un gol de Ramiro Hernández, que entró desde el banco y facturó en la única que tuvo. El arquero Manuel Vicentini fue figura y los palos le dijeron que no a la T en al menos dos oportunidades.

Por Damián AñazcoDeportes · · hace 3 d
El Pirata se llevó el clásico en una baldosa y dejó a Talleres con la bronca en la garganta

Arrancamos con lo que hay que arrancar: el clásico de Córdoba es del Pirata. Belgrano se impuso 1 a 0 a Talleres en el estadio Mario Alberto Kempes, donde le tocó hacer de visitante por la undécima fecha del torneo Clausura, y se llevó tres puntos que valen oro. Y no, no fue una joyita de fútbol: fue coraje, oportunismo y un arquero que cuando la noche se puso brava, la atajó.

El gol del pibe que entró y la embocó

La diferencia llegó a los 41 minutos, en una jugada que arrancó con Talleres yendo para adelante. Belgrano recuperó, salió rápido por la izquierda, metió el centro al área y, después de un par de rebotes, la pelota le quedó servida a Ramiro Hernández, que había ingresado desde el banco en lugar de Francisco González Metilli. El delantero no perdonó: la empujó adentro y desató el delirio celeste. Primer gol con esta camiseta para el que ya se ganó el mote del Killer de la fecha, por lo menos hasta el próximo partido.

Vicentini, el muro

Decime vos si no es para ponerle un altar. Manuel Vicentini fue figura y un poco más. Le sacó por arriba un cabezazo de Valentín Depietri, que había conectado un centro de Rick en el segundo palo. Después le metió las manos a un tiro libre de Giovani Baroni, un pibe de 17 años que acababa de entrar y que casi la mete de otro partido. Y ojo, porque los palos también trabajaron para el Pirata: un zurdazo de Rick hizo temblar el poste y Lucas Zelarayán, de derecha desde el borde del área, estrelló otro remate que se paseó por toda la línea de gol sin querer entrar.

  • Rick: zurdazo al palo que dejó mudo al Kempes.
  • Diego Valoyes: dos cabezazos que se fueron desviados, uno con el arco libre tras salida de Vicentini.
  • Lucas Zelarayán: tiro de derecha que besó el poste y se fue por la línea.
  • Giovani Baroni: el juvenil de 17 años que casi la rompe con un tiro libre al travesaño.

La previa cantinera

En la cancha se comió poco y nada, pero en la tribuna se comió todo. Confieso que antes de que la pelota empezara a rodar me zampé un sándwich de milanesa con chimichurri en la cantina de siempre, el de la esquina de siempre, con el pan de siempre. Y acá va una confesión de parcial: estaba seguro de que la cosa se complicaba. Pero no. Este Belgrano, el de Zielinski, tiene más calle de la que muchos le reconocen. Manejó los cambios con cabeza: sacó a Lucas Passerini para meter a Nicolás Fernández, después movió el banco con Benítez, Longo y Velázquez para refrescar y aguantar. Talleres intentó, empujó, se quedó con la pelota, pero no le alcanzó. Le faltó el gol que sí encontró el Pirata.

Talleres, con Diego Valoyes y Rick como puntas de lanza, también tuvo lo suyo. Generó, llegó, pero no pudo con Vicentini y tampoco tuvo la fortuna de los palos. Omar De Felippe se fue con la bronca lógica de un clásico perdido en el arco de enfrente. El equipo de barrio Jardín acumula preguntas que responder en la semana, sobre todo en la definición, donde sigue sin encontrar el gol con la regularidad que necesita. Por ahora, en el Pirata festejan como si fuera una final. Y con razón.

Y así se va esta fecha, amigos. Belgrano ganó el clásico, le dio una mano a su gente y, por ahora, le sonríe a la tabla. Que no es poca cosa.

DA

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