El último round de Sir Charles: Barkley cuelga el micrófono y la TNT pierde a su boxeador de las noches de NBA
Tras más de 25 años frente a las cámaras, el exjugador confirmó que la próxima temporada será la última en Inside the NBA. Su salida queda atada a lo que haga Ernie Johnson, el conductor que lo convenció de extender dos campañas más.
Digan lo que quieran, pero en este oficio las despedidas no se anuncian: se masticaban en el aire, en ese silencio raro que solo aparece cuando se va uno de los grandes. Y Charles Barkley, el ala pivote que se reinventó como la lengua más filosa de la televisión estadounidense, ya puso fecha de vencimiento a su paso por Inside the NBA.
El propio Sir Charles confirmó que la próxima temporada de la liga será la última en la que se lo verá ocupando su silla del panel. La aclaración, casi una cláusula, lleva nombre y apellido: Ernie Johnson. El conductor histórico del programa le había pedido que estirara su estadía dos campañas más, y Barkley aceptó sin chistar.
Un cuarteto irrepetible
Cumplido ese plazo, el retiro se dará por hecho, salvo que Johnson cambie de opinión. Ambos se consideran un "paquete completo" dentro del programa, lo que explica por qué la salida de uno arrastra indefectiblemente la del otro.
El programa nació en 1989, cuando TNT se quedó con los derechos de transmisión de la NBA. Ernie Johnson se subió al escenario en 1990, Kenny Smith aterrizó en 1998 y Barkley completó el pase dos años después. En 2011 llegó Shaquille O'Neal y se armó el cuarteto que cambió para siempre la manera de analizar básquet en la pantalla chica.
- Ernie Johnson: conductor desde 1990, la voz que ordena el caos.
- Kenny Smith: el exbase campeón que aporta el ojo táctico.
- Charles Barkley: la opinión sin filtro, el golpe de humor.
- Shaquille O'Neal: el showman que convirtió cada bloque en un número propio.
Hasta la mudanza de TNT a ESPN respetó al grupo. Barkley decidió seguir junto a sus compañeros históricos y no romper la química que tardaron más de dos décadas en construir. Una rareza en un medio que acostumbra descartar a sus figuras en cuanto bajan los ratings.
La pregunta que queda flotando
Ahora bien, ¿quién va a reemplazar esta dinámica? Porque juntar a cuatro tipos que se conocen, se bancan y se cargan delante de cámara no se improvisa. Lo que dejaron Barkley, Johnson, Smith y O'Neal no se mide en contratos: se mide en silencios cómplices, en chistes internos y en esa manera de mirar el juego que solo aparece cuando hay confianza real. Difícilmente la televisión estadounidense vuelva a tener un panel así.
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