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Jueves, 8 de octubre de 2026
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El fiado vuelve a ser la moneda del mostrador: 9 de cada 10 hogares debieron financiarse para comer en septiembre

El Informe Económico y Social del IETSE registró que un 88,8% de los hogares relevados recurrió a alguna forma de crédito para comprar alimentos, en un mes donde la inflación mensual volvió a acelerarse al 2,1% y la Canasta Básica Total superó los dos millones de pesos.

Por Ramona InsaurraldeCampo y ganadería · · hace 3 d
El fiado vuelve a ser la moneda del mostrador: 9 de cada 10 hogares debieron financiarse para comer en septiembre

En el mostrador de la dietética del barrio, en la carnicería de la esquina o en el almacén de ramos generales, la cuenta vuelve a saldarse de la misma manera que en las últimas crisis que nos dejó la economía argentina: con una firma en el cuaderno o con la promesa de pagar a fin de mes. El Informe Económico y Social del IETSE correspondiente a septiembre de 2026 arrojó que el 88,8% de los hogares relevados necesitó algún tipo de financiamiento para adquirir alimentos, una fotografía que describe con crudeza cómo se reorganizó el consumo en la Argentina de los cuarenta a los sesenta, ese segmento de lectores que recordará muy bien los anaqueles raleados de otras secas largas.

El fiado volvió a ubicarse en el primer lugar, con un 38,4% de las respuestas, seguido muy de cerca por las tarjetas de crédito, que concentraron el 36,5% de los casos. Otro 13,9% tomó préstamos específicamente para pagar comida, una decisión que deja en evidencia hasta dónde se estiró la planificación financiera de las familias. El informe también consignó que el 28,5% de los hogares debió pedir dinero para cubrir gastos básicos, mientras que el 61,3% aseguró que podría mantenerse menos de una semana sin ingresos y un 32,7% apenas resistiría entre una semana y un mes, números que dibujan un colchón de ahorros prácticamente inexistente en la mayoría de los casos consultados.

La mesa se achicó antes que el presupuesto

Cuando se les preguntó si habían podido acceder a todos los alimentos que necesitaban, sólo el 42,4% respondió de manera afirmativa. El 57,6% restante señaló algún tipo de dificultad o restricción, un universo donde la falta de plata se tradujo en menos comida y, en muchos casos, en porciones más chicas. En los hogares con menores a cargo, el 28,6% reconoció que algún niño, niña o adolescente comió menos durante septiembre por falta de dinero, un dato que golpea de lleno en la sensibilidad de cualquier mesa familiar. La situación tampoco quedó limitada a los más chicos: en el 39,1% de los hogares alguna persona adulta redujo voluntariamente su propia comida para que alcanzara para el resto, un ajuste silencioso que suele pasar inadvertido en las estadísticas macro pero que se repite en las cocinas de todo el país.

Precios al alza y ventas en baja

  • La inflación mensual de septiembre fue del 2,1%, contra el 1,8% de agosto, lo que interrumpió la desaceleración de los meses previos.
  • La inflación acumulada de 2026 se ubicó en 24% y la interanual alcanzó el 32,8%.
  • La Canasta Básica Total del hogar de referencia llegó a $2.076.505 y marca la línea de pobreza.
  • La Canasta Básica Alimentaria se situó en $1.130.236 y define el umbral de indigencia.
  • Las ventas de alimentos y bebidas en comercios de proximidad cayeron 8,3% interanual en volumen.

La combinación de estos indicadores configura un escenario donde el precio del kilo de pan, del asado o del sachet de leche dejó de discutirse sólo en términos de poder adquisitivo y pasó a negociarse en la ventanilla del crédito. Volver a recurrir al fiado, después de décadas en las que parecía una práctica en retirada, no es un dato menor: significa que los circuitos formales de financiamiento están dejando afuera a una porción creciente de familias, que vuelven a apoyarse en el almacenero de confianza, en la señora de la verdulería, en ese pacto de palabra que sobrevive debajo de la economía bancarizada. Para quienes transitamos la última seca grande, la imagen del cuaderno con las cuentas pendientes resulta conocida, y septiembre de 2026 la trajo otra vez a primer plano.

Mirando hacia adelante, los pronósticos de lluvias para las próximas semanas en la zona pampeana vuelven a generar expectativas en el sector productivo, donde un eventual alivio en el perfil hídrico podría descomprimir parte de la presión que hoy soportan tanto el bolsillo urbano como el bolsillo rural. Mientras tanto, el termómetro de la calle marca lo que el informe del IETSE se encargó de traducir en números: la comida, otra vez, se paga con algo más que plata, y la mesa familiar, otra vez, se sirve con menos de lo que se quisiera.

RI
Ramona InsaurraldeCampo y ganadería

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