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El farol piramidal que inventó Nolan para no prender fuego Troya

Un LED con forma de pirámide, fabricado en Beijing y probado en Marruecos, terminó siendo la fuente de luz nocturna de toda la película. La historia del Pyrahedron, según su director de fotografía.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · 6 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Les confieso que hace años que no me encuentro con una solución técnica tan de novela artesanal como la que rodeó el primer día real de cámara de "La Odisea", la nueva apuesta de Christopher Nolan: cuando el equipo se plantó en Aït Benhaddou, aquel pueblo de adobe que el cine ya nos había acostumbrado a ver en "Gladiator" y en "Juego de tronos", el problema no era la actuación de los extras ni la dirección de los guerreros, sino algo mucho más elemental: cómo se hacía para iluminar un sitio enorme de noche con aspecto de incendio, sin incendiar literalmente el set.

Porque el asedio a Troya, que terminó siendo la primera secuencia rodada de la película, exigía reconstruir el Templo de Atenea y llenar el cuadro de cientos de figurantes. La luz debía envolver la escena en 360 grados y parecer fuego, algo que los focos convencionales no podían resolver y que el fuego real, por una cuestión de sentido común en un set de esas dimensiones, quedó directamente descartado. Ahí, en ese cruce entre lo que se necesitaba y lo que existía en el mercado, empezó la aventura.

Un invento a medida, entre el taller y la ruta

El director de fotografía Hoyte van Hoytema, un viejo conocido de Nolan con quien ya había trabajado en "Dunkerque" y "Tenet", y el programador de panel Noah Shain terminaron armando a medida lo que bautizaron Pyrahedron: una pirámide LED portable, hecha con tres triángulos equiláteros de poco menos de un metro de lado. Cada cara lleva seis circuitos hexagonales y seis LED COB por circuito, lo que da 36 píxeles por cara; los tres triángulos ensamblados emiten luz en tres dimensiones, algo que ningún panel plano podía ofrecer. El proyecto viajó hasta Beijing para su fabricación y volvió en dos versiones, una fija y otra inteligente, que admitían hasta reproducir videos de llamas reales a baja resolución.

“Me pregunté si podríamos crear una fuente de fuego impresionista que se comportase exactamente como el fuego, que tuviese más o menos la misma forma, que se pudiese mover con facilidad y que estuviese alimentada con baterías.”Hoyte van Hoytema, director de fotografía de "La Odisea"
  • Tres triángulos equiláteros de menos de un metro por lado, con 36 píxeles LED por cara y emisión de luz en 360 grados.
  • Dos versiones salidas de fábrica: las llamadas "Dumb Pyra", con un patrón de fuego fijo al conectarlas a una batería, y las "Smart Pyra", con 36 aspectos distintos y control desde consola de luces.
  • Fijación versátil en el set: adheridas a paredes, atornilladas a estructuras o simplemente apoyadas en el suelo, gracias a su geometría estable y a su bajo peso.
  • Exposición estimada de T4 a unos tres metros con ISO 500, suficiente para las necesidades del rodaje nocturno.

Lo que me sigue conmoviendo de esta historia es esa cosa muy de oficio que tiene: un problema concreto, un director de fotografía que se sienta a pensar con un programador y termina dibujando una pirámide de luz. A mí, que vengo siguiendo rodajes argentinos donde muchas veces la solución es un caño con una vela, la idea de un LED portátil con forma de tetraedro me suena casi a ciencia ficción de taller de pueblo.

En el set, las llamadas Pyra se pegaban a las paredes, se atornillaban a las estructuras o simplemente se apoyaban en el piso, y lo que había nacido como un parche para la noche troyana en Marruecos se terminó colando en todas las escenas nocturnas de la película. "Las unidades eran creíbles, se podían producir en masa y eran fáciles de transportar y de manejar. Se convirtieron en nuestra luz de preferencia para todas las escenas nocturnas", resumió el propio van Hoytema, que entre colegas suele ser conocido simplemente como Hoyte, un holandés con apellido compuesto que ya tiene un lugar propio en la historia de la iluminación cinematográfica. Si les interesa que sigamos desmenuzando los entretelos técnicos de esta producción, como siempre les digo, el formulario de sugerencias está abierto: cuéntenme qué quieren saber y vamos por ello.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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