Viernes, 11 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Economía /

El empleo registrado perdió 354.128 puestos desde noviembre de 2023 y la industria acumula 20 meses en retroceso

El sistema previsional argentino registró en junio una nueva caída mensual del 0,1%, con pérdidas en el sector privado, el público y el personal doméstico, mientras que el monotributo fue el único segmento que creció. Los datos de julio muestran estabilización, aunque explicada por una menor contratación y no por una mejora genuina del mercado laboral.

Por Rubén ArandaEconomía regional · 11 de septiembre de 2026 · hace 1 h

354.128 puestos de trabajo formal menos es el saldo que arroja el mercado laboral argentino entre noviembre de 2023 y junio pasado, según informó la Secretaría de Trabajo sobre la base del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Se trata de una contracción acumulada que atraviesa al sector privado, al empleo público y al personal de casas particulares, en un contexto en el que el monotributo constituye la única categoría en expansión.

Los números de junio

El empleo asalariado registrado cerró junio con una baja mensual del 0,1%, equivalente a 12.260 trabajadores menos respecto de mayo. En la comparación interanual, la contracción alcanzó el 1,5%. El sector privado perdió 6.261 puestos en el mes, lo que representa una caída del 0,10%; el sector público recortó 5.127 empleos (0,15%); y el personal de casas particulares retrocedió en 872 posiciones (0,20%). En sentido contrario, el monotributo sumó 4.360 inscritos en el mes, con un alza del 0,20%.

El detalle desde noviembre de 2023

  • Sector privado: 246.312 puestos menos, una caída del 3,9%.
  • Sector público: 87.629 puestos menos, una baja del 2,5%.
  • Personal de casas particulares: 20.187 puestos menos, una contracción del 4,3%.
  • Monotributo: 169.026 inscritos adicionales, con un incremento del 8,3%.

El contraste entre la caída del empleo asalariado y el avance del monotributo fue interpretado por los analistas consultados como un reflejo de la búsqueda de herramientas alternativas de formalización por parte de trabajadores que pierden su inserción bajo relación de dependencia.

Sectores más afectados y comparación interanual

Por ramas de actividad, la industria manufacturera acumula 20 meses consecutivos de variaciones negativas y el comercio, 13. En junio, los mayores descensos mensuales se concentraron en servicios comunitarios, sociales y personales (0,5%), intermediación financiera (0,4%) y hoteles y restaurantes (0,3%). En el otro extremo, las actividades inmobiliarias, la pesca y la minería mostraron leves mejoras. En la comparación con junio de 2025, el empleo asalariado privado se contrajo 1,9%, equivalente a 121.000 personas menos; el empleo público retrocedió 0,9%, con 30.500 trabajadores menos; y el personal doméstico creció 0,8%, con 3.500 adicionales.

“El sector privado encadena 13 meses consecutivos de retracción y los niveles actuales se ubican en parámetros similares a los de fines de 2014.”Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma

Lo que muestran los datos de julio y lo que aún no se conoce

El SIPES se define como el Sistema de Información y Seguimiento de Políticas de Empleo Sintetizadas, una herramienta de la Secretaría de Trabajo que agrupa las principales series del mercado laboral argentino. De acuerdo con ese relevamiento, los indicadores de julio para los principales aglomerados urbanos adelantaron cierta estabilización del empleo. Sin embargo, la propia Secretaría de Trabajo aclaró que ese freno no responde a una disminución de las desvinculaciones, sino a una menor cantidad de nuevas contrataciones por parte de las empresas, lo que mantiene latente el riesgo de un deterioro adicional si las condiciones de actividad no se revierten.

Lo que todavía no se conoce es si esa estabilización observada en los aglomerados urbanos durante julio se sostendrá en los próximos meses o si derivará en un nuevo ciclo de caídas una vez que concluya el efecto del menor ritmo de ingresos a las plantillas. Tampoco están disponibles datos desagregados que permitan cuantificar el impacto diferencial de la pérdida de empleo formal según regiones del país o según el tamaño de las empresas, un dato que podría aportar mayor precisión al diagnóstico que hoy ofrecen las cifras agregadas del SIPA.

RA
Rubén ArandaEconomía regional

Te puede interesar