Saltar al contenido
Jueves, 8 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

El corazón también avisa por la mandíbula, el brazo o la panza: las señales que las mujeres suelen pasar por alto

Una cardióloga británica repasó los síntomas cardíacos que pueden confundirse con estrés, menopausia o una indigestión, y explicó cuándo conviene ir directo a una guardia. Una guía para prestar atención al cuerpo sin alarmarse de más.

Por Paola MezaSociedad y vida · · hace 17 d
El corazón también avisa por la mandíbula, el brazo o la panza: las señales que las mujeres suelen pasar por alto

Me lo contaba la semana pasada Laura, 52 años, vecina de Lanús, mientras esperábamos el colectivo en la puerta de la escuela de su hija menor: "Yo venía cansada hacía meses, pensaba que era el trabajo y la menopausia, hasta que un día me dolió la mandíbula subiendo dos tramos de escalera por la oficina y casi no llego a la parada". Laura todavía no fue al cardiólogo. Le prometió a su marido que pide turno esta semana. Esa conversación vuelve cada vez que aparece una noticia como la que difundió estos días la cardióloga Shrilla Banerjee, consultora del Hospital London Bridge, en el Reino Unido, que puso el foco en un problema conocido por los especialistas pero poco instalado en la conversación cotidiana: los síntomas cardíacos en mujeres suelen ser distintos a los clásicos de los hombres, y por eso se llegan a atribuir al estrés, a la digestión o a los cambios hormonales, con consecuencias que pueden ser graves.

La especialista británica resumió algo que repiten las guías internacionales: el dolor de pecho no es la única señal de alerta. Un cansancio intenso al tender la cama, una molestia que se repite al subir escaleras o una indigestión que aparece de madrugada pueden tener origen cardíaco. Lo que define la sospecha, según Banerjee, es el patrón: que el síntoma aparezca de manera reiterada durante el esfuerzo físico, sin otra explicación evidente, y que se combine con dolor o molestia en el pecho.

Dólores que vienen de lejos y se sienten lejos del pecho

Banerjee describió que el malestar puede ubicarse en la mandíbula, el cuello, los hombros, la espalda o uno o ambos brazos, incluso sin que haya dolor en el pecho. La explicación es fisiológica y ayuda a entender por qué el corazón se hace sentir tan lejos de donde uno lo imagina: cuando el músculo cardíaco recibe menos oxígeno del que necesita, transmite señales dolorosas a la médula espinal. Como esas vías comparten conexiones con otras regiones del cuerpo, el cerebro termina registrando la molestia en un hombro, un brazo o la mandíbula. Es lo que en la clínica se conoce como dolor referido, y suele ser una de las trampas más comunes en los cuadros cardíacos femeninos.

Cuando el corazón se disfraza de estómago

La especialista también advirtió sobre las señales digestivas. Recomendó consultar cuando la acidez o la indigestion surgieran sin relación con las comidas o en horarios poco habituales, por ejemplo, durante la madrugada. Contó el caso de una paciente con episodios de eructos y malestar digestivo que terminó necesitando stents por una enfermedad coronaria grave, detectada mediante un angiograma. La repetición del síntoma y la falta de relación con lo que se comió son, según la cardióloga, las pistas para encender la alarma.

Las señales que sí o sí piden guardia

  • Sudores fríos, náuseas, mareos o sensación de pánico acompañados de dolor o molestia en el pecho.
  • Dolor cardíaco que se siente como punzadas o pellizcos, y no necesariamente como una presión clásica en el centro del pecho.
  • Molestias que aparecen con el esfuerzo y se repiten en forma sostenida, aunque desaparezcan con el reposo.
  • Antecedentes personales o familiares de enfermedad cardiovascular sumados a alguno de los síntomas anteriores.

Menopausia y corazón: el silencio que puede costar

Banerjee señaló que después de la menopausia aumenta el riesgo cardiovascular: la disminución de estrógenos se vincula con cambios en la presión arterial, en el colesterol y en la acumulación de grasa abdominal. Por eso recomendó controles periódicos de presión y colesterol, y prestar atención a la superposición de síntomas con los menopáusicos, una de las razones por las que las mujeres suelen demorar la consulta. Para la especialista, prestar atención a las molestias, registrar su repetición y anotar las actividades que las desencadenan es el primer paso para distinguir una alerta cardíaca de un mal día.

Vuelvo a Laura y a su frase en la parada del colectivo. El karu, que en guaraní quiere decir "dolor", se parece bastante a esas señales que el cuerpo manda cuando algo no anda bien: a veces grita, pero muchas veces susurra desde un lugar inesperado. Si una molestia se repite al subir escaleras, al cargar bolsas o al hacer la cama, y aparece acompañada de cansancio fuera de lo habitual o de una indigestión sin causa clara, la consulta no es exageración: es cuidarse. Y si en algún momento aparece dolor en el pecho con sudores fríos, náuseas o sensación de pánico, la indicación es concreta: a la guardia, sin esperar a que se pase. Como me dijo Laura antes de subir al bondi: "Cuando el cuerpo te avisa, lo peor que podés hacer es hacerte la sorda".

PM
Paola MezaSociedad y vida

Te puede interesar