Saltar al contenido
Miércoles, 14 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

El chamamé que Stephen King nunca quiso que se escuchara: a casi medio siglo de «Rabia», el libro que el terror más retiró

En 1977, un escritor universitario publicó bajo seudónimo una novela sobre un chico que entra a su escuela con un arma. Casi dos décadas después, el libro apareció en las mochilas de varios jóvenes que cometieron masacres en sus colegios. El autor tomó una decisión sin precedentes: sacar su propia obra del mercado y blindarla para siempre del cine y la televisión. Aquí, la historia de cómo el miedo a ser parte del horror cambió la vida y el catálogo del maestro del horror.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 2 h
El chamamé que Stephen King nunca quiso que se escuchara: a casi medio siglo de «Rabia», el libro que el terror más retiró

Iré al principio de todo, como cuando uno se sienta a la mesa y pide un chamamé antes de empezar a charlar. El tema de hoy es «Rabia» («Rage», en inglés), la novela que Stephen King escribió cuando todavía era un muchacho que cursaba la universidad, allá por los años setenta, y que publicó en 1977 con el seudónimo Richard Bachman. Nadie la recuerda como un best seller: pasó sin hacer demasiado ruido, firmada por un autor imaginario que el propio King se inventó para ver si podía sobrevivir sin su nombre. Pero lo que importa de esa novela no es su calidad ni su lugar en la estantería: importa lo que pasó cuando algunos lectores la tomaron demasiado en serio.

Un libro en las mochilas de los tiradores

La novela cuenta la historia de Charlie Decker, un estudiante expulsado de su instituto que, como respuesta al castigo, toma un arma de fuego de su casillero, mata a varias personas y toma rehenes. King la escribió cuando todavía estaba formándose, en una época en la que las matanzas en colegios norteamericanos no formaban parte de la conversación cotidiana. Pero el mundo cambió, y lo que alguna vez fue un thriller psicológico de campus empezó a aparecer, con una frecuencia que al propio King lo dejó helado, en las pertenencias de jóvenes involucrados en tiroteos escolares en Estados Unidos.

El caso que terminó de decidirlo fue el de Michael Carneal, que en 1997 mató a tres personas en su colegio y tenía un ejemplar de «Rabia» entre sus cosas. «Al menos dos chicos que estuvieron involucrados en tiroteos escolares tenían el libro», reconoció el propio King en entrevistas posteriores. Ahí fue cuando el escritor entendió que la novela había dejado de ser un papel entre millones: se había convertido en parte de un escenario de fantasía para algunos adolescentes perturbados, y eso le resultaba insoportable.

La decisión de retirar el libro y bloquear el cine

A partir de ese momento, King hizo algo que casi ningún autor famoso había hecho antes: solicitó que la obra dejara de publicarse. Y fue más allá: prohibió terminantemente cualquier adaptación cinematográfica o televisiva, porque retirar el texto y al mismo tiempo autorizar una película o una serie habría sido, según su razonamiento, una contradicción absoluta. Si la idea era sacar al libro de la circulación para que nadie más lo usara como inspiración para un acto violento, dejar que Hollywood lo llevara a la imagen habría tirado abajo toda la decisión.

“No quería que «Rabia» fuera uno de esos aceleradores. Sentí que era parte de eso, se convirtió en parte de un escenario de fantasía con estas personas y no quería que le pasara a nadie más.”Stephen King

En sus declaraciones, King siempre fue cuidadoso de no cargar toda la culpa sobre los libros y las películas. Sostiene, con razón, que la enorme mayoría de quienes consumen material violento no actúan de forma violenta: somos millones y decenas de millones los que vemos películas de terror, leemos novelas de asesinos seriales y jugamos a videojuegos de disparos sin que se nos cruce por la cabeza la peor idea posible. Pero el escritor reconoce que existe un subgrupo muy reducido de personas en las que ciertos contenidos pueden operar como catalizadores, como un detonante que termina de empujar a alguien que ya estaba al borde. Y fue por ese grupo, precisamente, que decidió retirar «Rabia».

El ensayo «Guns» y la cuestión de la Primera Enmienda

En 2013, King volvió sobre el tema en el ensayo «Guns», un texto donde abordó su posición sobre el control de armas en Estados Unidos y donde explicó con más detalle los motivos que lo llevaron a sacar la novela del mercado. Ahí señaló algo que a mí, particularmente, me parece de una honestidad conmovedora: la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana le daba el derecho legal de mantener el libro en circulación, nadie podía obligarlo a retirarlo, pero su responsabilidad moral como escritor le imponía lo contrario. Es decir: pudo haberlo dejado publicado, amparado en la libertad de expresión, y eligió no hacerlo. Optó por el camino más difícil, que es el de renunciar a una obra propia para que esa obra no le haga daño a nadie más.

  • «Rabia» se publicó en 1977 bajo el seudónimo Richard Bachman y nunca fue un best seller.
  • El caso que motorizó la decisión fue el de Michael Carneal, que en 1997 mató a tres personas en su colegio y tenía la novela.
  • King prohibió cualquier adaptación cinematográfica o televisiva, además de retirar el libro de la circulación.
  • El razonamiento del autor: aunque la mayoría de los lectores no se ve empujada a la violencia, existe un pequeño grupo para el que ciertos textos funcionan como catalizadores.
  • En el ensayo «Guns» (2013), King explicó que la Primera Enmienda le permitía legalmente mantener el libro publicado, pero que su responsabilidad moral le imponía retirarlo.

Cierro esta nota como suelo cerrar las mías, con una recomendación en primera persona: si alguna vez se cruzan con un ejemplar usado de «Rabia» en una feria de libros o en una tienda de saldo, no se asusten, porque hoy por hoy es una rareza casi imposible de conseguir en idioma inglés, justamente porque King bloqueó su reedición. Pero si lo encuentran, dense cuenta de que están frente a un objeto extraño en la historia de la literatura: un libro que su propio autor considera valioso, pero al mismo tiempo demasiado riesgoso como para dejarlo dando vueltas por el mundo. A mí, como lector y como periodista, esa decisión me parece una de las más valientes que un escritor haya tomado jamás, y me deja pensando en cuántos autores, en este mundo tan atravesado por la violencia, deberían hacerse la misma pregunta que se hizo el viejo Stephen King: ¿vale la pena mantener publicada una obra si sabemos que puede lastimar a alguien? Les dejo la inquietud, y nos vemos en la próxima nota.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

Te puede interesar