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El Chaco quiere tejer una red de salud mental que no deje a nadie solo después de una crisis

Un proyecto que se debate en la Legislatura provincial propone ordenar bajo un mismo paraguas a los equipos que ya atienden en el territorio, sumar nodos regionales y garantizar urgencias todo el año. Si prospera, el Ministerio de Salud tendrá seis meses para presentar un plan con metas a cinco años.

Por Paola MezaSociedad y vida · 11 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Te imagino a Marta, una vecina de Resistencia de 52 años, contando en la vereda, mientras acomoda la bolsa del súper, que a su hijo de 19 lo atendieron en el hospital después de una crisis de angustia, pero que cuando volvió a la casa nadie volvió a llamarlo para ver cómo seguía. Esa escena, repetida en miles de familias del norte argentino, es exactamente lo que un proyecto que empezó a debatirse en la Legislatura del Chaco intenta empezar a revertir, y se entiende mejor cuando uno se pone a charlar con la gente de a pie, como me gusta hacer cuando tengo que contarles lo que pasa en nuestra provincia.

La iniciativa, que lleva el nombre formal de Red Provincial de Salud Mental Comunitaria, no nace de la nada ni propone inventar la rueda: lo que busca, en criollo, es organizar bajo un mismo esquema a los dispositivos, los programas y los profesionales que ya vienen trabajando en el sistema público chaqueño, que son muchos y dispersos, y darles una estructura común para que la atención no quede dependiendo del barrio o del hospital que te tocó en suerte. Eso me parece clave, porque cuando uno escucha "red" piensa en algo abstracto, pero en realidad lo que está detrás es algo bien concreto: que un paciente del Impenetrable chaqueño no termine atendido de manera muy distinta a uno de Resistencia o de Presidencia Roque Sáenz Peña.

Nodos regionales y equipos interdisciplinarios

El proyecto plantea dividir al Chaco en nodos regionales de salud mental, alineados con las regiones sanitarias que ya existen, y en cada uno se deberá relevar cuál es la situación real de la población, qué servicios funcionan y dónde están las barreras de acceso, que suelen ser las mismas de siempre: la distancia, la falta de profesionales y, sobre todo, el bolsillo. Progresivamente, cada nodo deberá incorporar equipos interdisciplinarios con psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, terapistas ocupacionales y acompañantes terapéuticos, una composición que en el lenguaje de los pasillos de los hospitales suele describirse como un equipo "completo", y que en la práctica marca la diferencia entre atender una urgencia y empezar a construir un proceso de cuidado.

  • Consultas ambulatorias en centros de salud y hospitales.
  • Visitas domiciliarias para llegar a quienes no pueden trasladarse.
  • Intervenciones en crisis y seguimiento posterior a internaciones.
  • Centros comunitarios, hospitales de día y espacios de rehabilitación psicosocial.
  • Dispositivos de acompañamiento familiar, con énfasis en la integración educativa, laboral y social.

El día después de la crisis: un plan para cada paciente

Lo que a mí, como vecina que escucha de todo en la cuadra, más me interesa de esta propuesta es su idea central: que nadie quede sin acompañamiento después de atravesar una crisis o una internación. Para eso, la ley establece la obligación de armar un Plan Individual de Cuidados en los casos que lo requieran, con un equipo responsable asignado y un abordaje que contemple no solo al paciente, sino también a su familia y a su comunidad, algo que en el Chaco, donde la trama comunitaria es tan fuerte, tiene un valor enorme. Vuelvo entonces a Marta y a su hijo: si esta red funciona como está pensada, a los pocos días de haber vuelto a la casa alguien del equipo debería estar tocando el timbre para ver cómo están, y esa diferencia, que parece chica, en la vida de una familia es enorme, y se nota.

En materia de urgencias, la iniciativa propone una estrategia provincial de atención de crisis disponible las 24 horas durante todo el año, algo que suena elemental pero que todavía no es uniforme en el interior profundo, y cada región deberá definir protocolos para recibir consultas, evaluar al paciente, actuar ante situaciones de riesgo y garantizar la continuidad del seguimiento, de modo que la guardia no termine siendo un parche sin continuidad.

Prevención del suicidio y capacitación

La prevención del suicidio tiene un capítulo propio dentro del proyecto, y eso me parece honesto decirlo: se trata de uno de los flagelos más dolorosos que tenemos en la región. La propuesta apunta a integrar los programas provinciales que ya están vigentes, priorizar el seguimiento de personas en situación de riesgo y desarrollar acciones de posvención para quienes atraviesan duelos por estas situaciones, un término técnico que en criollo significa acompañar a los que quedan después. Los trabajadores de los servicios involucrados recibirán capacitación específica, un punto clave porque, como me dijo una vez una psicóloga del barrio, de poco sirve tener un protocolo si después el que atiende no sabe cómo sostener la mirada.

En mi lectura, y se la transmito como ciudadana antes que como periodista, el proyecto tiene una virtud que vale la pena destacar: no se queda en el diagnóstico ni en la declaración de buenas intenciones, porque le pone plazos. Si la Legislatura lo aprueba, el Ministerio de Salud chaqueño tendrá 180 días para presentar un plan de implementación con metas a cinco años, y eso obliga a pasar de los papeles a la calle. Falta, claro, la discusión en comisión, los aportes de los gremios, de las universidades y de las propias organizaciones de usuarios y familiares, porque una red de salud mental, como me dijo una vez un médico chaqueño con el que charlé hace tiempo, se teje entre todos o no se teje, y cada hilo cuenta. Por eso, mientras el debate avanza, yo vuelvo a pensar en Marta y en su hijo, y en todos los Martas y todos los hijos del Chaco que esperan que esta vez la cosa no quede en el anhelo, y que el úpoty, esa palabra en guaraní que usamos para nombrar al corazón, termine latiendo un poco más tranquilo en cada barrio de la provincia.

PM
Paola MezaSociedad y vida

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