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Viernes, 9 de octubre de 2026
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El canto que sobrevive a la muerte: una novela de Claudia Piñeiro para leer despacio

La escritora vuelve con una historia sobre una editora que debe completar el libro de una amiga bióloga fallecida. Aves, amistad entre mujeres y un secreto que lo cambia todo.

Por Paola MezaSociedad y vida · · hace 1 h
El canto que sobrevive a la muerte: una novela de Claudia Piñeiro para leer despacio

Me acerco a la librería de la esquina y le pregunto a Mirta, 51 años, qué anda leyendo últimamente. Me dice que otra vez se enganchó con un policial, pero que de vez en cuando le gusta cambiar de aire. Le cuento que acaba de salir El canto invisible, la novela nueva de Claudia Piñeiro, editada por Alfaguara, y le aclaro que no es un thriller sino algo más calmo, de esas historias que parecen moverse despacio pero que de golpe te clavan un secreto en el pecho. Me mira desconfiada, me pide que le cuente de qué va, y yo le resumo lo que pude leer estos días: hay una editora de 64 años, una bióloga que ya no está y un libro inconcluso que las termina de unir.

La protagonista se llama Julia Muntaner y trabaja en una editorial. El libro que tiene entre manos es el manuscrito que le dejó Marina Martinelli, una de las biólogas más importantes del país, especializada en el estudio del canto de las aves, que murió en un accidente de tránsito. A partir de ese material crudo, Julia empieza a ordenar recuerdos, a hablar con su amiga en la imaginación y a darse cuenta de que muchas cosas que creía saber sobre ella no eran como las pensaba. Entre página y página, aparece la amistad de toda la vida, el duelo y algo que Marina calló y que cambia la relación entre las dos.

Un personaje hecho de muchas editoras

Piñeiro contó que Julia es un personaje que reúne a varias editoras con las que ella trabajó a lo largo de su carrera. Mencionó a Julia Saltzmann, Julieta Obedman, Ana Laura Pérez, Gabriela Franco y Magalí Etchebarne, como un homenaje a esa tarea editorial que casi nunca se ve del lado del público. La autora se detiene en ese oficio, en el trabajo de leer, discutir, pelearse y volver a leer un texto hasta que queda lo más parecido posible a lo que la autora quiso decir.

Cómo se hizo pino la idea de las aves

Lo del canto de los pájaros no le llegó de un libro, sino de una aplicación para el celular. Según contó Piñeiro, durante una cena en Madrid alguien le mostró Merlin Bird ID, una herramienta que identifica especies por el sonido, desarrollada por el Cornell Lab of Ornithology, de la Universidad de Cornell. Empezó a usarla en su casa y se enganchó con los cantos que escuchaba todas las mañanas. Ahí nació el motor de la novela: qué significa ponerse a escuchar algo que siempre estuvo ahí y que uno nunca había registrado.

  • El canto de las aves como hilo conductor y ventana a la naturaleza que rodea a las protagonistas.
  • La amistad entre mujeres a lo largo de décadas, con sus acuerdos, sus silencios y sus deudas.
  • La tarea de editar, ese trabajo silencioso que termina borrado del libro terminado.
  • Los prejuicios que todavía pesan sobre las aves hembras, a las que se les niega el canto, y la historia de mujeres ornitólogas relegadas.
  • Un secreto que modifica la lectura de toda la relación entre Julia y Marina.

En su investigación, Piñeiro se topó con prejuicios que siguen vivos alrededor del comportamiento de las aves, incluso con la creencia de que las hembras no cantan. Para pelearse con esa idea, la novela incorpora referencias a mujeres dedicadas a la ornitología y suma al final un glosario con figuras relevantes de esa disciplina. La autora cuenta que quiso que ese apartado funcionara como un pequeño reconocimiento, casi un ñehe, esa palabra en guaraní que usamos para nombrar algo delicado o preciado, a quienes empujaron ese campo desde los márgenes.

El libro no llega solo. Este año, Piñeiro publicó también Mi miedo xixi, un libro ilustrado para chicos, y participó en adaptaciones teatrales de Como bestias, de Violaine Bérot, y Maldición eterna a quien lea estas páginas, de Manuel Puig. Pero El canto invisible es otra cosa: es una novela para sentarse a leer con tiempo, con la ventana abierta si puede ser, prestando atención a los pájaros que cantan afuera mientras uno pasa las páginas.

Antes de irme de la librería, Mirta me pregunta qué historias de amistad entre mujeres me marcaron en la literatura. Le digo que me cuesta elegir una sola, que por ahí uno las recuerda de a fragmentos: una carta, un silencio, una traición, un abrazo. Le prometo que, si se decide por El canto invisible, después nos juntamos a charlar sobre ese secreto que Julia descubre leyendo el manuscrito de Marina. Quedamos en vernos la semana que viene, con el libro en la mano y el celular preparado, por las dudas, para identificar el canto del primer pájaro que se haga escuchar.

PM
Paola MezaSociedad y vida

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