Saltar al contenido
Lunes, 12 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Dos conocidos en un vagón: cuando De Niro y Streep se animaron al drama de los amores que incomodan

A 42 años de su estreno, la película que reunió a dos gigantes de Hollywood lejos de la guerra y el horror vuelve a estar disponible. Un romance cotidiano, neoyorquino y molesto, dirigido por Ulu Grosbard y escrito por Michael Cristofer.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 1 h
Dos conocidos en un vagón: cuando De Niro y Streep se animaron al drama de los amores que incomodan

Confieso que me acerqué a esta película casi de puro curioso, y me terminé quedando pensando en esas cosas que uno se atreve a sentir de grande, cuando ya firmó otros compromisos y construyó una vida que, en teoría, lo contiene. Se trata de un film que bien podríamos mirar como una postal vieja de Manhattan, pero que en el fondo habla de un asunto muy de acá y de ahora: lo que pasa cuando un sentimiento aparece fuera de libreta, sin pedir permiso, y obliga a revisar todo lo que uno había jurado sostener.

Un encuentro que empieza con los paquetes cruzados

La historia arranca en una librería de Manhattan, en plena Navidad. Frank Raftis, el personaje que encarna Robert De Niro, y Molly Gilmore, al que le pone el cuerpo Meryl Streep, intercambian por error los paquetes que llevan a sus respectivas familias. Lo que empieza como un malentendido menor se convierte en el primer mojón de algo más serio cuando, meses después, vuelven a cruzarse en los vagones del tren que ambos toman por rutina. La familiaridad crece, la atracción también, y ahí aparece el problema: los dos están casados.

El director Ulu Grosbard, un hombre de teatro más que de Hollywood, y el guionista Michael Cristofer —que ganó el Pulitzer por La agonía y el éxtasis de Mike Nichols, no la están contando, pero la nombran los que saben— eligieron no resolver ese entuerto a las carreras. Frank y Molly tienen que decidir qué hacen con algo que ninguno de los dos fue a buscar, sabiendo que cualquier camino que elijan les —perdón, les significa— moverle el piso a otras personas. Y acá está, creo yo, la verdadera inteligencia del film: el drama no está en el romance en sí, sino en lo que ese romance obliga a revisar, los compromisos asumidos, la lealtad, la distancia entre lo que alguien siente y lo que está dispuesto a hacer.

Una ciudad que mira sin opinar

La Nueva York que se ve en pantalla es, básicamente, la de un vecino cualquiera. La librería donde se cruzan por primera vez, los vagones del tren suburbano, los pequeños cafés donde se sientan a conversar, funcionan como una escenografía que no necesita lucirse para que ocurra lo extraordinario. Es, en ese sentido, una historia de rutina rota: dos adultos que descubren que la monotonía que llevaban como escudo también tenía una puerta trasera.

  • Frank Raftis (De Niro): un hombre casado que se enamora en el tren.
  • Molly Gilmore (Streep): una mujer que reconoce lo que siente y se atreve a mirarlo.
  • El elenco de apoyo, con Harvey Keitel, Dianne Wiest, Jane Kaczmarek y David Clennon, que ampla el universo de matrimonios y obligaciones alrededor de la pareja central.
  • Manhattan en invierno como tercer personaje, testigo mudo de lo que se dice y de lo que se calla.

De Niro y Streep ya se habían cruzado antes en la pantalla, nada menos que en El francotirador, la película de Michael Cimino de 1978 que terminó llevándose todo en los Oscar. Pero acá losExpected format — JSON only. No entregaré nada que no sea el JSON solicitado.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

Te puede interesar