Doce de cada cien peruanos le harian clic a la trampa por 30.000 dolares: la seguridad que se rompe por dinero
Un estudio de Kaspersky pone numero al hueco mas subestimado de cualquier empresa: el empleado que abre un enlace malicioso a cambio de un premio. En Peru, uno de cada ocho trabajadores morderia el anzuelo.
Aplausos para el area de Sistemas, que se la pasa comprando firewalls, antivirus y plataformas de monitoreo carisimas, y mientras tanto tiene al empleado mirando el inbox con el dedo suspendido sobre el enlace que promete 30.000 dolares. El que avisa no traiciona, dice el refran. El que hace clic por treinta mil verdes, tampoco: traiciona por treinta mil verdes, nomas.
La cifra la manejo Kaspersky: en Peru, el 12 por ciento de los trabajadores admitio que haria clic en un enlace sospechoso si la recompensa fuera de 30.000 dolares. Un 11 por ciento dudaria un ratito y caeria igual, y un 1 por ciento lo haria sin pestanear. Leakeado en el buffet de la oficina: una empresa mediana de cien personas se queda con unos doce candidatos a abrirle la puerta al que quiere vaciarle el servidor.
Que pasa cuando alguien pica
El enlace malicioso no es un juego: lleva a paginas armadas para robar contrasenas, plantar programas daninos o recolectar informacion sensible. Si el que cae tiene acceso a archivos compartidos, cuentas corporativas o sistemas de gestion, el incendio no se queda en su notebook: se extiende a toda la red. Y el antivirus que tanto costo, mirandolo desde el server.
“No basta con esperar que una persona reconozca un enlace sospechoso, especialmente cuando existen incentivos que pueden llevarla a tomar una mala decision.”Leandro Cuozzo, analista de Kaspersky para America Latina
Ahi va el dato que rescata la empresa: el 26 por ciento de los encuestados dijo que consultaria con el area de Tecnologia de la Informacion antes de hacer clic. El restante 74 por ciento ni se molesta en levantar el telefono. O sea, los canales de reporte interno estan, pero tres de cada cuatro personas pasan de largo como si fueran un buzon de quejas vacio.
- Simulaciones de phishing para medir como reacciona cada equipo ante amenazas de mentira, sin necesidad de esperar al ataque real.
- Aplicacion del principio de minimo privilegio: cada cuenta tiene solo los permisos que necesita para su funcion, ni uno mas.
- Canales seguros y sin represalias para que cualquier empleado reporte un enlace sospechoso sin miedo a quedar como el que jodio el lunes.
La lectura final es de manual: las empresas siguen invirtiendo fortunas en software y se olvidan del eslabon mas barato y mas caro a la vez, el de la persona sentada adelante de la pantalla. La mejor solucion tecnica del mundo no cambia el comportamiento de alguien que, ante un incentivo, prioriza el bolsillo. Y mientras tanto, en la cantina de la oficina, el menu del dia sigue siendo el mismo: milanesa con pure, y un doce por ciento del personal vendiendo la clave por el precio justo.
