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Jueves, 8 de octubre de 2026
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De hongos que devoran cerebros, caminantes que nunca mueren y jóvenes muertas que resuelven crímenes: tres ficciones para entender el mapa del zombi en la pantalla

A propósito del desembarco de The Last of Us en la televisión, un recorrido por otras series que también hacen de la infección su motor narrativo, con The Walking Dead e iZombie como contrapuntos ineludibles.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 5 d
De hongos que devoran cerebros, caminantes que nunca mueren y jóvenes muertas que resuelven crímenes: tres ficciones para entender el mapa del zombi en la pantalla

Me crucé con la facilidad con esta historia y la verdad es que me dejó pensando. Hace ya un puñado de años, cuando todavía no existían las plataformas que hoy tenemos a mano, uno se sentaba frente al televisor esperando que alguien encendiera la mecha de una buena historia. Hoy esa mecha se llama The Last of Us, y me animo a decir que llegó para quedarse en la memoria de quienes la estamos mirando con la misma atención con la que alguna vez miramos otras ficciones que, de un modo u otro, también pusieron en el centro de la escena a una humanidad asediada por lo que viene de afuera y, sobre todo, por lo que lleva adentro.

Lo primero que conviene tener claro es que esta serie no nació de la nada. Es, como su nombre lo sugiere, la última criatura salida de una franquicia que tiene su origen en los videojuegos creados por Neil Druckmann, y que ahora encuentra en la pantalla chica una versión con Pedro Pascal y Bella Ramsey al frente del reparto. Lo que mantiene intacto respecto del material original es el motor de la pesadilla: una infección cuya materia prima no es un virus ni una radiación fuera de control, sino un hongo, y eso ya alcanza para distinguirla del resto del mapa zombi que circula por ahí.

Un mapa de amenazas que se parecen y se diferencian

Si uno se toma el trabajo de mirar con cierto detenimiento, va a notar que estas ficciones comparten un piso común: la supervivencia frente a lo que sea que se haya escapado del orden conocido. Pero a partir de ahí, cada una toma su propio camino. The Walking Dead, por ejemplo, arrancó como cómic en las manos de Robert Kirkman y terminó convertida en una de las series más longevas del género, con Frank Darabont como responsable de la puesta en marcha televisiva y un elenco encabezado por Andrew Lincoln, Norman Reedus, Melissa Suzanne McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira y Steven Yeun. En esa versión, el muerto viviente tiene la genealogía que todos conocemos, esa que viene desde las películas fundacionales de George A. Romero, pero la narración se corre hacia un costado que a mí siempre me resultó el más interesante: lo más peligroso no es el zombi que avanza arrastrando los pies, sino el humano que decide qué hacer con el que tiene al lado.

The Last of Us toma esa misma decisión y la lleva un paso más allá. Acá los infectados no son producto de un experimento fallido ni de un virus desconocido, sino de una mutación del Cordyceps, ese hongo que en la realidad se sabe que controla el comportamiento de ciertos insectos. Esa vuelta de tuerca le permite a la serie preguntar algo que a mí, cada vez que lo escucho, me hiela la sangre: qué pasa cuando lo que nos amenaza no viene de un laboratorio, sino del mundo natural, y hasta dónde llega una persona cuando tiene que elegir entre protegerse y proteger a alguien a quien acaba de conocer.

Cuando el zombi se vuelve detective

  • iZombie, creada por Rob Thomas, cambia el registro y propone una protagonista recién convertida en zombi que, en lugar de esconderse, come cerebros de víctimas de asesinatos y otras tragedias.
  • Con esos cerebros como materia prima involuntaria, la joven logra hacerse de visiones y pistas que después sirven para resolver casos que la policía no puede destrabar.
  • El elenco reúne a Rose McIver, Malcolm Goodwin y Rahul Kohli, y la clave está en cómo el género se cruza con el policial y el humor.
  • El resultado es una mirada más ligera sobre la convivencia entre humanos y seres que, en otra ficción, serían sinónimo de apocalipsis.

Las tres series, cuando uno las pone una al lado de la otra, terminan funcionando como tres ventanas distintas que dan a un mismo paisaje. The Last of Us trabaja el horror desde la adaptación de un videojuego y lo apoya en una amenaza que viene del reino de lo invisible. The Walking Dead hace pie en la tradición del muerto viviente y le da forma de relato coral sobre un mundo roto. iZombie, en cambio, le da la vuelta al género y lo convierte en una excusa para el misterio y el humor. Tres modos de contar, un mismo motor: lo que hacemos cuando ya no queda nada para perder.

Si me preguntan a mí, les digo que se arrimen a The Last of Us con la misma paciencia con la que uno se sienta a escuchar un chamamé de los antiguos: dejando que la historia se despliegue, sin apurarla, porque los mejores hallazgos están en los silencios entre una decisión y la siguiente. Y si les queda alguna hora libre, dense una vuelta por The Walking Dead para entender de dónde viene todo esto, y por iZombie para comprobar que hasta un muerto viviente puede servir para resolver un crimen. Las tres se pueden disfrutar por separado, pero vistas juntas, arman un mapa del zombi en la pantalla que a mí, como espectador, me resulta de lo más revelador.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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