Cinco erizos africanos rescatados en Neuquén: la venta por redes que terminó con un allanamiento y una infracción por fauna exótica
Un operativo judicial en la capital neuquina sacó de circulación a un macho albino, una hembra y tres crías que se ofrecían sin papeles; intervino la División de Delitos Ambientales, Guardafaunas y un veterinario municipal que confirmó el buen estado de los animales.
Lo de siempre en cualquier barrio de Neuquén: el teléfono suena con un aviso de venta y la conversación empieza con un precio. Esta vez lo que estaba en oferta no era un electrodoméstico ni una prenda, sino cinco erizos africanos, un macho albino adulto, una hembra y tres crías, y lo que terminó desatando no fue un negocio cerrado, sino un allanamiento judicial en pleno jueves por la mañana. La historia empieza en una pantalla, sigue en una caja de cartón y termina con los animales a resguardo del Cuerpo de Guardafaunas y los responsables alcanzados por actas de infracción.
María Ester, vecina del barrio donde se hizo el procedimiento, tiene 52 años y me lo resumió mientras tomaba mates en la vereda: "Yo pensé que era una pérdida cualquiera, pero cuando vi el móvil y los Guardafaunas me quedé mirando; después me contaron que eran erizos y casi me caigo de la silla". Esa perplejidad es bastante compartida, porque los erizos africanos, esos pequeños y simpáticos que parecen bolitas con púas y que tanta gente ve en videos, son fauna exótica y en Argentina su tenencia y comercialización requieren documentación específica que acredite origen legal.
Cómo arrancó la investigación
La pesquisa nació del monitoreo de publicaciones en redes sociales donde se ofrecían erizos a la venta. A partir de esos anuncios, la División de Delitos Ambientales logró identificar un domicilio en Neuquén capital y consiguió la autorización judicial correspondiente para allanar. El procedimiento se concretó en las primeras horas del jueves 10 de septiembre y, cuando los agentes llegaron al lugar, se encontraron con algo que les terminó de confirmar que estaban ante una maniobra en curso: una joven trasladaba una cría de erizo dentro de una caja de cartón. Esa escena les permitió avanzar con el procedimiento e incorporar de inmediato al personal del Cuerpo de Guardafaunas, que tomó intervención en el acto.
- Un macho albino adulto.
- Una hembra adulta.
- Tres crías, una de las cuales era trasladada en una caja de cartón cuando arribaron los agentes.
- Una jaula que hacía las veces de refugio.
- Comederos y alimento específico para la especie.
En el interior de la vivienda fueron secuestrados los cinco ejemplares en total, además de la jaula, los comederos y el alimento. Intervino también un veterinario del área de Bienestar Animal del municipio, que revisó uno por uno a los erizos y confirmó que estaban en buenas condiciones generales de salud. Esa constatación no anula el problema de fondo, que es legal: los responsables fueron notificados con actas de infracción por tenencia y comercialización de fauna exótica sin autorización ni documentación respaldatoria, conforme a la normativa vigente, y los animales quedaron bajo resguardo de Guardafaunas mientras avanza la causa.
Por qué no alcanza con que estén sanos
Acá aparece el punto que muchas veces se nos pasa por alto cuando navegamos esas publicaciones tentadoras: que un animal se vea saludable, simpático y bien cuidado no significa que esté dentro de la ley. Los erizos africanos son fauna exótica y, como ocurre en buena parte del tráfico de especies, comprarlos o venderlos por redes sociales sin papeles expone tanto al vendedor como al comprador a infracciones. Antes de cerrar cualquier operación de este tipo conviene chequear si la especie está permitida y exigir la documentación que lo acredite; de lo contrario, la compra se vuelve un eslabón más de una cadena de tráfico ilegal. En criollo, y sin ánimo de echarle la bronca a nadie: si no hay papeles, no hay negocio.
Me quedo con la imagen de María Ester en la vereda, con el mate en una mano y el asombro en la cara, mirando cómo se llevaban cinco erizos en una caja. Esa es, me parece, la mejor síntesis de lo que pasó: una venta de toda la vida, publicada como tantas otras, que terminó con una causa judicial, un cuerpo de Guardafaunas y una infracción que le cambió el día a varias personas. Los cinco erizos, mientras tanto, ya están a salvo, y la investigación sigue su curso.
